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Políticas de exclusión social, y beneficio empresarial

Daniel E. Benadava -
Un breve recorrido sobre la realidad argentina servirá para comprender el motivo por el cual, meses atrás, el Subcomandante Marcos sostuvo que Cristina Kirchner “es la prueba de la política como fenómeno mediático. Ella representa la imagen que quieren los de arriba para el gobierno de toda América Latina. Mientras no se alteren las políticas económicas, está bien. Lo que ellos buscan es gobernantes que a diferencia de las dictaduras de los setenta controlen y reorienten la movilización social, y que se siga adelante con el proceso de destrucción, en este caso en Argentina”.
 
Creciente exclusión social.
 
A lo largo del 2008 la Argentina se transformó en un país en donde, tal como lo expresó el Cardenal Bergoglio, “hay muchos que parecen forzados a vivir la Cuaresma todo el año sin posibilidad de vislumbrar la Pascua. Ya forma parte del paisaje cotidiano ver chicos y grandes revolviendo la basura, buscando algo para apalear el hambre o el frío… y viviendo todo el año un ayuno involuntario y una penitencia obligatoria”.  En efecto, según lo afirmó tiempo atrás el economista Tomás Raffo, en la Argentina “el verdadero número de pobres se acerca a los 13 millones (lo cual representa el 32,9 % de la población argentina) y la indigencia a casi 5 millones (es decir el 12,7% de la totalidad de argentinos)”. 

Así mismo de acuerdo al coordinador del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, Alberto Morlachetti, “el 70% de la población total del país menor de 18 años, o sea nueve millones y medio de niños, se encuentran viviendo en la pobreza, la mitad ya casi no come... y más de cien niños se mueren por día -menores de 5 años- por causa de pobreza… entendiendo que dentro de la mortalidad infantil no solamente se deben incluir a los niños que se lleva la muerte sino también a los niños dañados -para siempre- física, intelectualmente y emocionalmente antes del nacimiento de las palabras”.  Por su parte el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, recientemente afirmó que “es urgente enfrentar los altos índices de mortalidad infantil, -ya que- según el informe actual de UNICEF (2007) mueren en el país 25 bebés menores de un año por día, la mayoría por causas evitables”.
 
En este dramático contexto Daniel Sciolli, que gobierna la provincia de Buenos Aires en donde -según su Ministro de Desarrollo Social- “mas del 40% del total de la población infantil son pobres y no tienen una vivienda con condiciones básicas o están en riesgo por las adicciones, los embarazos de adolescentes y el conflicto de la violencia”, planteó que en los casos que un menor de edad cometa un delito grave y utilice armas de fuego, es necesario repensar lo planteado en la Ley 22.278 en donde se sostiene que no es punible el menor que no haya cumplido 16 años ni el que no haya cumplido 18 años (salvo que cometa delitos con una pena menor de dos años).
 
Ante estas palabras el actual integrante de la Corte de Suprema de Justicia Argentina, Raúl Zaffaroni afirmó que “hay hipócritas que pretenden que se encierre a todo el mundo y que los jueces se conviertan en verdugos de los pobres y excluidos... piden que se condene a niños para meterlos en cárceles donde sean violados y de las que salgan como psicópatas asesinos”.

Beneficios para unos pocos.
 
El pasado mes de enero Cristina Kirchner afirmó que construiría un “tren de alta velocidad” que costaría unos 1320 millones de dólares.  Ahora bien numerosas organizaciones sociales sostienen que el mencionado proyecto, que aún no fue puesto en marcha, costaría aproximadamente unos 13.000 millones de dólares con los cuales se podría mejorar enormemente la calidad de vida de aquellos argentinos que tienen sus necesidades básicas insatisfechas.
 
A comienzos del mes de marzo el intento de Cristina Kirchner de implementar una política de retenciones móviles sobre las exportaciones de productos agrícola ganaderos provocó un conflicto rural que se prolongó durante mas de tres meses y generó un gran descontento en la población ya que muchos argentinos, tal como lo expuso Adolfo Pérez Esquivel, entendieron que el gobierno se había equivocado “al poner las retenciones por igual y no diferenciar a los pequeños y medianos productores rurales, que son la mayoría ... al juzgarlos con la misma vara con que mide a las grandes corporaciones y terratenientes que tienen ganancias exorbitantes que sacan del país y que no están dispuestos a la re-distribución de la riqueza”.
 
