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Superando obstáculos

Hno, Bill Firman. Trad. Paula Merelo Romojaro -

Tuve razones para alegrarme en Malakal, donde estuve la semana pasada: todas las noches pudimos disfrutar de la bendición de la electricidad que nos proporcionó la ciudad. Hace casi un año que no ocurría eso en Malakal o en cualquier otro sitio de Sudán del Sur, incluso en Juba. En Juba, ha habido un par de noches en que los generadores de diesel han proporcionado electricidad pero el diesel continúa siendo muy escaso en todas partes.
 
El precio de la comida ha crecido enormemente. La comida enlatada que antes solía costar 5 libras, cuesta ahora 12. Alimentos básicos como el arroz o el sorgo han más que duplicado su precio y hay grandes oscilaciones en cuanto a la disponibilidad y el precio de los artículos de un sitio a otro. En Malakal, no hay huevos a la venta. En Juba y Yambio, los huevos han pasado de 17 libras sursudanesas a 30. En Wau, los huevos cuestan 50 libras, si es que hay. La inflación, sin embargo, no afecta mucho a aquellos que reciben su sueldo en dólares. Solíamos obtener 2 libras sursudanesas por cada dólar estadounidense pero ahora la tasa de cambio “extraoficial” da aproximadamente 4,8 –de cambistas privados. La tasa oficial en el banco sigue estando por debajo de 4. La parte complicada para nosotros es conseguir dólares de nuestras cuentas en el banco. Frecuentemente, no suelen estar disponibles.
 
Así que de alguna forma, como nosotros cambiamos dólares por libras, estamos protegidos de las subidas del precio de la comida. La mayoría de las personas de Sudán del Sur no tienen ese colchón. Se ven cada vez más ricachones locales gastando mucho dinero en las tiendas pero la capacidad de las personas normales para comprar víveres es cada vez menor. Yo creo que este puede ser un signo de la creciente brecha que emerge entre las familias de los “grandes hombres” y la población general.
 
En Malakal todavía no hay gas disponible. La Hermana Ninet, la Directora de nuestro Centro de Formación de Profesores en Malakal, ha hecho un gran trabajo en abastecernos anticipadamente con arroz, sorgo, carbón, harina, alubias, cebollas y cosas parecidas pero hay muy pocas verduras frescas a la venta. El agua también hay que comprarla porque el generador que abastecía desde el Nilo no ha estado operativo. Las piezas que se necesitaban  ya han llegado y parece que el generador está funcionando de nuevo, al hamdu lilah. Mientras tanto, ¡unos camiones han llegado cerca de nuestras tuberías y cables del río formando grandes surcos con las ruedas y sacando las tuberías del suelo! Asegurar que hay agua para nuestros tutores es un reto menor en comparación con conseguir un aporte adecuado para los estudiantes residentes. Los estudiantes de día de la otra punta de la ciudad solían pagar 4 libras sudanesas para llegar a nuestro Centro de Formación de Profesores. Ahora pagan 12 libras sudanesas –o caminan grandes distancias. ¡Aquí la subida de las tasas no se mantiene a la par con la inflación!
 
Los estudiantes que se gradúan ahora de la escuela secundaria en Malakal todavía no han sido formados en inglés. Así que la primera clase de estudiantes que se van a preparar antes de comenzar a trabajar como profesores tiene una edad media superior y un número inferior de lo que se podría esperar a largo plazo.  Dos profesores dejaron el programa para volver a dar clase y dijeron que no podían mantener a sus familias a no ser que trabajaran a tiempo completo. Yo estuve dando clase de matemáticas la semana pasada pero el problema real no eran las matemáticas sino el nivel de inglés. Los profesores que están estudiando son decididos, muestran gran interés y expresan una satisfacción real con el programa que siguen. Nosotros sabemos, sin embargo, que su progreso será lento. ¡Yo imagino lo capaz que sería si tratara de aprender matemáticas en árabe!
 
El padre Callistus Joseph, nuestro Director de Proyectos de SSS, que está en Juba, se reunió conmigo en Malakal durante los dos últimos días que estuve allí para valorar el gran progreso conseguido hasta ahora y cómo superar los obstáculos que nos encontramos. Las luchas han interrumpido tres veces nuestros esfuerzos en Malakal pero ninguno de nosotros se siente inseguro – sólo cautelosos y tan preparados como podemos estar para cualquier eventualidad.
 
Nuestro vuelo de regreso a Juba salió con dos horas de retraso. Algunos de los viajeros perdieron conexiones internacionales. Sudán del Sur está desarrollando infraestructura pero por el momento nos invita a todos a desarrollar grandes dosis de paciente perseverancia. Es una tierra en la que uno termina por esperar obstáculos. Nuestra intención se centra siempre en cómo superarlos. Nuestros miembros, siempre llenos de recursos, han hecho un gran trabajo con los programas de formación de profesores hasta ahora, llevando esta formación a más de 1600 participantes… y el trabajo continúa creciendo.

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