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Toda la vida es sueño y los sueños… hay que cuidarlos.

Francisco Carín, cmf -
Me encontraba de vacaciones en España cuando el 17 de Julio de 2001 el COI otorgaba a Beijing-China el honor de ser la ciudad anfitriona de los Juegos Olímpicos de Verano de 2008. Dos sentimientos se produjeron al mismo tiempo; uno de esperanza, otro de temor.

Desde que en 1994 llegué a Taiwán había visitado varias veces China, generalmente la misma zona, en el espacio de varios años. En esos casi diez años tuve la posibilidad de ver la energía y el entusiasmo del pueblo Chino que buscaba renacer de las cenizas resultado de la Revolución Cultural, los primeros inicios de apertura y el triste final de las manifestaciones de Tiananmen. Tras fallar el empuje que buscaba Tiananmen el gobierno chino se comprometió a promover el crecimiento económico, mejorar el nivel de vida de la población e intentar buscar una salida factible a la gobernabilidad de la nación China. Nada era imposible… excepto la posibilidad de una China no gobernada por el Partido Comunista Chino. Esto ya fue, en sí, un gran paso adelante; frente a la anterior situación en la que solo era posible lo que el partido o el líder-ídolo en vigor proclamara, generalmente a través de consignas y campañas masivas, se abría ahora una puerta a un gran Jardín del Edén. Todo estaba permitido y era posible en ese jardín, en cuyo centro había un árbol que no podía ser arrancado ni puesto en cuestión; el Partido Comunista Chino.

Y así pasaron los años, China creciendo económicamente y en influencia global, mostrando al mundo el gran milagro chino, que de vez en cuando era ahumado con memoriales por las víctimas de Tiananmen, denuncias por las excesivas penas de muerte o falta de un sistema jurídico riguroso e independiente, y numerosos presos de conciencia. No obstante la idea general era que las Olimpiadas traerían viento fresco a China, un contacto con el mundo a una escala no vista antes en China.

Y llego marzo de 2008 y las revueltas en Tibet y otros lugares adyacentes, tradicionalmente parte del “Gran Tibet” y hoy incorporados a otras provincias Chinas. Lo que ocurrió en Tibet, es ante todo, deplorable. Parte de la población tibetana se enfrento violentamente a la población Han (china) y musulmana. La violencia fue, según los testigos, impresionante, despiadada e inmisericorde. Muchos medios de comunicación en China y el extranjero se han hecho eco de ella, pero pocos, especialmente en China, se han preguntado por la razón detrás de esta explosión de violencia. En China los medios de comunicación se centran en mostrar la ingratitud del pueblo tibetano hacia China, liberadora y promotora de desarrollo. En el extranjero se centran en la falta de libertad de expresión y la opresión hacia las minorías. La realidad, como siempre es mucho mas complicada. Un buen artículo acerca de los entresijos históricos en castellano lo podéis encontrar aquí.

En China hay bastante libertad de expresión y pensamiento -censura aparte-, lo que no existe es libertad de reunión… me recuerda un poco a lo que comentaban mis mayores acerca de la España de Franco. La información entonces era tendenciosa (bastante propagandística), aunque no faltaban algunas fuentes que a través del cómic, poesía, novela, artes diversas… mostraban que otra forma de pensar, otro futuro eran posibles. Lo que no era tan fácil en aquella España era reunirse… se intentaba, pues, ilegalizar todo posible intento de unión frente al sistema implantado por Franco y su cohorte.

En Tibet ha habido revueltas… y en Xinjiang y Mongolia Interior (también regiones autónomas) se sienten los efectos. Tenía previsto ir en abril a visitar a un estudiante que se encontraba de vacaciones por aquellas tierras, cuando, llegó un correo electrónico diciendo que mejor no, que la situación está un poco tensa, especialmente hacia los extranjeros, y que las Iglesias se encuentran cerradas. Sería contraproducente visitarles y por lo general la policía me tendría controlado.

En el fondo creo que lo que le ocurre al Partido Comunista, como le ocurrió anteriormente al Kuomingtang en China y Taiwán, es que tiene miedo; tiene miedo de su propio pueblo, tiene miedo de perder el poder, tiene miedo de dejar que los otros elijan. Democracia no es sino un gobierno por el pueblo, y por eso no teme al pueblo. El momento en que un gobierno, aún nacido democrático, teme al pueblo que representa y se protege ante el se convierte en autoritario y dictatorial.

Todos sabemos que las olimpiadas son acontecimientos deportivos, pero no están exentos de política; la misma China siempre tuvo en mente el carácter político de los Juegos Olímpicos. Mostrar al mundo las glorias del deporte actual en la aún más gloriosa y sorprendente capital China era uno de los objetivos. Se prometió mejoras en los derechos humanos, libertad de pensamiento e información, un codo a codo en la mejora de los Derechos Humanos sociales (aceptados por Pekín) y los políticos (ignorados). La antorcha, símbolo del espíritu olímpico -y no olvidemos símbolo de libertad- va a tener un traqueteado camino hasta que llegue a tierras Chinas. Cuando China puso en la trayectoria a Taiwán me sorprendí… ¿piensan en Pekín que la antorcha olímpica va a pasar por Taiwán sin problemas? Al final Taiwán quedo fuera del circuito… y parece, visto los inicios del recorrido, que lo mejor es que no hubiera salido de casa.

Estamos a 8 de abril: quedan cuatro meses justos para la ceremonia de inauguración. Las olimpiadas han influido mucho en la vida del pueblo Chino, que ha recuperado, especialmente en su clase media, el orgullo nacional, ha transformado Pekín en una ciudad más cosmopolita, ha aunado esfuerzos para mostrar al mundo lo mejor de la milenaria cultura China… y también ha influido en mi visado. Lejos de mejorar mi situación la ha hecho más complicada; unos juegos olímpicos perfectos requieren, para el gobierno de Pekín, un control perfecto… si lo miramos bien podría ser la otra lectura del lema olímpico “un mundo un sueño”: hasta los sueños van a estar controlados. Esperemos que el gobierno Chino sepa encontrar el modo de utilizar los JJ.OO. como plataforma para llegar mas lejos, mas alto, mas fuerte y no como fosa de la esperanza.

PS. ¿Sabías que el lema olímpico "Citius, Altius, Fortius" fue ideado el 7 de marzo de 1891, por el dominico francés Henry Didon, amigo personal de Pierre de Coubertin?
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