icono estrella Nº de votos: 0

Meditación desde Buenafuente para el Domingo 3º de Pascua (4-mayo-2014)

Angel Moreno -

LLAMADAS

“Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré” (Act 2, 25)

“Bendeciré al Señor que me aconseja; hasta de noche me instruye internamente” (Sal 15)

“Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos.” (Lc 24, 15)

ACOMPAÑAMIENTO

Hoy existe una nueva fenomenología en el camino espiritual: el sentimiento de ausencia, de soledad, de no encontrar interlocutor con quien compartir la duda, la pregunta, la búsqueda, la experiencia interior, la moción espiritual, y poder discernir así con garantía el camino que Dios quiere, para evitar seguir la propia voluntad y trazar el proyecto de vida desde un planteamiento psicológico o afectivo, en vez del camino que conduce al deseo divino.

Este tercer domingo de Pascua, la Liturgia nos ofrece la emblemática lectura de los discípulos de Emaús, en la que se describe cómo Jesús, por propia iniciativa, es quien se acerca a los dos viajeros desanimados y desesperanzados.

Leyendo este texto, deberemos tener la certeza de la sensibilidad de Jesús para con cada uno, y de su acompañamiento de manera discreta, velada, tantas veces en forma de amigo, de compañero de trabajo, de miembro de la misma comunidad, de vecino de casa. Pero quizá, al igual que los discípulos, no descubramos la presencia solidaria del Señor.

A su vez, el Evangelio nos invita a convertirnos en compañeros de quienes caminan a nuestro lado, y a poder ofrecerles una lectura trascendente de los hechos de vida, de la historia cotidiana o de los acontecimientos más impactantes. El relato de Emaús es referente para crecer en confianza, porque Jesús no nos deja solos; y para comprometernos en la tarea fraterna de la escucha, y de la enseñanza testimonial de lo que sabemos que ensancha y alegra el corazón.

Hoy existe demasiada soledad entre los cristianos, que por posible ambiente adverso, se encierran, y viven de manera atomizada e individualista la fe en Jesucristo resucitado. La escena de la posada, y sobre todo el retorno a Jerusalén, al cenáculo, para compartir con los otros discípulos la experiencia de Pascua, es un itinerario evangélico.

Trae a tu mente y a tu corazón las palabras de las Sagradas Escrituras, que te aseguran el acompañamiento de Dios, la cercanía de Jesucristo, la presencia íntima del Espíritu Santo, la entrañable mirada de María, madre de todos los hombres. El creyente cristiano ha encontrado el tesoro de no estar nunca solo, ni abocado a la meta horrible del sinsentido, sino invitado siempre a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía.

Si te ha gustado, compártelo:
icono etiquetas etiquetas :
icono comentarios Sin comentarios

Comentarios

escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.