Carmen de Miguel (ex-presidenta de Manos Unidas) - Lunes 04 de Junio del 2007
Al pensar en qué sacerdotes quieren los laicos hoy, por lo menos los laicos de mi entorno, me surgen las siguientes reflexiones:
que sean nuestros hermanos mayores, no nuestros padres (Padre sólo hay uno);
que nos acompañen en la búsqueda, en vez de dirigir e imponer;
que entiendan y favorezcan la corresponsabilidad seglar;
que no nos consideren a los seglares «gente de tropa»;
que sean sensibles al mundo del dolor y la marginación;
que recen;
que no sean esclavos de las normas, sino comprensibles con la debilidad humana;
que sean los primeros en el trabajo, los últimos en buscar honores.
Siguiendo estas reflexiones, me doy cuenta que lo que queremos es que se parezcan a Jesús de Nazaret, el único y eterno Sacerdote, que cuando estuvo en este mundo, vivió y actuó de esta manera en su relación con el Padre y con la gente.
Me parece excelente el perfil de los sacerdotes que hoy todos necesitamos.
Le agregaría además "que sean santos", "que se dejen santificar por Jesús". que sean hombres de profunda intimidad con Jesús, sólo así lo podrán ser de los demás.
Muchas gracias
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Beatriz el 8/6/07
Que buen comentario. Ojala muchas personas pudieran decir esto en persona de quien lo tienen que sentir. Sin embargo es un reto para el futuro que hay que asumir
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Julian Ospina el 20/9/07
Me parese exelente el comentario y nosotros los seres humanos tenemos que buscar mas a ese unico y eterno que cuando estubo en este mundo solo supo dar amor para con nosotros tenemos que recibir a jesus de nazaret en nuestra vida para que el padre de el y de nosotros que es nuestro dios nos reciba en su dulce hogar. Dios Existe y nos ama.
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Leonardo el 15/9/09
En este año sacerdotal bien merecydo por siempre, nosotros los laicos con justicia debemos reconocer su llamada a esa digna vocacion, justamente la lectura dominical nos deja entrever que es un llamado de Dios para que se siga agigantando el reino de Dios, es realmente una escogencia del Señor, nosotros por lo tanto debemos acatar ese mandato, pues es un deseo de Dios, a ese deseo, a ese llamado. a esa vocacion nosotros tenemos y debemos apollarla, con nuestra oracion, con palabras de aliento hacia ellos, con nuestra ayuda en la parroquia, y es que en verdad debemos dar gracias a Dios por ellos porque no es facil ser uno de ELLOS. Que el Señor quien los llamo a su servicio los bendiga en su vocacion.