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Sexualidad - Su Poder y Propósito

Ron Rolheiser (Trad. Julia Hinojosa) -

Todos estamos poderosa, incurable, y maravillosamente sexuados, lo cual forma parte de una conspiración entre Dios y la naturaleza.  La sexualidad descabsa justo al lado de nuestro instinto de respirar y está siempre presente en nuestras vidas.

La literatura espiritual tiende a ser ingenua y negadora del poder de la sexualidad, como si pudiera ser descartada como un factor insignificante en el camino espiritual, y incluso rechazarse absolutamente.  No puede serlo.  Siempre se hará sentir consciente ó inconscientemente.

La naturaleza es casi cruel en este sentido, sobre todo en los jóvenes.  La naturaleza llena los cuerpos juveniles con poderosas hormonas antes de que estas personas tengan la madurez emocional e intelectual necesaria para entender correctamente, y canalizar esta energía creativamente.  La crueldad de la Naturaleza, ó anomalía, es que le da a alguien un cuerpo adulto antes de que esa misma persona sea adulta en sus emociones y en su intelecto.  Hay muchos peligros físicos y morales en un niño que aún esta en desarrollo caminando en un cuerpo completamente adulto.

Además, hoy en día esto se ve agravado por el hecho de que estamos llegando a la pubertad a una edad cada vez más joven al tiempo que las personas se casan cada vez más tarde.  Esta situación es casi la norma en muchas culturas, donde una niña ó un niño llegan a la pubertad a la edad de once ó doce años y sólo unos veinte años más tarde se casarán.  Esto plantea una pregunta obvia: ¿Cómo pueden contener emocionalmente y moralmente su sexualidad durante todos estos años? ¿Qué es lo que le permite a él ó a ella permanecer fieles a los mandamientos?

Es cierto que la naturaleza parece ser casi cruel en éste tema, sin embargo, tiene su propio punto de vista. Su principal intención es conservar en cada uno de nosotros el patrimonio genético, y todas esas poderosas hormonas que comiezan a derramarse en nuestro cuerpo en la adolescencia, y todas esas múltiples formas en que se encienden nuestras emociones tienen la misma intención, quieren que seamos fructíferos y nos multipliquemos, para perpetuarnos a nosotros mismos y a nuestra propia especie.  Y la naturaleza es inflexible en ésto: En todos los niveles de nuestro ser (físico, psicológico, emocional y espiritual) hay una pulsión sexual para conservar el patrimonio genético.  Así que la próxima vez que vea a un hombre ó una mujer joven pavoneándose de su sexualidad, sea usted comprensivo, usted también pasó por eso, y la naturaleza está tratando de conservar en él ó ella el patrimonio genético.  Tales son sus caminos, y tales sus inclinaciones, y Dios forma parte de ésta conspiración.

Por supuesto, conservar el patrimonio genético es mucho más que tener hijos físicamente, y aunque es algo profundo y está profundamente inscrito en todas partes dentro de nuestro ser también puede ser ignorado a pesar de algunos riesgos psicológicos y morales importantes.  Hay otras maneras de tener hijos, aunque la naturaleza por sí sola no acepta esto con facilidad. La naturaleza quiere  niños de carne.  Sin embargo, el pleno florecimiento de la sexualidad, de la vida generativa, asume otras formas de dar-vida. Todos hemos escuchado el eslogan: Tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. Hay diferentes maneras de conservar el patrimonio genético y todos conocemos personas que, sin tener hijos propios y sin haber escrito un libro, ni plantado un árbol, son mujeres y hombres maravillosamente generativos.  De hecho, el voto del celibato religioso se basa en esa verdad.  La sexualidad también tiene una dimensión espiritual muy poderosa.

Sin embargo, admitiendo esto, no debemos ignorar su ciego poder.  El hacer frente al brutal e implacable poder de nuestra sexualidad está en la raíz de muchas de nuestras más profundas luchas psicológicas y morales. Esto se da de muchas maneras, sin embargo la presión siempre tiene la misma intención: la naturaleza y Dios mantienen una presión implacable sobre nosotros para que conservemos el patrimonio genético, es decir, para abrir siempre nuestras vidas a algo más grande que nosotros mismos y para ser siempre conscientes del hecho de que la intimidad con los demás, el cosmos, y Dios es nuestro verdadero objetivo. No es una gran sorpresa que nuestra sexualidad sea tan grandiosa que nos hiciera amar a todo el mundo.  ¿No es esto nuestro verdadero objetivo?

