Cierto día llegó al monasterio un joven peregrino a quien habían dicho que el Abad tenía el don de ciencia, de sabiduría y de consejo. -¿De dónde vienes? -le preguntó amablemente el Abad. -Del otro extremo del planeta -respondió el joven-; me han dicho que usted me enseñaría dónde está Dios. -En el otro extremo del planeta, dijo el Abad con una sonrisa acogedora. Al joven se le cayó el velo de los ojos. Y comprendió que el viaje había merecido la pena.
dios esta en cada paso que damos en nuestro caminar
dios esta en mi hermano, en la eucaristiay en todos nuestros actos positivos de nuesta vida ahi esta dios