icono estrella Nº de votos: 0

Paradojas veraniegas (e invernales)... para pensar y ser feliz

Josep Rovira, cmf -

¡Hola, amigos! En el hemisferio norte nos encontramos en pleno verano y en el sur sumergidos en el invierno. Ayer me escribía un amigo envuelto en las nieves de Andacollo (Chile), y yo le respondí desde el calorazo romano (Italia). Se me ha ocurrido enviarles esta vez algunos breves pensamientos que ayuden a aprovechar las veladas frías de invierno o los ratos de descanso veraniego. Vean, Uds., según sea su situación.

Paradoja de los sentimientos (y de la lógica):  “El corazón tiene razones que la propia razón desconoce” (B. Pascal).

Paradoja de la ceguera: “Lo esencial es invisible a los ojos porque es para ser visto con el corazón” (A. De Saint-Exupéry).

Paradoja de la ayuda: “Si necesitas a alguien que te haga un trabajo, pídelo a quien está ya ocupado; quien está sin hacer nada, te dirá que no tiene tiempo”.

Paradoja del tiempo: “Si tienes prisa, ¡paséate!”.

Paradoja de la tecnología: “La tecnología nos acerca a quien está lejos y nos aleja de quien está cerca”.

Paradoja de la inteligencia: “No llega primero quien va más aprisa, sino quien sabe a dónde va” (L. A. Séneca).

Paradoja de la felicidad: “Cuando, objetivamente, estamos mejor que nunca, subjetivamente nos sentimos profundamente insatisfechos” (J. A. Marina).

Paradoja de la sabiduría: “Quien sabe mucho, escucha; quien sabe poco, habla. Quien sabe mucho, pregunta; quien sabe poco, opina”.

Paradoja de la generosidad: “Es dando que recibimos”.

Paradoja del conocimiento: “Cuanto más sabe el hombre, sabe que sabe menos”.

Paradoja del humor: “La risa es una cosa extremamente seria” (G. Marx).

Paradoja del silencio: “El silencio es el grito más alto” (A. Schopenhauer).

Paradoja de la riqueza: “Rico no es quien más tiene, sino quien menos necesita”. “Soy tan pobre, que sólo tengo dinero” (C. Onassis).

Paradoja del amor: “Quien más ama menos depende de ser amado para ser feliz”.

Paradoja del placer: “Sufrimos demasiado por lo poco que no tenemos, y nos alegramos poco con lo mucho que poseemos” (W. Shakespeare).

Y, para acabar, la paradoja de la fortaleza: “La fortaleza no está en lo ancho de nuestros hombros, sino en el tamaño de nuestros brazos cuando abrazan. La fortaleza no está en lo profundo del tono de nuestra voz, sino en la gentileza que usamos en nuestras palabras. La fortaleza no está en la cantidad de amigos que tengamos, sino en lo buen amigo que nos volvemos. La fortaleza no está en cómo nos respetan en nuestro trabajo, sino en cómo somos respetados en nuestra casa. La fortaleza no está en lo duro que podamos golpear, sino en lo cuidadoso de nuestras caricias. La fortaleza no está en nuestro tamaño, sino en nuestro corazón. La fortaleza no está en el peso que podamos levantar, sino en las cargas que podamos llevar a cuestas...” (J. Kamiruaga).

¡Feliz verano..., o invierno! De todas maneras, ¡que sea feliz! Y no olviden que en buena parte depende de nosotros mismos... (y pensar que muchos creen que depende únicamente de los demás...) Y, en lo que puedan,  hagan felices a los demás, según aquello que dijo Alguien: “Mayor felicidad hay en dar que en recibir” (He 20, 35), y “Dios ama al que da con alegría” (2Cor 9, 8).


J. Rovira cmf.

 

Si te ha gustado, compártelo:
icono etiquetas etiquetas :
icono comentarios 1 comentario

Comentarios

VANINA VANINA
el 5/8/11
EXCELENTE !!! GRACIAS POR COMPARTIRLO...
CUANTAS VERDADES QUE SE NOS MANIFIESTAN A CADA RATO, Y NO SABEMOS COMPRENDERLAS !!
SALUDOS DESDE EL FRIO ARGENTINO.
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.