icono estrella Nº de votos: 0

Suicidio: reclamando la memoria de nuestra persona amada

Ron Rolheiser (Trad. Benjamín Elcano) -

Cada año escribo una columna sobre el suicidio. Mayormente, digo lo mismo una y otra vez, simplemente porque es necesario decirlo. No pretendo originalidad ni punto de vista especial; sólo escribo sobre el suicidio porque hay una terrible necesidad de que alguien dirija la cuestión. Por otra parte, en mi caso, como sacerdote católico y escritor espiritual, lo considero importante con el fin de ofrecer algo para intentar ayudar a desvanecer el falso sentimiento que tanta gente -no menos, muchos dentro de la iglesia misma- tiene de la comprensión del suicidio en la iglesia. Sencillamente dicho, yo no soy ningún experto ni el salvador de nadie; sólo que se ha tratado muy poco.

Y cada año, esa columna encuentra su audiencia. Estoy constantemente sorprendido y ocasionalmente abrumado por la respuesta. Durante los últimos diez años, no creo que haya pasado una sola semana sin recibir un correo electrónico, una carta, una llamada telefónica de parte de alguien que ha perdido por suicidio a una persona amada.

Cuando hablo sobre el suicidio, al menos a los que quedan cuando una persona amada sucumbe a esto, deben ser recalcados los mismos temas una y otra vez. Como indica Margaret Atwood, a veces algo necesita ser dicho y ser dicho hasta que no necesita decirse más. ¿Qué necesita ser dicho una y más veces sobre el suicidio? Que, en la mayoría de los casos, el suicidio es una enfermedad; que lleva a la gente a perder la vida contra su voluntad; que es el equivalente emocional de un golpe repentino, ataque de corazón o cáncer; que la gente que cae víctima de este mal, casi invariablemente son personas muy sensibles que acaban, por infinidad de razones, siendo demasiado machacadas como para ser tocadas; que esos de nosotros que quedamos no deberíamos perder mucho tiempo haciendo conjeturas, preguntándonos si fallamos de algún modo; y, finalmente, que -dada la misericordia de Dios, la particular anatomía del suicidio y las sensibles almas de esos que caen víctimas de él- nosotros no deberíamos estar indebidamente ansiosos acerca de su salvación eterna.

Este año, impulsado por un libro particularmente conmovedor de una psiquiatra de Harvard, Nancy Rappaport, me gustaría añadir otra cosa que necesita ser dicha a propósito del suicidio, a saber, que incumbe a aquellos de nosotros que quedamos trabajar en rescatar la vida y la memoria de una persona amada que murió por suicidio. ¿Qué implica esto?

Existe aún un enorme estigma alrededor del suicidio. Por muchas razones, encontramos duro tanto entenderlo como silenciarlo. Los obituarios raramente lo nombran, optando por algún eufemismo en vez de señalar la causa de la muerte. De todos modos y más preocupante, nosotros, los que quedamos, tendemos a enterrar no sólo al que muere por suicidio sino también su memoria. Los cuadros se desprenden de las paredes, los álbumes de recuerdos y las fotos son cortados, y hay para siempre un discreto silencio en torno a la causa de sus muertes. Finalmente, ni sus muertes ni sus personas son tratadas con propiedad. No hay una sana conclusión; sólo cierto cierre del libro, un cierre frío que deja un montón de negocios sin acabar. Esto es desgraciadamente una forma de negación. Debemos trabajar en rescatar la vida y memoria de nuestras personas amadas que han muerto de suicidio.

Esto es lo que Nancy Rappaport hace con la vida y memoria de su propia madre, que murió de suicidio cuando Nancy era aún una niña. (“En su estela. Una niña psiquiatra explora el misterio del suicidio de su madre”. Basic Book, N. Y., c2009). Después del suicidio de su madre, Nancy vivió, como hacemos tantos de nosotros que hemos perdido a una persona querida por suicidio, con una obsesionante sombra rodeando la muerte de su madre. Rebotó hacia atrás hasta tanto que el suicidio definió demasiado el carácter de su madre, su integridad y su amor por aquellos que la rodeaban. Un suicidio que es reparado en nuestro entendimiento, en realidad, hace eso, funciona como la antítesis de una canonización.

Con esto como antecedente, Nancy Rappaport sale a dar sentido al suicidio de su madre, a rescatarla de su yugo y, esencialmente, a rescatar la memoria de su madre en la estela de su suicidio. Su esfuerzo refleja lo de la novelista Mary Gordon, cuyo libro “Rodeando a mi madre” intenta llegar a pelearse con el alzheimer de su madre y su muerte. Gordon, como Rappaport, trata también de poner un rostro propio en el debilitamiento y muerte de una persona amada, rescatando la memoria a ella misma y a otras. La diferencia es que, para la mayoría de la gente, el suicidio corta el alzheimer en términos de estigma y pérdida.

Pocas cosas estigmatizan la vida de uno y su sentido tanto como lo hace una muerte por suicidio, y así hay algo verdaderamente redentor cuando acudimos oportunamente a pelear con esta especie de estigma. Debemos hacer por nuestras personas amadas lo que Nancy Rappaport hizo por su madre: rescatar sus vidas y su memoria.

