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Meditación desde Buenafuente para el Quinto Domingo de Pascua (28/04/2013)

Señor, al comunicarnos la novedad, tu anuncio atrae el corazón humano. Sin querer, nos cansamos de todo acostumbramiento, y sentimos peso, a veces insoportable, cuando percibimos un ambiente anclado en la inercia y cuando se argumenta con “siempre ha sido así” para imponer formas y modos que nos parecen caducos.