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Textos para la paz

Seleccion Quique -
Creo, Señor, en la paz que Tú trajiste,
    en la paz que nace dentro,
    en la paz de la fuente generosa,
    no en la paz del estanque muerto;
    en la paz del que escala la montaña,
    no en la del que se queda cómodamente quieto;
    en la paz del que defiende la justicia,
    no en la del que guarda «pacífico» silencio;
    en la paz del campo que germina,
    no en la de los muertos.
Creo en la paz que eres tú, Cristo,
el de los brazos abiertos.
Quiero ser paz aquí y ahora,
prolongación de tu misterio.


LA PAZ VENDRÁ

    Si crees que la sonrisa es más fuerte que las armas.
    Si crees en el poder de una mano tendida.
    Si crees que lo que aúna a los hombres es más fuerte que lo que los separa.
    Si crees que ser diferente es una riqueza y no un peligro.
    Si sabes mirar a los otros con un poco de amor.
    Si prefieres la esperanza a la sospecha.
    Si estimas que debes dar el primer paso para acercarte al otro.
    Si puedes alegrarte de la alegría de tu vecino.
    Si la mirada de un niño puede, todavía, desarmar tu corazón...
    LA PAZ VENDRÁ.
    Si la injusticia que padecen los otros te duele tanto como la que tú sufres.
    Si sabes aceptar que el otro te haga un servicio.
    Si crees que el perdón va más allá de la venganza.
    Si sabes cantar la alegría de los demás y danzar su fiesta.
    Si puedes escuchar la desdicha que te hace perder tu tiempo y permanecer con la sonrisa en los labios.
    Si sabes aceptar la crítica sin defenderte.
    Si crees que los demás te pueden ayudar a cambiar.
    Si no te escandaliza el Evangelio.
    LA PAZ VENDRÁ.
    Si sabes escoger y aceptar un punto de vista distinto del tuyo.
    Si no descargas tus culpas sobre los demás.
    Si el otro es para ti, ante todo un hermano.
    Si la cólera es para ti debilidad, y no una prueba de fuerza.
    Si prefieres ser herido, antes de hacer daño a nadie.
    Si miras al pobre y al oprimido sin tenerte por un héroe.
    Si crees que el amor es la única fuerza.
    Si crees que la paz es posible,
    LA PAZ VENDRÁ. (J F MORATIEL)




❐ LOS VERDADEROS VIOLENTOS


Un periodista en Uruguay, me hizo una pregunta embarazosa:
«Padre, cuando encuentra dos guerrilleros, ¿qué les dice?».
Después de un instante de silencio, respondí:
- Yo les escucho y, después de dejarles hablar, no tengo nada que decirles.
Yo, que no tengo hambre,
    yo, que no tengo niños enfermos,
    a mí que no me falta nada...
    ¿con qué derecho podría decirles algo?
Sin embargo, después de haberles escuchado,
sé qué decir a aquellos que les acusan,
    que les juzgan y les condenan,
    a aquellos que tienen el plato lleno sólo para ellos,
    y que luego, con una hermosa sonrisa, dicen:
    - ¡Nosotros somos la paz!
Yo sé qué decirles a éstos:
Los verdaderos violentos sois vosotros.
Vosotros que obligáis a los demás a la desesperación.
Amigos míos, todos somos de alguna forma, ciegos inconscientes
que crean la desesperación y, con una violencia invisible pero real
provocan otra violencia fatal.
            (ABBÉ PIERRE, Traperos de Emaús)


❐ SER PACÍFICOS

Es pacifico sólo el que consigue, incluso a costa de vencerse a sí mismo
y de superar los propios prejuicios, alabar al otro.
Es pacífico el que está dispuesto a reconocer las razones de su adversario.
Somos pacíficos si no interpretamos los comportamientos
    y los esfuerzos de los demás con criterios superficiales.
Servimos a la causa de la paz si no comprometemos no sólo por la causa de nuestra libertad
    sino también por la de los otros.
Servimos a la causa de la paz si aprendemos poco a poco
    a no percibir sólo la injusticia de la que nosotros somos víctimas,
    sino también la injusticia de la que son víctimas otros.
Somos pacíficos si cumplimos cada día pequeños actos de virtud:
ser amable con quienes se tiene poder,
no inclinarse ante quienes son más fuertes,
no considerarse demasiado importante
ni creerse insustituible.
                KARL RAHNER, adaptado