Si te ha gustado, compártelo:
icono etiquetas etiquetas :
icono comentarios 9 comentarios

Comentarios

eleazar eleazar
el 28/7/14
Está claro que se debe seguir hablando del suicidio, del suicida en particular, porque ese acto no corta, ni hace desaparecer la vida, toda su vida, es más misericordioso Dios que nadie, y alguna vez he oído, y cuanto me cuesta entenderlo, que hay que ofrecer a Dios hasta las propias faltas, no es que Dios quiera el desamor, sino que nos quiere tanto ¿también al suicida? y si es así, porque somos tan parcos, tan estirados, tan fariseos, propiamente solo Dios lo sabe; dejémonos en sus manos.
Me gusta 0
Carolina Carolina
el 29/7/14
Me llamo la atención este articulo, en lo particular no tengo a nadie que lo haya hecho pero lo he vivido en mi adolescencia, intente quitarme la vida, lastimando mi cuerpo, de todas las formas que se puedan imaginar y no solo mi cuerpo, mi mente y mi alma también, gracias Señor porque hoy estoy acá, si se puede salir Dios nos ama y no hay nada imposible para Él. :D
Me gusta 0
Jade Landa Jade Landa
el 30/7/14
Yo misma he pensado en quitarme la vida porque he llegado a una etapa de mi vida en la que siento que no puedo más. Mi familia no lo entendería. Si no fuera por mis hijas yo ya no estaría en este mundo.
Me gusta 0
aoaoaoao aoaoaoao
el 30/7/14
Una vez hablé con un africano que había venido a España creyendo encontrar algo mejor. Había decidido no seguir con la venta pirata porque no valía la pena estar jugándosela siempre con la policía. No tenía nada, estaba en la calle. Me sonrió y me dijo. Esto es imposible que pueda ser para siempre, pasará, sé que pasará. Solo sentí impotencia y admiración.
Pasará, estoy convencida, y espero que esa actitud le haya servido para ver y reconocer la oportunidad cuando llega.
Pasará, y mañana vendrá alegría. En la vida no todo son tristezas. Yo he tenido muchas tristezas. Aún hoy las tengo. Pero la experiencia me dice que un mañana cercano la vida me regalará una alegría y habrá merecido la espera. Lo importante es la actitud en los momentos de desesperanza.
Me gus ... » ver comentario
Me gusta 0
Martha Martha
el 31/7/14
Cada vez que el P.Rolheiser escribe sobre el suicidio,
mi comentario sobre el tema, es igual, mi opinion es
que la persona que opta por esa forma de terminar
con su existencia, esta sufriendo de una gran de -
presion, que lo lleva a no poder razonar y que se ol-
vida totalmente de su familia, el dolor que les causa-
ra, no piensan que su vida no les pertenece, que Dios
se la dio y solo EL sabe ,como y cuando se la quitara.
Tambien opino, que como enfermos que son, no debe
borrarse su memoria de la casa, tal y como no se bo-
rra un familiar enfermo con otro tipo de enfermedad.
Hay que tener en cuenta que Dios en su misericordia
infinita, los recibe como a todos sus hijos, con los bra-
zos abiertos, dispuesto a consolarlos de la decision que
tomaron involuntariamente en la Tie ... » ver comentario
Me gusta 0
aoaoaoao aoaoaoao
el 31/7/14
Hace muchos años acudí a un psicólogo porque tenía mucha ansiedad. El mismo miedo a la ansiedad me provocaba aquello a lo que temía. cada quince días sin falta estaba allí, le soltaba mi rollo y me iba a casa. La spicologa ni hablaba, me escuchaba, y con el TIEMPO pasó todo. Hay un articulo por aquí sobre el "no tiempo" de Dios. Pues para no haber tiempo en Dios nos ha hecho un pedazo de regalo con él.
Yo me busqué a alguien que me escuchara, ahora busco a Dios que me escucha y además me habla. Me dice cada día. "Eres preciosa para mí".
Me gusta 0
Jaqueline Jaqueline
el 1/8/14
Considero de importancia mayor dialogar y hablar de la VIDA, es fundamental prepararse para la VIDA, mientras se está viviendo. Como dice Victor Frankl: LA IMPORTANCIA DEL SENTIDO DE LA VIDA, y especifico este término dado que la mayoría de los inconvenientes graves radican en el SENTIDO de la vida que no siempre es descubierto en la persona humana, Y EN CADA UNO EN PARTICULAR. aconsejo, recomiendo, humildemente hablando ayudar a las personas a descubrir el sentido de sus vidas, a valorar la VIDA dada y transmitida, y a brindarle los medios disponibles y necesarios en el caso de que la persona ademas necesite acompañamiento psicológico, pero vuelvo a decirte que es importantísimo dialogar acerca de la VIDA Y SU MÁXIMO Y PROFUNDO SENTIDO. Apoyarse en la oración, la fe y el amor a D ... » ver comentario
Me gusta 0
Carmen Carmen
el 6/8/14
Me parece un comentario excelente, pleno de luz y pacificador, porque es realmente duro enfrentarse al suicidio de alguien cercano, y porque esperamos de nuestros pastores y maestros una palabra esperanzadora, que es lo que aquí tenemos.
En el funeral del pariente que se suicidó, encontré en el sacerdote oficiante un gran respeto y acogimiento lleno de cariño a los más cercanos, que nos llenó de gratitud; pero si además se expresan también las ideas de este comentario, creo que ayudarían mucho a la aceptación del hecho. Por eso creo que merece la pena difundirlo.
Me gusta 0
Ana mi nombre e Ana mi nombre e
el 6/8/14
Tengo un hijo que esta tratándose x una enfermedad mental , y tan desesperado ha estado que incluso delante de su padre y de mi lo ha intentado .Gracias a Dios que hemos estado con el para evitarlo ,y poderle ayudar.Realmente no podemos estigmatizar a estas criaturas x están enfermas. Dios nos esta ayudando a ser fuertes y poder ayudarle El esta ayudándonos y su Bendita Madre también
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.