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Setas o avestruces

Hno. Bill Firman. Traducción: Paula Merelo Romojaro -

Hace diez días, apareció un artículo en The Sudan Tribune llamando la atención sobre el informe del Auditor General para el período 2005-2007 en Sudán del Sur después de que el acuerdo de paz fuera negociado. Se cita a Arthur Akuein Chol, Ministro de Finanzas en aquel momento, que dice que él: “alabó el informe del auditor general que se presentó en la asamblea nacional. El documento reveló que miles de millones de dólares, fundamentalmente provenientes de los beneficios del petróleo, no fueron contabilizados durante los dos primeros años de ese ínterin. Durante los años 2005-2006, por ejemplo, más de mil millones de dólares de beneficios procedentes del petróleo fueron transferidos del Gobierno de la Unidad Nacional –la asociación de reparto de poder y riqueza en Khartoum creada a partir del tratado de paz de 2005- al Gobierno autónomo de Sudán del Sur (GSS) en Juba y no fueron contabilizados. Además, el informe del auditor general indicaba que durante dos años consecutivos no existió control financiero de lo que ocurría con los ingresos no provenientes del petróleo que se recaudaban a través de los impuestos por el Gobierno Nacional o cada uno de los diez estados de Sudán del Sur”.

El artículo dice que Chol: “ha solicitado al portavoz de la asamblea nacional que haga pública una lista, supuestamente entregada en mano al Presidente Salva Kiir en una visita a los EEUU, detallando según se dice los nombres de los “funcionarios más corruptos” del gobierno de Juba… y destapando los nombres de los 13 funcionarios con cargos de responsabilidad que supuestamente poseen grandes sumas de dinero en bancos extranjeros”.
 
Me han contado que el mismo informe del Auditor General, que yo no he leído, dice también que no existe registro de dónde se encuentran 800 vehículos todoterreno que se compraron durante ese período. Lo que me resulta decepcionante es que no se haya hecho un seguimiento a las afirmaciones que aparecen en el artículo, afirmaciones que en la mayoría de los países hubiesen hecho reaccionar frenéticamente a los políticos. Como con las setas, estas cosas surgen en Sudán del Sur pero uno nunca llega a ver la red de micelos que se esconde por debajo y de la que, de vez en cuando, las setas nos alertan. La seta se corta y la vida continúa como si no hubiera nada por debajo.

Con las historias de violencia en Sudán del Sur, suele ocurrir casi lo contrario. Yo diariamente me cruzo e interacciono con gente feliz y relajada. Sin embargo, de forma ocasional surgen conflictos, normalmente en zonas remotas y entre tribus enemigas desde antiguo. Los medios internacionales parecen abalanzarse sobre estas “setas” de violencia y exageran los detalles hasta el punto de dar a entender que todo Sudán del Sur se encuentra bajo una red de hostilidad y odio. De vez en cuando me encuentro con algún “profeta del caos” que hace lecturas pesimistas de la situación en Sudán del Sur. Todo lo que yo puedo decir con certeza es que todos sufrimos una falta de información –pero todos sufrimos más la desinformación contenida en afirmaciones exageradas basadas en evidencias no reales. 

Podría ser que se nos estuviera tratando como a las “setas proverbiales” –alimentadas con estiércol y mantenidas en oscuridad- o podría ser que yo fuera una “avestruz metiendo la cabeza en la arena” que no ve lo que ocurre a su alrededor. Sin embargo, yo sí leo signos positivos. El Departamento Nacional de Estadística informó hace poco de que la tasa de inflación “que en Diciembre del año pasado se encontraba en el 65% ha descendido hasta el 47% en enero”. Todavía es alta, pero mejor y el precio del diesel y la gasolina se ha estabilizado desde hace unos meses incluso con el cierre del oleoducto que va al Norte. He estado recientemente en Leer, Rumbek y ahora en Wau. El abastecimiento de estos lugares ha mejorado y la genta en general está contenta y confía.

La utopía no ha llegado con la independencia pero se mantiene un sentido de liberación y optimismo entre los profesores que he conocido en estos lugares. Una nueva infraestructura está emergiendo gradualmente. La corrupción ciertamente no ayuda, pero hay progreso. La gente de Sudán del Sur son un pueblo paciente. Problemas puntuales son sólo pequeños obstáculos en su éxodo.

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