❐ PADRE NUESTRO DE LOS PACÍFICOS   

Que estás en el cielo
    y en la tierra, allí donde crece la paz,
    y, con entrañas de madre,
    estás en quien hace presente la paz,
    y quieres estar en quien todavía
    vive dominado por el odio o el rencor.
Santificado sea tu nombre
    y el nombre de todos aquellos que aman la paz,
    que son constructores de paz
    haciendo nuestro mundo más santo y habitable.
Venga a nosotros tu Reino
    que es un reino de justicia para todos,
    cuyo fruto es la paz.
Hágase tu voluntad de paz en la tierra
    a todas las personas de bien
    y paz en el corazón a todas las personas de mal.
Danos hoy -y siempre- nuestro pan de cada día,
    y fuerza para ganarlo y salud para disfrutarlo
    y fe para compartirlo en paz, con paz.
Perdona nuestras ofensas
    para que nos sintamos perdonados
    y aprendamos a perdonar,
    y perdonemos nosotros también
    contagiando la paz de nuestro corazón
    a un mundo cada vez más lleno de amor.
No nos dejes caer en la tentación
    de imponer nuestra paz
    o de desesperar ante el lento crecimiento
    de la semilla de la paz.
Y líbranos del mal de un corazón sin paz.
Amén. Shalom. Paz.
                HERMINIO OTERO


❐ LA GUERRA SANTA

Hay que hacer la guerra más dura y difícil: la guerra contra uno mismo.
Hay que llegar a desarmarse.
Yo he hecho esta guerra durante años, y ha sido terrible.
Pero ahora estoy desarmado. Ya no tengo miedo de nada, porque el Amor destruye el miedo.
Estoy desarmado de la voluntad de tener razón, de justificarme descalificando a los demás.
No estoy en guardia, celosamente crispado sobre mis riquezas: Acojo y comparto.
No me aferro a mis ideas y proyectos. Si me los presentan mejores,
o no siquiera mejores, sino buenos, los acepto sin pena.
He renunciado a hacer comparaciones. Lo que es bueno, verdadero, real,
es siempre para mí lo mejor.  Por eso ya no tengo miedo.
Si nos desarmamos, si nos desprendemos,
si nos abrimos a ese Dios hecho hombre que hace nuevas todas las cosas,
él entonces borra el pasado malo y nos da un tiempo nuevo
en el que todo es posible: ¡ES LA PAZ!
                (Patriarca Atenágoras)


PETICIÓN DE PAZ

        Andamos buscando, Señor, la paz del corazón,
        la paz para nuestra tierra,
        la paz de la convivencia entre nosotros mismos.
        Buscamos contigo, Señor, corazones
        que caminen repartiendo paz, desarmados de palabras agresivas,
        de gestos hirientes, de miradas despectivas,
        libres de autosuficiencia y de venganza.
        Danos paz, Señor, a los de lejos, y también a los de cerca.
        Tú eres nuestra paz, porque nos has enseñado a amasarla,
        a fecundarla, a repartirla, a compartirla.
        Cuando tú andas cerca de quien quiere acogerte
        nace con fuerza una paz invencible, duradera, contagiosa.
        Te invitamos, desde el comienzo de este día,
        a que guíes nuestros pasos por los caminos de la paz. Amén. (Quique cmf)


“No utilicemos bombas ni cañones para vencer al mundo. Utilicemos el amor y la compasión. La paz comienza con una sonrisa. Sonriamos cinco veces al día a una persona a quien no tengamos verdadero deseo de sonreírle. Hagámoslo por la paz. Irradiemos la paz de Dios, encendamos su luz, apaguemos en el mundo, en el corazón de todo ser humano, todo odio y amor de poder” (M TERESA DE CALCUTA).

❐ FELICES LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ

        ¡Felices los amantes de la paz!
        Los que siembran luces y palomas
        en todos los rincones de este mundo.
        Los que cuidan el jardín interior
        de su propio ser reconciliado.
        Los que declaran puertas abiertas
        y reparten el gesto amistoso, la sonrisa, el abrazo.
        Los que proclaman desde las azoteas
        el año de gracia interminable del Señor.
        Los que enlazan las manos con guirnaldas
        para cantar audaces primaveras de paz.
        Los que tienden puentes de diálogo
        a las orillas enfrentadas.
        Los que, hombro a hombro,
        frenan el avance de las armas
        y las palabras de guerra.
        Los que resisten con fortaleza no violenta
        la provocación y las agresiones.
        Los que pregonan con paz urgente
        a todas las conciencias
        y levantan un arco iris de paz universal.
        Los que viven demostrando que es mayor
        la fuerza del amor que la del odio.
        ¡Ellos serán llamados los Hijos de Dios! (Vidal Ayala)

❐ ORACIÓN DE PAZ DE PABLO VI

Señor, aún tenemos las manos ensangrentadas por las últimas guerras mundiales,
de manera que no todos los pueblos han podido todavía estrecharlas fraternalmente entre sí.
Señor, estamos hoy armados como nunca lo habíamos estado en los siglos anteriores,
y estamos totalmente cargados de instrumentos mortíferos, capaces de incendiar
en un momento la tierra y destruir hasta la misma humanidad.
Señor, ciertamente que no vamos por buen camino.
Mira, sin embargo, nuestros inadecuados pero sinceros esfuerzos para la paz del mundo.
Existen, Señor, sobre todo, tantas tumbas que desgarran el corazón,
familias destrozadas por las guerras, por los conflictos, por las represiones capitales;
exiliados y prisioneros aplastados por el peso de la soledad y del sufrimiento;
y hay tantos jóvenes que se rebelan para que se promueva la justicia
y para que la concordia se convierta en la ley de las nuevas generaciones.
Tú lo sabes, Señor, hay personas que hacen el bien silenciosamente,
con esfuerzo, desinteresadamente; y que rezan con el entristecido e inocente;
hay cristianos - ¡cuántos, oh Señor!- en el mundo que quieren seguir tu Evangelio
y que han elegido el sacrificio y el amor.
Señor, danos tu paz.





