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Radiografía del clero diocesano español

Religion Digital - RS21 -
Luis Fernando Vilches (i), profesor de la Universidad Complutense de Madrid, y José Ignacio Moreno, superior presidente provincial, durante la presentación de los resultados de una encuesta con 750 sacerdotes diocesanos en España.

La revista cristiana 21rs ofrece en su número de abril una encuesta, realizada por Taiss Investigación, al clero diocesano español. Y los resultados son, a veces, sorprendentes y echan por tierra tópicos arraigados. Por ejemplo, “ya no viven como curas”, visten de calle, se sienten orgullosos de su vocación, se sitúan políticamente en el centro-derecha, sufren de soledad y son mayores los partidarios del celibato opcional y del sacerdocio femenino.

Tan orgullosos de ser curas que volverían a serlo

 Dios sigue llamando. Esa llamada es la que sintieron 9 de cada 10 (88,5 %) curas encuestados para optar por el sacerdocio. En su sí a Dios influyó, sobre todo, el ambiente cristiano de la familia (63,5%) y el deseo de entregarse a los demás (61,1%). Queda claro también que son muy pocos (19,6%) los que se hicieron curas como realización personal. El sacerdocio no es una salida profesional, como pudo serlo en otra época.

 Satisfechos de ser lo que son y hacer lo que hacen

 Los sacerdotes están tan contentos con su misión que, en una escala de 0 a 10, en la que el 0 significa insatisfacción y el 10 satisfacción plena, la media resultante es de “sobresaliente”. Casi la mitad de los encuestados se da un 10 y casi nadie baja de un 7.

A 3 de cada 4 (77,8%), lo que más les gratifica de haberse hecho curas es “ejercer una vocación que merece la pena y de la que están convencidos”. A 2 de cada 3 (65,6%), el “comprobar por experiencia el bien que pueden hacer a mucha gente”, asi como el “compromiso con los más necesitados” (63,9%). Índices de satisfacción inalcanzables en otras profesiones.

 Se sienten queridos y “valorados” por la gente

 En contra de lo que, a veces, suele decirse, los curas no se sienten perseguidos ni infravalorados por la gente. Al contrario, la inmensa mayoría se siente bien valorada: 2 de cada 3 “bastante” valorados y 1 de cada 3, “muy valorados”. No hay ningún tipo de ruptura entre los sacerdotes y la gente.

 Volverían a ser curas

 Vistos los anteriores resultados, no es de extrañar que la inmensa mayoría (96,8%) de los curas españoles “si nacieran de nuevo, optarían por ser sacerdotes”.

 Ya no viven como curas

 En el imaginario colectivo, “vivir como un cura” es sinónimo de vivir holgadamente. O, mejor dicho, era. Porque, hoy, la economía de los curas no da para tirar cohetes ni permitirse demasiados lujos. De hecho, 7 de cada 10 califican de “suficiente” su situación económica personal, mientras 3 de cada 10 aseguran que tienen problemas para llegar a fin de mes y pasan “apuros económicos”.

Les pesa la soledad y les cuesta sublimar la afectividad

A pesar de vivir con lo justo, los curas españoles aseguran no tener demasiados problemas personales. Eso sí, a uno de cada 3 lo que más le pesa es la soledad, seguida de la afectividad, la salud, las relaciones interpersonales, la frustración profesional, el no tener hijos y, por último, la sexualidad, que sólo es problema para el 6,5% de los encuestados.

Curas sin sotana

El traje talar o sotana ha pasado a mejor vida y ha dejado de ser el distintivo externo de los curas. El hábito ya no hace al cura. La mayoría, es decir 3 de cada 4, viste ropa civil. Más aún, el 62, 7% va de calle sin ningún distintivo, el 10,5% de calle con algún distintivo, el 25,7% utiliza el clergyman y sólo el 1,1%, la sotana.

