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Carta de Buenafuente. Cuaresma, 2008
Déjate conducir por el Espíritu al desierto, donde la soledad, el silencio, la oración, la mirada al horizonte, la trascendencia, las palabras esenciales, la Palabra de Dios se convierten en el pan y en el agua, apoyos necesarios para subsistir en tiempo