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Carta de Buenafuente Abril, 2008
En las escenas de Pascua tenemos las dos realidades: por un lado la soledad, el llanto, la desesperanza, el desánimo, la tentación de la mala memoria, y por el otro, las expresiones más afirmativas: ¡Rabbonì! ¡Maestro! ¡Señor mío y Dios mío! ¡Es el Señor!