icono estrella Nº de votos: 0

Meditación desde Buenafuente para el Decimoctavo Domingo del Tiempo Ordinario (04/08/2013)

Angel Moreno -

LECTURAS

 “Hay quien trabaja con sabiduría,  ciencia y acierto, y tiene que dejarle su porción a uno que no ha trabajado” (Qo).

“«Retornad, hijos de Adán.» Mil años en tu presencia son un ayer que pasó; una vela nocturna” (Sal).

“Buscad los bienes de allá arriba (Col).

“Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida."  Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?" (Lc)  

CONTEMPLACIÓN

En una coincidencia manifiesta, los textos bíblicos de este domingo nos colocan frente a una de las realidades más existenciales, la temporalidad, frente a nuestra identidad de peregrinos, de caminantes que van de paso. Lo hemos vivido con dolor hace unos días, como efecto del accidente ferroviario en Santiago de Compostela.

A veces, aunque es una realidad evidente que ninguno sabemos cuándo dejaremos esta vida, nos cegamos y somos víctimas de nuestros propios egoísmos, y hacemos previsiones insolidarias.

Acabamos de hacer la peregrinación por la ruta del norte hacia Santiago de Compostela. El camino enseña, a veces de manera violenta, a no llevar más carga  que la necesaria. Quien emprende  la marcha con equipamientos inútiles, además de poner en riesgo la posibilidad de llegar a la meta, sufre a cada paso un peso injusto.

La peregrinación enseña a vivir con lo necesario, a ser solidario con quien te cruzas por el camino, a agradecer los bienes, a ser más sensible y agradecido a las capacidades propias y a las de los que están alrededor.

La Palabra de Dios  que se proclama hoy nos desvela la sabiduría necesaria para avanzar libres por el camino de la vida, sin perecer por la obsesión de acaparar bienes. Fue muy elocuente el Papa Francisco cuando, recordando un dicho de su abuela,  sentenció: "Los tesoros que se pueden acumular en vida son desvanecidos por la muerte, ya que nunca se vio un camión de mudanzas detrás de un cortejo fúnebre" (Homilía, 21 de junio 2013).

El salmista nos aconseja con acierto que busquemos “los bienes de arriba”, los que no perecen, como dirá Jesús en otro momento, porque no los corroe la polilla. Solo nos llevaremos el bien que hayamos hecho, y nos recordarán por el rastro de bondad que hayamos dejado.

Pidamos al Espíritu Santo el don de Sabiduría y de Consejo para ser responsables con nuestros propios talentos y a la vez, sobrios y solidarios.
 

Si te ha gustado, compártelo:
icono etiquetas etiquetas :
icono comentarios 2 comentarios

Comentarios

eleazar eleazar
el 3/8/13
Nuestro tesoro es el Señor, pero nuestra codicia solo ve los bienes terrenos (avaricia, dinero, poder, sexo, . . .), y con facilidad perdemos el norte. La lucha más dura es con nosotros hasta que seamos dóciles al Espíritu de Dios. En esa lucha la misericordia de Dios está presta a levantarnos para seguir caminando.
Me gusta 0
Martha Martha
el 5/8/13
Nos esforzamos más en los bienes terrenos y no en los del cielo sin saber que nuestro cuerpo aquí se queda en la tierra y nuestra alma es la que va a comparecer ante nuestro Padre que está en el cielo para vivir eternamente.
Llenemos nuestras manos de caridad, de obras de misericordia que son las que van a quedar escritas en el libro de la vida.
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.