No tienen director espiritual y no leen los documentos del magisterio

 La inmensa mayoría (96,7%) utiliza la oración y la meditación para alimentar su vida espiritual, seguida de la “lectura de la Biblia” (63,4%). A algo más de la mitad (58,3%) también le ayuda en esta tarea las “reuniones con otros compañeros”. En cambio, están en franca decadencia los “retiros y ejercicios espirituales” (37,5%) y, sobre todo, parece condenada a desaparecer la figura del director espiritual, que sólo utiliza el 23,6%. Los curas tampoco leen mucho libros de espiritualidad (15,7%) y, mucho menos, los documentos del magisterio de la Iglesia (6,7%).


 “El Vaticano II, frenado desde el interior de la propia Iglesia”

 El posicionamiento ante el Concilio Vaticano II es un test que determina enfoques teológicos, eclesiales y pastorales. Para 2 de cada 3 (66,8%) el Concilio ha sido una realidad que no ha llegado a cristalizar de verdad en la Iglesia. En efecto, para el 42,3%, “fue un gran acontecimiento eclesial no desarrollado de verdad en aspectos muy importantes del mismo, porque desde el propio interior de la Iglesia ha sido frenado tras los primeros años”. Para 1 de cada 4 curas, fue “una gran esperanza frustrada en gran medida” . Uno de cada tres lo considera “un concilio más” y sólo el 2,5% opina que “fue más lejos de lo que debió haber ido”.

Partidarios del celibato opcional

El clero está muy dividido frente al eterno problema del celibato sacerdotal. Para el 52,7% de los encuestados, el celibato debería ser opcional, frente al 47,3%, que se decanta por dejar el celibato obligatorio. Eso sí, las razones esgrimidas por los partidarios del celibato opcional son más consistentes que las de los que optan por su obligatoriedad. Los primeros se basan sobre todo en que es “un carisma”, “una norma no impuesta por Jesús”. Los segundos, aducen que el celibato obligatorio “facilita la entrega exclusiva a la misión” y que “demuestra ser positivo en la experiencia de la Iglesia”.

Divididos ante el sacerdocio de la mujer

Gana el “no” al sacerdocio femenino por un margen ajustado: 58,7% frente al 41,3%. Eso quiere decir que,  pesar de ser una cuestión “oficialmente cerrada y zanjada” por la jerarquía, 4 de cada 10 curas están a favor del sacerdocio de la mujer.

Quieren una Iglesia autofinanciada y, por lo tanto, más libre

Para 2 de cada 3 curas (63%), “la Iglesia debería autofinanciarse y renunciar a la financiación del Estado, para ser más libre”. El tercio restante (23,3%) cree, por el contrario, que la financiación por parte del Estado es “justa, por lo que la Iglesia aporta a la sociedad”.

El obispo ha pasado de superior a amigo

Uno de los “deportes” favoritos de los curas es criticar a sus obispos. Y, sin embargo, se llevan estupendamente bien con ellos. La mayoría, 3 de cada 4, manifiestan tener una relación positiva con sus obispos. Más aún, califican esa relación de “cercana, cordial, de apoyo y de valoración”. Sólo para 1 de cada 4 es una relación “puramente institucional” y son escasos los que mantienen con su prelado una relación de “superior-súbdito”, lejana o de ignorancia y olvido. Y, por supuesto, la gran mayoría (82,2%) se siente libre para expresar sus opiniones y goza de un gran margen de libertad, tanto en la Iglesia como en la sociedad.

Les duele la mala imagen pública de la Iglesia

¿Por qué la gente quiere y valora a sus curas, pero no a la Iglesia en general? A juicio de los sacerdotes, la mala imagen de la institución se debe a factores que se suman y superponen unos a otros. A su juicio, los principales son: “La gente que opina de la Iglesia lo hace sin conocimiento de causa de los mucho y positivo que hace”; “a menudo, al contestar las encuestas, la gente está pensando en la jerarquía eclesiástica”; “por la falta de testimonio de los creyentes”; “la gente habla en términos generales, no de los curas concretos a los que conoce y valora”; “se debe al laicismo de la sociedad”.

