icono estrella Nº de votos: 0

Meditación para el 28 Domingo del Tiempo Ordinario “C”

Angel Moreno -

 

2 Re 5, 14-17; Sal 97; 2 Tm 2, 8-13; Lc 17, 11-19

Uno de los ejercicios más beneficiosos en el camino espiritual es hacer memoria de los acontecimientos favorables que hemos vivido, por gracia del Señor. Este ejercicio salva de perecer en circunstancias que se imponen agresivas, sin dejar aparentemente resquicio a la esperanza.

San Pablo recomienda a Timoteo: “Haz memoria”. Y cada uno podemos activar el recurso de la mente para recordar las veces que, a pesar de nuestra infidelidad, Dios ha sido fiel con nosotros: “Si somos infieles, Él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo”. Esta experiencia sobrecogedora nos debiera llevar a cantar al Señor “porque ha hecho maravillas”. Así nos lo indica hoy el salmista.

La Liturgia de la Palabra de este domingo nos propone dos ejemplos que son más elocuentes que grandes discursos, como estímulo para avivar nuestro reconocimiento agradecido. Naamán el Sirio, y el leproso samaritano tienen una actitud semejante, que debiéramos tomar como referente. Se expresa en un movimiento que cambia la dirección del camino: “Naamán volvió con su comitiva”, para agradecer a Eliseo la curación de la lepra. El samaritano “se volvió alabando a Dios a grandes gritos”, porque había sido curado de su enfermedad.

En ambos casos, además de coincidir en dar la vuelta agradecidos para reconocer la acción de Dios, se señala que no eran judíos; uno era sirio y el otro samaritano. Los dos con un corazón humilde.

Jesús denuncia la insensibilidad de los nueve leprosos, que habiendo sido curados, igual que el samaritano, no volvieron. “¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?”

Ante las enseñanzas de hoy, duele la posibilidad de habitar en territorio confesional, beneficiarse permanentemente de la fidelidad de Dios, de su misericordia, manifestada en Jesucristo, y permanecer insensibles, acostumbrados o pretenciosos, como si tuviéramos derecho a la gracia.

Ante el movimiento de los dos leprosos extranjeros, escandaliza la insensibilidad de los de casa. Estremece la queja de Jesús, al ver la ingratitud de los que, beneficiados por el don de la salud, se marchan sin considerar a quién deben haber recuperado la posibilidad de integrarse en la sociedad.

Haz memoria de lo que ha hecho Dios contigo. Canta las misericordias del Señor, vuélvete hacia Él agradecido, porque es fiel.

Jesús nos desvela hoy su corazón humano: le agrada la sensibilidad, siente como nosotros el desprecio y el agradecimiento. ¿Eres agradecido, o piensas que lo que tienes es por derecho?

Si te ha gustado, compártelo:
icono etiquetas etiquetas :
icono comentarios Sin comentarios

Comentarios

escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.