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Meditacion desde Buenafuente Sábado de la 2ª Semana de Cuaresma (10 - Marzo - 2012)

Angel Moreno -

PALABRA VIVA
“¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre! Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros.
Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.”

MÁXIMA DE VIDA
“Me pondré en camino adonde está mi padre”.

ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL
La naturaleza humana impulsa, en algunos momentos de la vida, a movimientos emancipativos, apartándose de la relación trascendente, y justificándose en el derecho personal de libertad. La obstinación puede llevar a sufrir la marginalidad del propio desprecio y por efecto del desorden moral. El amor propio cabe que haga elegir la resistencia, antes de reconocer el error y la debilidad. De sabios es reconocer el error, volver a la casa paterna, a gozar del abrazo de la misericordia.

TESTIMONIO
“¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba; y deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no serian. Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y fugaste mi ceguera; exhalaste tu perfume y respiré, y suspiro por ti; gusté de ti, y siento hambre y sed, me tocaste, y abraséme en tu paz.” (San Agustín, Confesiones X, 38)

ENSEÑANZA
“… ante nuestras flaquezas, que a veces nos abruman, contamos también con la misericordia del Señor, siempre dispuesto a darnos de nuevo la mano y que nos ofrece el perdón en el sacramento de la Penitencia.” (Benedicto XVI, Discurso en Cibeles, JMJ 2011)

ORACIÓN
“Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios.
Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura.”
 

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