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76. El último requisito: exagerados en la Misericordia.

Entusiasmados con la amistad con su Jefe, los trabajadores del Reino, no piensan en otra cosa sino en que su amistad los transfigure, los configure, los haga exclamar llenos de asombro. ¿Pero que me pasa? “Vivo yo, ya no yo. Es Cristo quien vive en mi”. Fijos os ojos en Jesús, descubren que “quien lo ve a Él ve al Padre (Cfr Jn 14,9). Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia del Padre. (Bula de convocación del Jubileo de la Misericordia.)