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¿Quién lo hubiera pensado?

Bill Firman Hno. Bill Firman. (Trad. Paula Merelo) -

 

Hno. Bill Firman (Traducido por Paula Merelo Romojaro) 

Aquí estoy yo, un hombre de 67 años, que entró en los Hermanos de LaSalle hace 49 y que se encuentra ahora en el norte de África occidental, un continente que no había visitado nunca antes de 2009, viviendo en una comunidad religiosa de cuatro miembros.

Habiendo asumido el celibato como modo de vida a los 18 años y vivido en comunidades religiosas masculinas durante 47, ahora vivo con tres mujeres, todas considerablemente más jóvenes que yo… ¡y me siento virtuoso por ello! Cuando dejé mi casa tan joven, mi madre me dijo: “Prométeme que si no eres feliz, volverás a casa”. Ni mi madre ni yo pensamos nunca que llegaría la cosa a esto. Hugh Hefner nunca lo creería pero lo más llamativo es que esta situación es totalmente cómoda -¡y absolutamente inocente! Eso sí, estoy convencido de que quienes vivimos en esta comunidad tenemos valores y motivaciones muy distintas a las de los habitantes de la mansión de Playboy. Nos relacionamos e interactuamos con normalidad. La sexualidad, simplemente, no es un problema. 

Cada uno de nosotros continúa siendo quien es y las cosas no difieren tanto respecto a mis años en comunidades masculinas donde todos nos tratábamos con respeto mutuo. Rezamos juntos habitualmente, hablamos sin problemas, trabajamos juntos muy a gusto y dormimos seguros –a no ser que se haya anunciado la presencia del LRA en esta zona. En la mayoría de nuestras comunidades de Solidaridad con Sur-Sudán tenemos habitaciones con baño pero aquí compartimos un baño común en el que hay tres duchas y tres retretes. No es un problema. Lavamos a mano nuestra ropa y, a veces, mi ropa interior está tendida al sol al lado de la de mis hermanas religiosas. De nuevo, esto tampoco supone ningún problema. De hecho, hasta el momento, ninguna de mis hermanas ha confundido su ropa con la mía -¡cosa que no siempre ha ocurrido antes en mi experiencia en la vida comunitaria!

Nuestra comunidad es muy cosmopolita. Las hermanas vienen de Kenia, Vietnam y Myanmar y yo soy de Australia. La internacionalidad no supone una dificultad, aunque a veces lo pasamos un poco mal tratando de entender acentos y expresiones distintos a los propios. La dimensión intercultural es muy enriquecedora. Estoy impactado por lo mucho que nos une, lo que tenemos en común, y lo poco que nos separa. Hay algunas diferencias, sí. La preferencia femenina por las películas se inclina claramente por las no violentas. Cuando vimos Master and Commander en el ordenador, antes de que comenzara nuestra comunidad actual en Yambio, todas las hermanas fueron desapareciendo a medida que avanzaba la película y sólo un hombre se quedó para ver el final heroico de Russel Crowe.

La semana pasada me entristeció un poco saber que un buen amigo y mentor por muchos años, el hermano Stan Carmody,  había fallecido en Australia. No puedo decir que estuviera triste por Stan que tuvo una vida plena y activa durante 91 años, pero sí triste por no poder presentar mis respetos personalmente a un hombre que conocí como director del colegio en mis años de estudiante. El fue también mi padrino cuando recibí el hábito de los Hermanos de LaSalle. Stan fue un director compasivo, lleno de sentido común, buen humor y entusiasmo. Quizás suene extraño pero una de las cosas más difíciles de estar tan lejos de casa han sido los funerales que me he perdido y, por tanto, los amigos que ya no estarán ahí cuando vuelva por vacaciones a mediados de abril.

Disfruté mucho con mi comunidad el año pasado en Malakal y me siento muy optimista respecto a mi nueva comunidad aquí en Riimenze. La vida en Sur-Sudán no es solitaria pero sí existe algo de soledad por estar lejos de la familia, los amigos y los espacios conocidos. Soy más afortunado que la mayoría por tener a otro hermano de LaSalle australiano, amigo desde hace mucho tiempo, aquí conmigo en Sur-Sudán. El viaje final que Stan Carmody emprendió la semana pasada es un viaje que se realiza en solitario, algo que todos nosotros un día haremos. Por eso, disfrutemos de la preciosa gente que tenemos a nuestro alrededor ahora y valoremos el regalo de esta vida, incluso cuando la fe nos llama a la esperanza en que nos reuniremos un día en y con nuestro Dios.

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icono etiquetas etiquetas : celibato, comunidad,
icono comentarios 2 comentarios

Comentarios

viartola viartola
el 12/3/11
He disfrutado del lo que el hermano Bill nos comparte. Sus experiencia actual, su pena por el amigo que se ha ido...y sobre todo por ir recibiendo noticias y testimonios de tantas personas que han entregado a Dios y a los hermanos sus personas y sus vidas. Gracias.
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fabiana fabiana
el 13/3/11
cuanta fuerza y oración, se palpita en el hno.Bill. Dolor en lo humano por la perdida de un amigo,pero los recuerdos y lo aprendido, es Vida plena.Que importante convivir en la diversidad,varon y mujer se complementan en un servicio para el REINO.
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