Nº de votos: 0
Invocación¡Ven, Señor Jesús!
«Pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén, no tendrás que llorar, porque se apiadará a la voz de tu gemido: apenas te oiga, te responderá. Aunque el Señor te dé el pan medido y el agua tasada, ya no se esconderá tu Maestro, tus ojos verán a tu Maestro. Si te desvías a la derecha o a la izquierda, tus oídos oirán una palabra a la espalda: "Éste es el camino, camina por él."
Es bueno tener acompañamiento espiritual. El Señor se compromete a ser nuestro Maestro interior. Se deja sentir por mociones íntimas y consoladoras; quien las obedece siente paz.
“… nosotros necesitamos tener esperanzas -más grandes o más pequeñas-, que día a día nos mantengan en camino. Pero sin la gran esperanza, que ha de superar todo lo demás, aquellas no bastan. Esta gran esperanza sólo puede ser Dios, que abraza el universo y que nos puede proponer y dar lo que nosotros por sí solos no podemos alcanzar”. (Benedicto XVI, Spes Salvi 31)
No recurras a la mala memoria como argumento disuasorio, en el intento de introducirte en la vasta latitud del silencio.
“Sin la esperanza se apaga el entusiasmo, decae la creatividad
y mengua la aspiración hacia los más altos valores” (Juan Pablo II).
Madre de la esperanza, mantén el ritmo de nuestra espera, colma de fe el corazón de los que sufren. Ven en auxilio de los tentados en su paciencia.
Santa María, ruega por nosotros.

Feria
Jn 17,11b-19. Que sean uno, como nosotros.
| Lecturas | Comentario |
| Liturgia | Calendario |