icono estrella Nº de votos: 0

¿Tiene Dios Favoritos o Preferidos?

Ron Rolheiser (Traduccuón Carmelo Astiz, cmf)) -

¿Ama Dios a algunas personas más que a otras? ¿Acaso tiene Dios favoritos o preferidos?

Ésta es una vieja cuestión discutida, con siglos de historia: ¿Hay una raza escogida? ¿Están algunas personas predestinadas al cielo o al infierno? ¿Ama Dios a los pobres más que a los ricos? ¿Quiere Dios más a los pecadores que a los justos? ¿Ama Dios a los vírgenes más que a los casados? Con mirada superficial, parecería que la Escritura al menos insinúa que Dios ama más a unos que a otros. Pero, ¿es verdad?

Es difícil responder a esta pregunta, porque en parte es una pregunta engañosa. Generalmente, cuando formulamos este tipo de contraposiciones (¿Quiere Dios a esta persona más que aquella?), estamos formateando la cuestión de forma errónea.
Por ejemplo, cuando Jesús nos dice que hay más alegría en el cielo por la conversión de un pecador extraviado que por otras noventa y nueve personas que al parecer no necesitan arrepentirse, no está afirmando que Dios ame más profundamente a los pecadores que a las personas rectas. Para Jesús, hablando en este contexto específico, no hay personas rectas. Hay solamente, pecadores (gente que siente necesidad de conversión), y presuntuosos (gente pecadora que no ha reconocido todavía la necesidad de arrepentimiento). La conversión, al menos en este contexto particular, no es una precondición para la vida cristiana. Es la vida cristiana. No hay santos, sólo pecadores, y la aventura cristiana es siempre una aventura de conversión, un volver al redil. Nos abrimos para recibir el amor de Dios siempre que somos conscientes de eso. Dios da trato de favor a los pecadores, los prefiere y favorece, pero ahí estamos incluidos todos nosotros.

Lo mismo ocurre con la pregunta de si Dios ama más a los pobres que a los ricos. Jesús nos dice, al parecer sin equivocarse, que Dios siente un amor preferencial por los pobres, pero ¿significa eso que Dios ama menos a los ricos?

De nuevo, tenemos que tener cuidado en el modo cómo contrastamos estas categorías: pobres contra ricos. Lo que se está afirmando no es que Dios nos ame más cuando somos pobres que cuando somos ricos. Más bien la idea consiste en que Dios nos ama en nuestra pobreza – y que nos dejamos amar más fácilmente, y expresamos más sencillamente nuestra gratitud, cuando reconocemos nuestra pobreza. Para Jesús hay sólo dos clases de personas: Las que son pobres y las que no asumen su propia pobreza. Y no es que Dios prefiera que seamos pobres, ni que nos ame más cuando somos pobres.

Más bien, es precisamente al sentirnos pobres y asumir humildemente nuestra pobreza, cuando más fácilmente invitamos al amor a entrar en “nuestra casa”, tanto al amor de Dios como al de los otros. Dios ciertamente prefiere a los pobres, pero, si verdaderamente reconocemos nuestra humilde condición, los pobres somos todos nosotros.

El mismo principio debe aplicarse a cuestiones en torno a la santidad y a la sexualidad. ¿Acaso nos ama Dios más cuando somos sexualmente “no-consumados” (vírgenes) que cuando no lo somos?

Los Evangelios destacan que Jesús nació de un seno virgen, que lo enterraron en una tumba virgen y que nosotros estamos invitados a tener un corazón virginal. Por eso, dentro de la espiritualidad cristiana, al igual que en las tradiciones espirituales de todas las grandes religiones del mundo, ha habido siempre una corriente de pensamiento que sugiere que Dios, de alguna manera, bendice más la vida célibe que la vida no-célibe; que la virginidad es el estado espiritual preferido. ¿Nos ama Dios más cuando somos vírgenes?

Una vez más, debemos tener cuidado sobre cómo contrastamos las categorías: virgen y no-virgen. Lo que se suele enseñar es que Dios ama lo virginal dentro de nosotros. El contraste no es entre los que duermen solos y los que no, sino entre los que protegen lo virginal dentro de sí mismos y los que no; y entre los que pueden sudar sangre para aguantar la tensión de vivir sin consumación (de cualquier especie) y los que no pueden. Es justamente al proteger lo virginal en nosotros y al no pasar por alto los ritmos innatos propios de la vida, causados por nuestras tensiones, cuando nos abrimos y nos disponemos más para recibir amor -el amor de Dios y el amor humano-. Dios ciertamente prefiere a los vírgenes, pero, si vivimos nuestras vidas con genuina reverencia y paciencia, ahí estamos incluidos todos nosotros.

