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Martes de la Cuarta Semana de Cuaresma (5 - Abril - 2011)

Angel Moreno -

 

TEXTO PARA MEDITAR

“El ángel me hizo volver a la entrada del templo. Del zaguán del templo manaba agua hacia levante -el templo miraba a levante-. El agua iba bajando por el lado derecho del templo, al mediodía del altar. Me saco por la puerta septentrional y me llevó a la puerta exterior que mira a levante. El agua iba corriendo por el lado derecho. El hombre que llevaba el cordel en la mano salió hacia levante. Midió mil codos y me hizo atravesar las aguas. (…) Era un torrente que no pude cruzar, pues habían crecido las aguas y no se hacia pie; era un torrente que no se podía vadear. Me dijo entonces: -«¿Has visto, hijo de Adán?» A la vuelta me condujo por la orilla del torrente. Al regresar, vi a la orilla del río una gran arboleda en sus dos márgenes.”

REFLEXIÓN

Lee el texto del profeta al mismo tiempo que contemplas la imagen de Cristo. Observa cómo del santuario de su cuerpo, de su lado derecho, brota el manantial como un torrente en crecida. Fíjate que al margen de la corriente crece un árbol frondoso, el árbol de la cruz, del que pende el mejor fruto, la redención del mundo. 

Santuario, agua y árbol, tres realidades que se fusionan en el Crucificado. Quienes se acercan a beber del torrente prueban las delicias de la sabiduría divina, y quienes se enraízan junto a esta agua, dan fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas.

Los bautizados han bebido del agua del santuario y son plantados al borde del río de la vida, la que brota del costado abierto de Jesús, el verdadero santuario de Dios. Ahora se comprende la exultación del salmista: “El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada. Teniendo a Dios en medio, no vacila”.

ORACIÓN

-«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».

 “Oh Dios, crea en mi un corazón puro, devuélveme la alegría de tu salvación”. Lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; lávame: quedaré más blanco que la nieve.  Inúndame por dentro con espíritu firme, no me arrojes lejos de tu rostro”.

PROPUESTA

-«Levántate, toma tu camilla y echa a andar.»

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Comentarios

uajeco uajeco
el 5/4/11
Jesús me dice ¡no tengas miedo! Mirar el mundo y mirar el amor tan grande al que Dios me invita, llena de miedo cuando se intuye que amor y sufrimiento son una misma cosa en jesús. A eso me llama! Pero Jesús me invita a pasar por él sobre esa gran arboleda que es su ternura, su cuidado y su abrazo. Entonces las aguas "no me arrastrarán".
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Jesús Jesús
el 7/4/11
El misterio de la creación consiste en crear un ser moral para la muerte.
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