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Meditación para el sexto domingo del Tiempo Ordinario, ciclo C (14 de Febrero de 2010)

Angel Moreno -

Este domingo, las lecturas nos preparan providencialmente para el tiempo cuaresmal, que comenzará el próximo miércoles.

El texto evangélico contiene la revelación cristiana más sabia y paradójica, no sólo como doctrina, sino como testimonio de quien ha muerto y ha resucitado. Desde ella se enciende una luz para sentir esperanza en las circunstancias más duras, y se recibe una llamada que afecta al comportamiento solidario y a la misma identidad cristiana.

El discurso de las Bienaventuranzas es la carta magna del Evangelio, síntesis de la enseñanza de Jesús e iniciación en el conocimiento de las realidades humanas. ¿Quién, desde las categorías de este mundo, se atreve a proclamar: “Dichosos los pobres, los hambrientos, los que lloran, los perseguidos”, o  “¡Ay de vosotros los ricos, los saciados, los que reís, los famosos!”?

Nuestra naturaleza busca el poder, el tener y el placer. El que ha venido a mostrarnos la sabiduría y el amor de Dios, siendo rico, se ha hecho pobre, siendo omnipotente, se ha hecho débil y, siendo feliz, ha entregado enteramente su vida por salvar a todos. Sorprendentemente, la fecundidad, los frutos abundantes, la lozanía no vienen de confiar en las propias fuerzas, en la carne, apartando el corazón del Señor, sino de confiar en Él.

Entre nosotros, los que se han convertido en auténtica profecía de los valores del Reino de Dios, han optado por la pobreza, la sencillez, la austeridad, el servicio, la compasión, la cercanía a los más débiles, la generosidad, la hospitalidad. Estas actitudes nacen de sentirse en manos de Dios. “Bendito quien confía en el Señor, y pone en el Señor su confianza”.

El abandono en manos de Dios, en Providencia, no significa falta de responsabilidad con los talentos recibidos. Hay pobrezas que se deben combatir. El mandamiento de acrecentar la creación es una vocación para todo ser humano. La laboriosidad debe ir unida al abandono providente, los dones recibidos se deben trabajar y ejercer para bien de todos.

El secreto de estas paradojas se nos desvela en Aquel que murió y resucitó. Sin esta referencia, que no es intelectual, sino afectiva, fruto del encuentro y trato personal con Él, la propuesta de compartir los bienes, solidarizarse con los más necesitados, socorrer a los más pobres, cuidar a los enfermos, visitar a los encarcelados, consolar a los tristes…,  se puede interpretar como un peso insoportable, o como dice el Apóstol: “Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, somos los hombres más desgraciados”. Los que han  optado por vivir a la manera de  Jesús y de su Santa Madre han llegado a experimentar una felicidad inigualable, incluso en este mundo. “Son como árboles plantados junto a la corriente, no se marchitan sus hojas y dan fruto en su sazón”.

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icono etiquetas etiquetas : bienaventuranzas,
icono comentarios 2 comentarios

Comentarios

Un discípulo del Señor Un discípulo del Señor
el 13/2/10
No existen ni temas blancos, ni negros, todo es en diferentes tonalidades de gris; cuanto me gustaría enviarle este sabio comentario del domingo de hoy a todos mis amigos que tanto les encanta escuchar sólo a los que predican un evangelio de positivismo y nada mas.
El Señor por estar mas cuerdo que cualquier humano, no podía ser afectado por las apariencias, y nos presenta la realidad, tal a como es. Continúen con su buena labor hermanos y que Dios los bendiga, gracias. Www.nuevoespiritunica.blogspot.com
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Fr José Isabel Sauceda Treviño OFM Fr José Isabel Sauceda Treviño OFM
el 14/2/10
que todos sigamos confiando en DIOS
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