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Retiro Espiritual

Mons. Ángel Garachana -

    Son bastantes los cristianos, especialmente agentes de pastoral, que en este tiempo de cuaresma tienen su retiro espiritual más o menos prolongado. Se retiran algún día, un fin de semana, o varios días de las actividades cotidianas, del ajetreo de la jornada, de la vida volcada en el trabajo profesional, en las tareas pastorales.

Soledad¿Por qué “retirarse”? ¿Acaso es malo lo que hacemos? No, nuestras tareas profesionales, familiares y pastorales son buenas. Pero hay otras dimensiones de la persona y del cristiano que la sola actividad no atiende y suelen quedar descuidadas. Estas dimensiones se refieren más a la profundidad de nosotros mismos. Es bueno detenerse, sosegarse para discernir cómo hacemos lo que hacemos, cómo nos implicamos en ello, desde qué niveles de nuestra persona actuamos, qué motivaciones nos animan y qué finalidades buscamos. Nos retiramos para “estar con el Señor” de una manera más explícita y consciente, escuchándole y compenetrándonos con Él y con su causa.

Normalmente participamos en reuniones de planificación, de revisión de actividades, de estudio, de trabajo, en encuentros de convivencia. En un retiro espiritual la atención se centra en la propia persona. No es para evaluar a otros sino para revisarnos a nosotros mismos. No es para salir de sí mismo en actividades diversas sino para entrar en sí mismo en orden a una renovación personal para hacer mejor lo que normalmente hacemos. ¿De qué sirve que cuidemos las planificaciones, la organización, las técnicas de acción profesional, etc sino cuidamos íntegramente a la persona que los usa? Lo decisivo se juega en la persona, en su calidad humano-cristiana, en las actitudes del sujeto.

El retiro espiritual está pensado para ayudar a la persona en cuanto tal. En una cultura de la “utilidad”, de la eficacia y del rendimiento solemos pensar que lo importante es la calidad técnico profesional del agente. Pero la persona es mucho más que su profesión y que su acción. Estas quedan integradas en su dimensión moral y espiritual.

Un retiro espiritual cristiano no se queda sólo en el nivel psicológico de la persona, por más importante que éste sea sino que nos coloca en nuestra relación más fundamental que es la relación con Jesucristo. El sujeto humano en su plena realización es el sujeto en Jesucristo, es la persona abierta a la relación interpersonal con el absoluto Jesucristo. La cultura actual es la cultura del “yo”, de la subjetividad, pero de una subjetividad cerrada, egocéntrica y muchas veces egoísta.

El documento de Aparecida ha puesto de relieve la categoría de discípulo para rescatar esta subjetividad abierta al Tú más perfecto, Jesucristo. El retiro será un ejercicio de entrar en la relación de conocimiento y amor con Jesucristo para conocerle a Él y a nosotros mismos en toda nuestra altura, profundidad y anchura.

 Si practicas durante este tiempo de cuaresma algún tipo de retiro espiritual, te deseo de corazón que en ese retiro crezcas en el conocimiento y amor de Jesucristo. Te deseo lo mejor: Jesucristo. Te invito al mejor encuentro: con Jesucristo. A las personas se las conoce en el trato. A Jesucristo lo conocerás en profundidad en el trato con Él. Esos días te centrarán directamente y a plena conciencia en la persona de Jesús de Nazaret, el Señor y en Él te encontrarás a ti mismo.

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