Además, la sexualidad hace estragos en la vida de muchas personas de Iglesia. No es ningún secreto que hoy en día una de las razones principales por las que muchos jóvenes, y gente de todas las edades, ya no van regularmente a sus iglesias,  tiene que ver, de una u otra manera, con sus luchas con la sexualidad y su percepción de cómo sus iglesias juzgan su propia situación.  Mi opinión aquí no es que nosotros y las iglesias deban cambiar los mandamientos con respecto al sexo, sino que debemos hacer un par de cosas: En primer lugar, debemos reconocer de manera más realista su fuerza bruta en nuestras vidas, e integrar la complejidad sexual más honestamente en nuestras espiritualidades. En segundo lugar, debemos ser mucho más empáticos y pastoralmente sensibles a los problemas que acosan a la gente a causa de su sexualidad.

La sexualidad es un fuego sagrado. Toma su origen en Dios y está poderosamente presente en el interior de la creación.  Negarlo no nos ayuda.

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icono comentarios 6 comentarios

Comentarios

Martha Martha
el 19/11/12
No podemos llamar cruel esa maravillosa conspiracion
de Dios con la naturaleza; no esta en nuestras manos
negarla, rechazarla y mucho menos dejar sin vigor el
poderoso torrente de hormonas que desde que co -
mienzan sus funciones las glandulas reproductoras a -
parecen en nuestro organismo y para siempre, solo
atenuadas con el transcurso de los anos, pero no to-
talmente abolidas, la diferencia estriba en que con los
anos tenemos madurez emocional e intelectual y lo-
gramos controlar y canalizar adecuadamente ese re-
galo que nos hizo el Senor desde nuestra creacion y
para bien de la humanidad. Muy instructivo su articu-
lo P. Ron, deben leerlo todos los adolescentes y los
adultos tambien. Saludos .......
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luz mar luz mar
el 19/11/12
Muy buen tema, me gustaría lo ampliara un poco más.
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angeljen0214 angeljen0214
el 21/11/12
Tengo la impresion que muchos de los que se llaman cristianos, no pueden leer los temas que tratan de sexualidad, quizas estoy equivocado, pero pudieran decirme con que clase de sacerdotes contamos, si los mismos no pueden ver, oir, hablar, escribir o leer este tipo de escrituras por temor a que flaquee su espiritualidad o que sus votos de castidad vayan al piso; nuestros sacerdotes son del siglo XXI, no son los sacerdotes levitas que no podian acercarse a nadie, solo cargar con el Arca de la Alianza. El Sacerdocio es un don muy grande que Dios, nuestro Senor les ha confiado y que ellos saben como salvaguardarlo, digan lo que digan y escriban lo que escriban. Felicidades Ron Rolheiser OMI, por su articulo, muy interesante.
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Viartola Viartola
el 23/11/12
El Hno. Ron sabe acercarse a temas por los que muchos pasan de puntillas, por no saber como enfocarlos, como vivirlos o por no atreverse. Hablar de este tema de forma sencilla y abierta es el mejor método para aprender a vivir y encauzar una energía que puede ser maravillosa o puede llenarnos de incertidumbres, miedos...Gracias por sus artículos.
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Fco Molina Fco Molina
el 25/11/12
La Sexualidad es parte de nuestra naturaleza, es la base de nuestra existencia como especie, claro que su fin es de la reproducción, y como tal esta tiene un recompensa de satisfacción en el organismo en cuestión, pero si miramos el ejemplo de Cristo como el Pez que vive sin agua, por Fe eleva su naturaleza hacia el Creador, que es Dios Padre, solo en la Oración y la ascésis encontraremos el camino de la santidad en la castidad, de otro modo estamos destinados a cumplir la voluntad del Padre, y unirnos en matrimonio para perpetuar nuestra existencia, asi el que quiera seguir a Cristo en Castidad cuidando su integridad espiritual se puede unir a esta forma de vivir la Cristiandad cargando la propia Cruz, siendo soltero o casado, nos dedicaremos al Padre o al Matrimonio, alternando con ... » ver comentario
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Teresota Teresota
el 27/11/12
Enhorabuena por esta descripción. No he leído nada mejor en mi vida.
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