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Relato Matrimonial

Bonifacio Fernandez -

Vivimos en la sociedad de la información; la comunidad virtual tiene cada vez más extendido influjo en la configuración de nuestras referencias, relaciones y emociones. Lo que no sale en las redes sociales, parece que no existe. Pero en la redes sociales aparece lo espectacular, lo emocionante. Las parejas que viven vidas paralelas, los egos hinchados, que se juntan para la foto y la exhibición.

Referido a la familia resulta que se convierten en noticias diarias las andanzas de los famosos. Suelen ser de andanzas de lo más superficial. Sus enamoramientos y sus rupturas; sus poligamias y poliandrias sucesivas.

Contar la extraordinaria normalidad

El relato de los matrimonios normales  que se quieren, se ayudan, se entienden, se enfadan, y se reconcilian, está poco presente. Nos están robando el relato matrimonial los que de matrimonio saben muy poco y viven menos.

Los relatos que merece la pena escuchar y contar son los de esas historias de amor que nacen de la fuerza de la pasión, hecha de corporeidad y también de sueños comunes y mantenidos a través del tiempo; hecha de lucha contra la rutina y el aburrimiento; hecha de diálogo y de interés por conocer al otro, por dejarse sorprender por él. Aprenden día a día a vivir en relación, a manejar las diferencias, y a transformarlas de amenazas en enriquecimiento recíproco.

Relatos en camino

Relatos que se encuentran  recién comenzados al principio de la aventura común; relatos que han tejido ya una historia y una biografía común durante veinte, o cuarenta o sesenta años; que han criado hijos, han pasado estreches y crisis;  y ahora cuidan nietos, y se preocupan por no dar preocupaciones a los suyos. Y a través de todo eso han conseguido irradiar una serenidad y un equilibro envidiables. Han desarrollado la ternura y la aceptación. Han proseguido su sueño de ser felices juntos, de ayudarse a ser felices el uno al otro.

Como relatos de calidad humana no hay comparación. Se les ve felices. No tienen grandes pretensiones. Se sienten agradecidos a Dios por la vida que les es dado vivir y disfrutar.

Relatos en relieve

La mayoría de estos matrimonios no están nunca en las páginas de sociedad. Pero han conseguido humanizar su vida hasta un nivel envidiable. Desde el comienzo han descartado el “mientras dure”, o el más mezquino “mientras me sea útil”. Han despertado  en sus almas una cantidad extraordinaria de posibilidades dormidas, de sentimientos dinamizadores. Han creado un “nosotros” que protege frente al zarpazo de la soledad, al vacío afectivo y a la falta de motivación existencial. Han desarrollado el lenguaje de la caricia y la ternura, de la com

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Comentarios

eleazar eleazar
el 2/4/14
Hasta que la muerte nos separe es el deseo, no, mejor empecinamiento, que proclamamos al viento cuando nos casamos, y es duro, duro luchar contra uno mismo, porque hay que abrazarse al cónyuge y no soltarlo, y nos resistimos. Tenemos pasión por los hijos incluso antes de nacer, con el cónyuge hay que madurar, antes o después, para amarlo por ser él; pero si llega . . . la felididad.
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Mayra Mayra
el 9/1/17
Muy buenos artículos que nos enseñan la doctrina católica y nos fortalecen en la fe.
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