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Meditación desde Buenafuente para el Jueves de la 4ª Semana de Cuaresma - (22 - Marzo - 2012)

Angel Moreno -

PALABRA VIVA
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado.

MÁXIMA DE VIDA
Todos los que creen en el Hijo de Dios tienen vida eterna.

ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL
La verdad se defiende por sí misma, pero  también se puede demostrar. Jesús, que es la Verdad,  intenta demostrarlo ante quienes le rechazan con el argumento de los dos testigos, el testimonio de Juan y el de las obras que realiza, manifestación del testimonio que Dios mismo da de su Hijo. Sin embargo, la opción de creer, no se impone. La adhesión a Jesucristo se hace  por amor y con libertad.

TESTIMONIO
Edith tiene acceso a leer la biografía de quien pasaría a ser su maestra de vida interior y su Madre Fundadora, Santa Teresa de Jesús. Una vez que lo comenzó, Edith no pudo soltar el libro, sino que pasó toda la noche leyendo hasta terminarlo. Intelectual y lógica como era, leía y analizaba cada página hasta que finalmente su raciocinio se sometió a la gracia y la hizo pronunciar desde su corazón femenino: "Esta es la verdad". (De la vida de Santa Teresa Benedicta de la Cruz)

ENSEÑANZA
La pregunta planteada por los que lo escuchaban (al Señor) es también hoy la misma para nosotros: «¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?» (Jn 6, 28). Sabemos la respuesta de Jesús: «La obra de Dios es ésta: que creáis en el que él ha enviado» (Jn 6, 29). Creer en Jesucristo es, por tanto, el camino para poder llegar de modo definitivo a la salvación. (Benedicto XVI, Carta sobre la Fe 3)

ORACIÓN
-«¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto, con gran poder y mano robusta? ¿Tendrán que decir los egipcios: "Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra"? Aleja el incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo”.
 

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