Promediando el año Cristina Kirchner anunció que la Argentina abonaría la deuda que mantiene con el Club de París y que, además, le pagaría a los bonistas que tienen en su poder títulos de la deuda argentina.  A través de esta política, que aún no fue implementada, la presidenta argentina demuestra que no tiene en cuenta las sentencias de la justicia de su país ya que, el pasado 13 de junio del 2000, el juez Ballesteros concluyó que "la deuda externa de la nación... ha resultado groseramente incrementada a partir del año 1976 mediante la instrumentación de una política - económica vulgar y agraviante que puso de rodillas el país a través de los diversos métodos utilizados... y que tendían, entre otras cosas, a beneficiar y sostener empresas y negocios privados -nacionales y extranjeros- en desmedro de sociedades y empresas del estado que, a través de una política dirigida, se fueron empobreciendo día a día".
 
Tiempo después la presidenta argentina afirmó que eliminaría el sistema de jubilaciones privadas con lo cual las entidades que, hasta entonces, administraban las pensiones de millones de trabajadores debieron traspasarle al Estado Argentino el dinero que ellas manejaban.  Muchos sectores opositores entienden que a través de esta medida, que fue implementada con el pretexto de crear un sistema jubilatorio estatal más sólido, el gobierno argentino obtendrá el dinero que necesita para realizar numerosas obras públicas con las que intentará levantar su alicaída imagen.
 
Las políticas que pone en marcha la presidenta argentina también atentan contra el medio ambiente de su país ya que, el pasado 11 de noviembre, vetó la Ley 26.418 en donde se establecían los presupuestos mínimos para la protección de los glaciares con el objeto de preservarlos como reservas estratégicas de recursos hídricos y, además, se prohibía la liberación de sustancias o elementos contaminantes, la construcción de obras de arquitectura, la exploración y explotación minera o petrolífera.  Muchas organizaciones ecologistas entienden que, a través de esta política ambiental, Cristina Kirchner favorece a las compañías transnacionales que como la multinacional Barrick Gold trabajan y destruyen el medio ambiente argentino buscando los minerales que en él se encuentran.
 
Finalizando el mes de noviembre la presidenta argentina envió al Congreso de su país un proyecto de ley para que aquellos argentinos que traigan al país los capitales que tienen en el exterior, y los inviertan en infraestructura inmobiliaria, abonen solo el 1% de impuesto al Estado.  Esta medida despertó numerosas controversias ya que muchos analistas sostienen que esta ley constituirá una puerta abierta para que los evasores fiscales, narcotraficantes y testaferros puedan “blanquear” sus capitales sin dar explicación alguna sobre los mecanismos que utilizaron para conseguir ese dinero.

Por último en el mes de diciembre  el gobierno argentino, acompañado por gran parte del Poder Legislativo, planteó su intención de expropiarle a Marsans las empresas Aerolíneas Argentinas y Austral.  Estas medidas acarrearon muchas críticas ya que diferentes organizaciones sociales creen que a través de esta política el Estado Argentino, como lo hizo durante el último gobierno militar en beneficio de distintas instituciones privadas, se hará cargo del millonario pasivo que poseen las mencionadas empresas aéreas.

Un 2009 esperanzador.
 
El pasado 9 de octubre retomando -aún quizás sin saberlo- la frase del Subcomandante Marcos citada al comienzo del presente texto, Adolfo Pérez Esquivel le escribió una Carta abierta a la presidenta argentina en donde le preguntaba “¿Qué esperas de esa política? ¿Que si haces bien los deberes que te imponen los que mandan, recibirás como regalo que el país sea aceptado en el sistema financiero capitalista y recibir préstamos que el país deberá devolver con intereses y la deuda seguirá creciendo hasta lo infinito  y que las nuevas generaciones deberán pagarla?. Hay que pedir al Tata Dios que nos libre de semejante suicidio político y económico.  En ese circuito vicioso el que siempre pierde es el pueblo.”
 
En este contexto, en donde Morlachetti denunció que miles de niños mueren cada día -como tributos de sangre- sin formar parte de ninguna agenda... y para los que sobreviven la desnutrición los deja mutilados con las miradas perdidas, vejeces prematuras y afectos vacíos, numerosas organizaciones sociales tienen la esperanza que en las elecciones legislativas que se llevarán a cabo en la Argentina en el año 2009 el pueblo rechace, democráticamente, la política que está implementado Cristina Kirchner la cual beneficia los intereses económicos de unos pocos y, paralelamente, condena a millones de argentinos a vivir en la pobreza.
 
En efecto, millones de argentinos creen que su país, parafraseando al poeta uruguayo Mario Benedetti, tiene heridas grandes como provincias y hay que aprender a andar sobre sus bordes sin vomitar en ellas ni volverse suicida o miserable… pero es claro que habrá otro tiempo… porque la tragedia es un ave migratoria… y porque no siempre estarán en el poder hombres y mujeres que gobiernan con maldiciones y simulacros… amando las flores como si fueran prójimos pero no viceversa.
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