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Monseñor Uriarte intercedió ante el Gobierno para que concediera al etarra De Juana la prisión atenuada.

El Confidencial - Via : Redes Cristianas -
Las sotanas vuelven a recuperar protagonismo en la trastienda de la compleja situación política vasca. Juan María Uriarte, actual Obispo de San Sebastián, intercedió en las últimas semanas ante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para que atenuara el régimen de vida penitenciario del etarra Iñaki de Juana Chaos, según ha podido confirmar El Confidencial en fuentes conocedoras de dichas gestiones. Al parecer, el religioso insistió a sus interlocutores del Ejecutivo con el argumento de que un hipotético fallecimiento del preso terminaría de sepultar las esperanzas de recuperar el proceso de paz de las ruinas del aparcamiento de la T-4.

Siempre según las fuentes consultadas, las gestiones del Obispo de San Sebastián se iniciaron tras conocerse la sentencia del Tribunal Supremo que reducía a tres años la condena por amenazas que la Audiencia Nacional había impuesto al terrorista. Según estas fuentes, Uriarte no sólo se puso en contacto con el Ejecutivo socialista, sino que también lo hizo con dirigentes de la izquierda abertzale con los que mantiene buenas relaciones. La abogada Jone Goirizelaia es, de hecho, su sobrina.

Mientras la gestiones con el Gobierno iban encaminadas a conseguir la flexibilización del régimen de vida penitenciario de De Juana, sus conversaciones con miembros de la ilegalizada Batasuna tenían como objetivo lograr que éstos vencieran la resistencia del preso a abandonar su huelga de hambre si no era puesto en libertad definitiva. Según diversas fuentes políticas, la visita que Arnaldo Otegi y el líder del sindicato LAB, Rafa Díez Usabiaga, hicieron al recluso poco después de que ingresara en el hospital de San Sebastián fue fruto de dichas conversaciones. Noventa minutos después de la misma, el preso anunció que abandonaba su ayuno.

No es la primera vez que monseñor Uriarte realiza gestiones en el caso De Juana. En el anterior ayuno del etarra, que concluyó en octubre tras 63 días de huelga de hambre, el obispo de San Sebastián intercedió telefónicamente en varias ocasiones tanto con la familia del preso como con el propio Gobierno, en concreto, con el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. En dichas conversaciones, Uriarte ya insistió a sus interlocutores en que la deteriorada salud del miembro de ETA podía ser un obstáculo insalvable para el entonces aún en marcha proceso de paz.

Un obispo muy activo

El papel del religioso en los últimos años a favor del ‘proceso de paz’ ha sido muy activo, aunque en ningún momento ha llegado a alcanzar el protagonismo que asumió en la tregua de 1998, cuando él fue el intermediario en la reunión que celebraron los enviados del Ejecutivo de José María Aznar y miembros de ETA en Vevey (Suiza) en mayo de 1999. Desde entonces, sin embargo, su sombra ha seguido presente en todos los intentos que ha habido, entre ellos los contactos “oficiosos” entre el PSE y Batasuna que desembocaron en el “alto el fuego permanente”. Según recalcan varias fuentes a este diario, entonces el obispo de San Sebastián mantuvo diversos encuentros con representantes de ambas formaciones políticas en los que se ofreció con insistencia como potencial mediador en las reuniones.

El obispo de San Sebastián también intentó estar al tanto del estado de las negociaciones a través del sacerdote redentorista irlandés Alec Reid, a quien algunas fuentes calificaron en aquellos meses como la pieza clave de la tregua etarra, mientras otros redujeron su papel al de simple “animador” de los contactos. Para ello, monseñor Uriarte contó con la colaboración de quien fuera su mano derecha cuando fue Obispo auxiliar de Bilbao, el también sacerdote Joseba Segura.

Tras el anuncio de ETA del 22 de marzo, el obispo de San Sebastián llamó directamente a la puerta del Palacio de La Moncloa para solicitar una entrevista con José Luis Rodríguez Zapatero, como adelantó en exclusiva El Confidencial el pasado 27 de abril. Según las fuentes consultadas por este diario, Uriarte -que horas después de que ETA anunciase la tregua ya se había apresurado a hacer pública la disposición de la Iglesia a hacer una “especial contribución” al proceso de paz- pretendía definir con el presidente del Gobierno cuál sería el papel de la Iglesia y, más en concreto, el de la vasca en las negociaciones con la organización terrorista.

Moncloa no dio entonces una respuesta al Obispo de San Sebastián, entre otros motivos, porque el Ejecutivo siempre ha mantenido que éste no es el interlocutor de la Iglesia en este tema, sino que ese papel lo debe ejercer el presidente de la Conferencia Episcopal y Obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, según han reiterado recientemente a este diario fuentes conocedoras de los detalles del proceso de paz. A pesar de aquella negativa, monseñor Uriarte no ha cejado en su intento por jugar un papel activo en el proceso. Lo consiguió parcialmente en octubre, cuando trascendió que había telefoneado a Rubalcaba para pedirle que hiciera algún gesto con el preso De Juan Chaos.

Su última intervención, antes de sus recientes gestiones para que el Gobierno concediera la prisión atenuada al recluso etarra, se produjo el pasado 11 de febrero. Entonces, en una entrevista concedida a la emisora Herri Irratia, Uriarte aclaró que la iglesia guipuzcoana se había marcado “seis objetivos” para ayudar a la paz, entre los que destacó la realización de “gestos pacíficos y pacificadores”. Su papel en el caso De Juana puede haber sido uno de ellos.

El Confidencial - Via : Redes Cristianas
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