No creen que Benedicto XVI reforme la Curia vaticana

¿Benedicto XVI dará sorpresas? Uno de cada tres curas (36,8%) estima que el Papa “todavía dará algunas sorpresa positiva, aunque no sepamos cuál”. Uno de cada cinco (20%) opina, en cambio, que “no va a deparar nada significativamente distinto”. Los menos, 1 de cada 4, creen que, durante su pontificado, “se producirá un avance sustancial en el ecumenismo”, mientras otros esperan “alguna nueva encíclica o documento de gran interés”. Sólo el 5,7% cree que “llevará a cabo la renovación más a fondo de la Curia”.

Son de centroderecha

A los curas les cuesta definirse políticamente. Su autodescripción política fue la única pregunta del cuestionario ante la que los sacerdotes se mostraron reticentes y algo más de un tercio (38,3%) optó por no definirse. A juicio de Fernando Vílchez, autor de la investigación, esta actitud “se debe a que se confunde ‘no meterse en política’ con ‘no tener opinión política’ o no manifestarla, así como al intento de situarse por encima del bien y del mal”.

La mayoría de los que sí respondieron se sitúa en una franja que va desde el centro-derecha a la derecha (31,1%), seguida de cerca por los que se declaran de centro-izquierda o izquierda (28,5%).

Tachan a Zapatero de “anticlerical y laicista”

Al igual que algunos de sus obispos, la mayoría de los curas (61,5%) se adscribe al discurso predominante en determinados medios y opina que “el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es anticlerical y laicista”, frente al 24,8 % que cree que “no actúa de forma diferente a los demás gobiernos de la democracia”. Un 8,5% dice que trata “correctamente” a la Iglesia e, incluso, un 5,2% dice que la trata “con respeto y hasta con generosidad”.

Cuanto más jóvenes, más conservadores

La edad es una de las variables que más diferencia a los curas. Los más jóvenes son más espiritualistas y optan menos por el “compromiso con los más necesitados”, ven el Vaticano II como “un concilio más”, creen que la Iglesia tiene derecho a ser financiada por el Estado, no son partidarios del celibato opcional ni del sacerdocio de la mujer, leen pocos libros de espiritualidad, se sitúan políticamente en el centro-derecha, van de clergyman y son los que más solos se sienten afectivamente.

Por el contrario, los más mayores se muestran más comprometidos con los pobres, creen que el Vaticano II es una esperanza frustrada y un acontecimiento frenado desde el interior de la Iglesia, apuestan por la autofinanciación de la institución, se muestran partidarios del celibato opcional y del sacerdocio de la mujer, leen más libros de espiritualidad, se sitúan en el centro-izquierda y visten de civil.

Catalanes y vascos, los más progresistas; madrileños, los más conservadores

Los encuestados de Madrid sobresalen por ser los más conservadores. Por ejemplo, califican el Concilio como “uno más”, creen que la financiación estatal de la iglesia es “justa”, son los menos partidarios del celibato y del sacerdocio de la mujer (3 de cada 4), se sitúan políticamente en la derecha, visten clergyman y son los que más acusan a Zapatero de ser “laicista y anticlerical”.

En cambio, son los encuestados catalanes y vascos los más partidarios de la autofinanciación eclesial, del celibato de los curas y del sacerdocio de la mujer. Son también los que más en el centro-izquierda e izquierda se sitúan, los que más visten de calle y los que consideran que el Gobierno de Zapatero “se comporta básicamente con la Iglesia como los demás”.
 
Ficha técnica

* Población encuestada: Sacerdotes diocesanos en activo, de ámbitos  urbanos y rurales.

* Instrumento de investigación: Entrevista, con aplicación de cuestionario individual a través de teléfono.

* Muestra: 751 sacerdotes, de todas las diócesis españolas.  Segmentación según Autonomías, guardando una proporcionalidad en función del número de sacerdotes en activo dentro del ámbito de  cada una y en función de la pirámide de edades del conjunto de  la población encuestada. Para el conjunto de la muestra, el error muestral es de +/- 3.5 %, con un nivel de confianza del 95 %.

* Fechas del trabajo de campo: 1-15 de Febrero de 2007.

* Realización de la investigación: Merkastar y Taiss Investigación.

* Análisis de los datos y elaboración del Informe: Luis Fernando Vílchez Martín, profesor de la UCM.

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