Enviar artículo

Tiempo para la eternidad

No es el placer, como diría Freud, ni el poder, como defendería Adler, ni siquiera el sentido, como argumentó Frankl, sino tomarse tiempo para lo que es verdaderamente importante. Siempre me han gustado las palabras de Saint-Exupéry en El Principito: “Es el tiempo que perdiste por tu rosa lo que la hace tan importante”.