Lo mismo cabe decir sobre Jesús cuando propone a los niños como ideal. No nos está enseñando que Dios quiera a los niños más que a los adultos. El contraste no se da entre niños y mayores, sino entre los que, como niños, son conscientes de su necesidad de recibir ayuda y los que, a causa de su soberbia o de sus heridas ya no admiten su necesidad de Dios ni de los demás. Precisamente, al admitir la profunda verdad de que no somos autosuficientes, es cuando nos abrimos de modo preferencial a acoger en nosotros el amor de Dios y de los demás. Dios prefiere realmente a los que son como niños, pero -así lo esperamos-, ahí estamos incluidos todos.

¿Tiene, pues, Dios preferidos o favoritos? Sí, pero no entre personas diferentes, sino entre diferentes actitudes y estados de ánimo dentro de nuestras propias almas.

Si te ha gustado, compártelo:
icono etiquetas etiquetas : amar, preferidos,
icono comentarios 8 comentarios

Comentarios

Pedrosa Pedrosa
el 31/7/17
Y por que en el evagelio de san juan se dice del discipulo aquien amaba jesus
Me gusta 0
Cecilia Cecilia
el 2/10/10
Es una magnifica catequesis para comprender los contrastes que nos presenta Jesus y su Buena Noticia, en definitiva y como nos lo esclarece, en la vida cristiana no hay santos, solo pecadores; esa es nuestra unica certeza y nuestra unica seguridad es que Dios nos ama a todos.
Mil gracias por este hermoso aporte en el conocimiento del mensaje de Jesus.
Me gusta 0
rosita27 rosita27
el 3/10/10
Dice la sgda. Escritura:( que tanto amo Dios al mundo que enviò a su hijo ùnico para salvarnos.) Pienso que el infierno no es para los que queremos amar a Dios y reconocernos sus hijos, aceptando la salvaciòn y el amor misericordioso que tiene Dios para cada uno de nosotros. Gracias x compartirnos estas reflexiònes tan bonitas Dios los bendiga
Me gusta 0
Jenny123 Jenny123
el 15/3/15
Es hermoso reconocer el gran amor de Dios para todos nosotros y ello nos invita cada día a ser mejores personas, a amar a nuestros hermanos como Jesús nos amó. Gracias por compartirnos su reflexión y que Dios los bendiga siempre.
Me gusta 0
pedro luis pedro luis
el 22/4/15
no existe y si existe no es bueno porque yo por ejemplo sufro de neurosis obsesiva, TOC , timidez, nunca he podido tener novia apenas una vez sexo y a lso demas hombres le sobran mujeres ya soy un casi cuarenton y estoy solo gracias por tanto amor Dios de la igualdad por eso mas nunca fui a misa ni crei en el que le recen los que el prefiere y les dio de todo a mi me abandono y rechazo me odia el sentimiento es mutuo no lo quiero
Me gusta 0
sergio sergio
el 12/6/15
El amor es resultado de procesos bioquimicos del cerebro, si Dios existierae seria pura energia sin cuerpo por lo tanto no puede amar a nadie, repito si Dios existiera lo que hizo fue poner en marcha toda esa energia y leyes que existen en el universo, ademas el amar es mas bien una debilidad entonces un ser perfecto como es supuestamente Dios no puede amar.
Me gusta 0
mayumi mayumi
el 17/4/16
el amor de dios es muy importante para cada uno de nosotros por eso ama a dios como el nos ama a nosotros
Me gusta 0
Cain del Diablo Cain del Diablo
el 4/5/16
Solo estupideces para justificar un dios que les da de comer a muchos que se dicen "sus representantes"....la religión es el mas desgraciado negocio que la humanidad ha tenido jamás. Definitivamente, dios no llega a las mesas ni los bolsillos de los mas pobres ni los mas necesitados realmente, sólo son las migajas que los ricos les tiran para llamarlo "milagro de dios"...una mierda!!
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.