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Por un momento, no tengas miedo…

Nicolás Caballero, cmf -

Cuando Descartes tuvo el sueño profético que decidió su vocación, estaba en lo que llamamos una dulce 'flema'. y Newton, debajo de su árbol; y Buda, debajo de otro árbol; y Arquímedes tomando un baño. y cuando Platón platicaba con sus amigos en los jardines de 'Academos', no practicaba lo que nuestro siglo llama vi­da intensa. ¿No son sus diálogos pura morosidad, lentitud? y María, ¿no encontró la mejor parte, cuando sentada a los pies de Jesús, y sin prisa, escuchaba a Dios?

Me impresiona la manera de describir la oración de san Francisco de Asís, en un momento de total impotencia, en un momento crítico de su 'historia espiritual':

"Deseando entrar en los sentimientos del Señor, se dispuso a decir lentamente el salmo que Jesús había recitado en la Cruz eSal 22 [21]). Se paraba en cada verso. Todo el tiempo necesario para que la Palabra cayese en el fondo de sí mismo. Ante la palabra estaba; como siempre, sin defensa. La dejaba llegar a él con todo su peso" CE. Leclerq, Sabiduría de un pobre).

"Sí; la paz, el silencio y no tener prisa. El libro del que se lee una página y se deja caer para oír cantar la canción interior, y el lienzo ante el que uno se detie­ne, se sienta y se olvida de seguir adelante". Conozco un pintor así ... , pura lenti­tud, en el que una pincelada nace de un gran silencio, prolongado, desesperante para el mirón ...

Tenemos prisa, más ante Dios. Como no vemos nada ... Es fácil pretender dar­le a Dios nuestros modales humanos y creer que lo entendemos. Pero, en reali­dad, lo que hacemos es introducir a Dios en nuestra prisa en lugar de entrar en su lentitud, en su eternidad ... No estamos educados para eso.

El 'dejar hacer', esencial para el crecimiento en la oración, representa una con­tracultura que encuentra dificultades porque sencillamente vivimos equivocacio­nes, que soportamos pacientemente como aspectos, incluso, de nuestra cultura. Una de esas equivocaciones es lo que un psiquiatra califica como la 'patología de la prisa'. En un 'cómic' -como ahora se dice-, y en un alarde de diálogo socrático una persona preguntaba a otra, apresurada:

- ¿A dónde vas?

- No lo sé, pero tengo mucha prisa ...

¡Qué reto el cultivar la capacidad de estar, siquiera cinco minutos, sin prisa in­terior y sin defensas, frente a la Palabra de Dios!

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Comentarios

Noe Ramírez Noe Ramírez
el 18/12/12
En esta épica nos hemos separamos de Dios nuestro Señor, y solo no acordamos de El ante situaciones adversas, pero es importante ofrecerle algo en gratitud a todo lo que de El recibimos. Mi familia ahora esta mas cerca a Dios y sentimos esa tranquilidad que hemos recibido. Muchas gracias por compartir.
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Conchita. Conchita.
el 17/1/13
Amén.
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jurogo jurogo
el 31/1/13
Con lentitud y sin prisas es como mejor entra la palabra de Dios en la mente del ser humano, el andar con prisas nos hace tropezar y tener que volver a empezar de nuevo
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Dora Piquet Dora Piquet
el 31/1/13
Solo en el silencio en la quietud de nuestra mente y nuestro corazon El puede entrar y anidar en nosotros. El nos respeta tanto, tanto que permanece a nuestro lado siempre esperando lo invitemos a entrar a nuestra vida a nuestro corazon.
Desde el mundo qeu habitamos tan combulsionado, tan enfrentado. de tantos afanes personales de tanta competencia entodos los campos de la vida HAGAMOS UN OASIS DE QUIETUD DE SILENCIO PARA QUE EL MORE EN NOSTROS Y NOSOTROS SEAMOS CAPACES DE ESCUCHARLO DE SENTIRLO
GRACIAS POR EL DESARROLLO DE ESTA PAGINA BENDICIONES
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