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Meditación para el VIIIº Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo A

Contamos con el amor entrañable de Dios. La mente debe serenarse y no juzgar antes de tiempo. “Dejad que venga el Señor”, dice San Pablo, “Él iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios de su corazón”, que son siempre de paz y no de aflicción.