Aquella tarde, la comunidad monástica hacía, en su oratorio, una plegaria de intercesión. Una tras otra, se escuchaban las oraciones de los monjes: "Señor, te pido", "Señor, te pido", "Señor, te pido". También el Abad hacía su plegaria: "Señor, te pido...". Por fín, todos callaron largamente. Hasta que de nuevo se dejó oír la voz del Abad: "Ahora, Señor, dinos en qué podemos ayudarte; te escuchamos en silencio". Al cabo de un rato concluyó: "Gracias, Padre, porque quieres contar con nosotros". Y todos los monjes respondieron al unísono: "Amén". (Porque habían comprendido que la oración, como el amor, tiene dos tiempos: dar y recibir, y que si falta uno de ellos, se muere).
esta pqequeña paravola , tiene como finalidad hacercarnos a Dios y regalarle un poquito de nuestro tiempo, a El que estan misericordioso, y sobre todo cercano al hombre.
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vilma el 5/5/06
Seguro quee es el Señor el que he hecho que esta mañana esta oración llegue a mí. Pues la entrega al Señor (soy consagrada seglar), no es, a mi modesto parecer, nada más que está pendiente de su voiuntad. ya no lo dijo Jesús: mi Padre sabe lo que necesitais... Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre... Von frecuencia resumo mi entrega con esta frase: Señor, cuando, donde y como tú quieras... perro no siempre es fácil llevarlo a cabo. me consuela saber que Dios es quiemn `pone estos deseos en el corazón.
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Mª Luisa el 20/5/07
Cuanta verdad encierra esta sencilla parábola, no dice nada nuevo, pero lo que dice, lo dice de nuevo y me ha servido para reflexionar.
Señor, enséñame a callar para escucharte, enséñame a escucharte para aprender a callar.
Gracias de corazón.
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Hna. Ivonne Blanco González el 5/11/08
Tengo un pequeño espacio en la radio para comentar la lectura del día y, la verdad que esta parábola me llega y me invita a compartirla hoy con los radio- ayentes. ¿La cuaresma no es también tiempo para dar y recibir?
Gracias!!!