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Meditacion desde Buenafuente Jueves de la 2ª Semana de Cuaresma (8 - Marzo - 2012)

Angel Moreno -

PALABRA VIVA
“Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza.
Será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto.
Nada más falso y enfermo que el corazón: ¿quién lo entenderá?
Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta, según el fruto de sus acciones.”

MÁXIMA DE VIDA
“Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor”.

ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL
La vida espiritual se afianza cuando se practica la oración, que es la corriente de agua que mantiene verde y frondoso al creyente. La vida sacramental, la lectura y meditación de la Palabra de Dios, así como la entrega de sí mismo, son fuentes que reavivan y dan lozanía interior a quienes desean caminar por las sendas del Evangelio.

TESTIMONIO
“Estoy convencida de que, si por un imposible, encontrases un alma más débil y más pequeña que la mía, te complacerías en colmarla de gracias todavía mayores, con tal de que ella se abandonase con entera confianza a tu misericordia infinita.” (Santa Teresa del Niño Jesús, Historia de un alma, fin del manuscrito “B”)

ENSEÑANZA
Sí, queridos amigos, Dios nos ama. Ésta es la gran verdad de nuestra vida y que da sentido a todo lo demás. No somos fruto de la casualidad o la irracionalidad, sino que en el origen de nuestra existencia hay un proyecto de amor de Dios. Permanecer en su amor significa entonces vivir arraigados en la fe, porque la fe no es la simple aceptación de unas verdades abstractas, sino una relación íntima con Cristo que nos lleva a abrir nuestro corazón a este misterio de amor y a vivir como personas que se saben amadas por Dios. (Benedicto XVI, JMJ 2011, Vigilia)

ORACIÓN
Padre: Me pongo en tus manos. Haz de mí lo que quieras. Sea lo que sea, te doy las gracias. Estoy dispuesto a todo. Lo acepto todo,  con tal que tu voluntad se realice en mí  y en todas tus criaturas. Es lo único que deseo, Padre.
 
Te confío mi vida, te la doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón, porque te amo, y me es una necesidad de amor  darme, ponerme en tus manos sin reservas, con una infinita confianza, porque tú eres mi Padre. (Carlos de Foucauld)
 

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