MI GENERAL      

 General, tu tanque es muy potente,
        aplasta cien hombres y arrastra el pinar.
        General, pero tiene un defecto,
        necesita un hombre que lo puede guiar.
        General, tu avión es poderoso,
        vuela como tormenta y destruye la ciudad.
        General, pero tiene un defecto,
        necesita un hombre que lo pueda pilotar.
        General, el hombre es muy útil,
        puede volar, puede matar.
        General, pero tiene un defecto,
        puede pensar, puede pensar
                    (B BRECHT)

❐ INSTRUMENTO DE TU PAZ


        Haz de mí, Señor, un instrumento de tu paz.
        Que donde haya odio, ponga yo amor;
        donde haya ofensa, ponga perdón;
        donde haya discordia, ponga unión;
        donde haya error, ponga yo verdad;
        donde haya duda, ponga confianza;
        donde haya desesperación, ponga esperanza;
        donde haya tinieblas, ponga luz,
        y donde haya tristeza, ponga yo alegría.
        Haz, en fin, Señor, que no me empeñe tanto
        en ser consolado como en consolar;
        en ser comprendido como en comprender,
        en ser amado como en amar.
        Porque dando es como se recibe,
        olvidando es como se encuentra,
        perdonando se es perdonado
        y muriendo se resucita a la vida que no tiene fin.
                    (San Francisco de Asís)



        Esa paz no la entendéis,
        porque no la tenéis
        dentro del corazón, dentro del alma.
        La paz es eso: calma
        interior, ingenuidad, cariño
        que da y no recela...
        ... Esto es la paz: amor, amor sincero,
        no un equilibrio falso, pasajero
        logrado con la magia y el hechizo
        de la mentira y de la habilidad.
        La paz es la promesa que Dios hizo
        a los hombres de buena voluntad.
                    (JMª PEMÁN, Metternich).


Dios de nuestros padres, Grande y Misericordioso,
Señor de la Paz y de la Vida, Padre de todos:
Tú tienes designios de paz y no de aflicción,
y condenas las guerras.
Tú has enviado a tu Hijo Jesús a anunciar la paz,
a reunir a los hombres en una única familia.
Escucha el grito unánime de tus hijos:
¡Nunca jamás la violencia!
¡Nunca jamás la guerra!
¡Nunca jamás el terrorismo!
Concede a nuestro tiempo días de paz. Amén.
                (JUAN PABLO II)

Nuevo Pacifismo

        Disparen al disparador.
        Destruyan al destruidor.
        En cambio,
        amen al amador,
        sigan al amador,
        persigan al disparador.

        Disparen al disparador de la mente
        para liberar al inocente.
        Curen al odiador,
        -si no acepta tu ternura-...
        dispara tu corazón.

        Mandato de la Naturaleza,
        que la crueldad no siga
        destruyendo la belleza. (G Fuertes)

DECÁLOGO PARA VIVIR CON QUIENES NOS RODEAN

1. Acéptate tal como eres.
2. Considera que has recibido, con toda probabilidad, más de lo que necesitas. No envidies a nadie.
3.Acepta a los demás tal como son, empezando por los más cercanos: tu familia, tus amigos, tus compañeros, tus vecinos.
4.Aprende a decir y a sentir lo bueno que hacen los demás y dilo en voz alta, sin  resentimientos ni temores.
5. No te compares nunca con los demás, pues eso conduce al orgullo o a la desesperación, que nunca te harán feliz.
6. Vive en la verdad sin temor a decir "si' a lo que está bien y "no" a lo que está mal.
7. Resuelve los problemas y los conflictos con el diálogo y nunca guardes rencor. El rencor te encierra en la tristeza.
8. Empieza a dialogar con lo que nos une y, sólo después, ocúpate de lo que nos divide. Siempre son más las cosas que nos une que las que nos separan.
9.Da el primer paso, sin esperar a que lo dé el otro, y hazlo antes de que se haga de noche. Que no se ponga el sol sin que haber hecho las paces, sin el abrazo de la reconciliación.
10. Ten bien por seguro y por cierto que perdonar y amar es siempre, siempre, más importante que tener razón.
    JUSTICIA, PAZ Y SALVAGUARDA DE LO CREADO
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