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Luces y sombras en el África del 2008

JC Rodríguez, A Eisman (En clave de Africa) -
El balance con que África cierra este año su cuenta de haberes tendría que empezar con la tercera edición de guerra en el Este de la República Democrática del Congo, comenzada en agosto (aunque a los medios de comunicación sólo empezó a interesarles a finales de octubre) en forma de una auténtica rapiña de recursos minerales –con Ruanda y algunos países occidentales detrás- que ha provocado el desplazamiento de 300.000 personas. Otras dos guerras abiertas siguen sangrando el continente: Darfur (Sudán), donde la situación es hoy peor que cuando empezó hace seis años y van ya 300.000 muertos y 3 millones de desplazados; y el caos sin fin de Somalia, donde su frágil gobierno que apenas controla la capital Modagiscio no consigue mantener a raya a las milicias islamistas ni mucho menos a los piratas que son una enorme amenaza para el comercio internacional.

Además, se ha consumado el hundimiento de Zimbabue, donde más de mil personas murieron en una reciente epidemia de cólera mientras su dictador Robert Mugabe se aferra al poder con la complacencia de los gobiernos de países vecinos; persiste la violencia en la región petrolera del Golfo del Níger (en Nigeria) y los rebeldes de Chad hacen que sobre este país penda la amenaza de la estabilidad. En Uganda, el ataque conjunto de soldados de tres países contra las bases de los rebeldes del LRA en Garamba desde el 14 de diciembre ha dado al traste con esperanzas de una paz estable después de dos años de negociaciones y ha provocado nuevas masacres entre la población civil. Y Guinea Conakry ha terminado el año con un golpe de Estado de los militares inmediatamente después de la muerte de su presidente Lasana Conte.

Pero si intentamos ofrecer la cara completa de África, tenemos que hablar también de experiencias como las de Botswana, Namibia, Cabo Verde, Mozambique o Ghana, países que durante este año han mantenido tasas de crecimiento considerables, por encima del 5 por ciento, y que son un modelo de estabilidad y de buen gobierno. En Ghana y Zambia hubo además elecciones presidenciales celebradas con transparencia y buen hacer de convivencia democrática. Y, curiosamente, tres archipiélagos - Seychelles, Mauricio y Cabo Verde, lideran las experiencias de países que gozan de una gran estabilidad política y se han puesto a la cabeza del desarrollo en África luchando contra la corrupción y diversificando sus recursos, impulsando sobre todo el sector turístico. Suráfrica, por su parte, la gran superpotencia política y económica del continente, termina 2008 después de ver cómo las luchas intestinas del gobernante Congreso Nacional Africano se saldaron con la dimisión de su presidente Thabo Mbeki y con el nacimiento de un nuevo partido, el Congreso del Pueblo, escindido del ANC. A pesar de todo, marcha decidida hacia el 2010, año en que será sede del Mundial de Fútbol, un año para la esperanza

En algunos casos, el crecimiento económico de algunos países de África se debe al descubrimiento durante los últimos años de grandes reservas de petróleo o a su explotación con sensatez, como es el caso de Angola, que desde 2002 ha dejado atrás varias décadas de guerra despiadada. Sin embargo, en varios países africanos la población no se beneficia de este valioso recurso, como es el caso de Chad, de Sudán –que utiliza los petrodólares para mantener la guerra de Darfur y de Guinea Ecuatorial, este último con una producción de 400.000 barriles diarios y –al menos en teoría- el tercer país más rico de África, pero que ocupa el puesto 121 en el índice de desarrollo humano y donde su esperanza de vida es de 43 años.

Otro elemento esperanzador en África hoy lo constituyen algunos países que se recuperan de largos años devastadoras guerras civiles, como Liberia y Sierra Leona. Costa de Marfil también trata de curar las heridas de un enfrentamiento norte-sur que echó a perder uno de los países que funcionaban mejor en África Occidental.

Y aunque aún faltan cabos por atar para concluir largos procesos de paz, en Burundi, a pesar de una situación política que dista mucho de ser un modelo, y de la amenaza de una nueva oleada de violencia, el último de los grupos rebeldes, el Frente de Liberación Nacional, aceptó deponer las armas y sus dirigentes regresaron al país para participar de su vida política. También en la República Centroafricana los dos grupos rebeldes principales aceptaron poner fin a las hostilidades, y en diciembre comenzó en su capital, Bangui, una conferencia nacional de diálogo inclusivo para que el país encauce su rumbo durante los próximos años, aunque el bandidaje de grupos armados incontrolados sigue siendo la norma en las zonas rurales dejadas de la mano de Dios.

Aunque hay signos esperanzadores de que África –o algunos de sus países- parecen levantar cabeza, no hay que olvidar que 24 de los 25 países del mundo con menor índice de desarrollo humano son africanos (Níger, Sierra Leona, Burkina Faso, Malí y Chad son los cinco últimos de la fila) lleva siglos siendo objeto de codicia por parte de los intereses económicos más variopintos. Ojalá que el nuevo año 2009 vea el fin de los conflictos que aún asolan este continente y que el avance de la democracia y de la buena gestión económica que ya es la norma en algunos de sus países se extienda por muchos otros.

Por lo que respecta a la vida de la Iglesia, un año más África sigue siendo el continente donde aumenta más el número de católicos y las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa. El año 2009 será importante para la comunidad católica de este continente (en torno al 16%) por la anunciada visita de Benedicto XVI a Camerún y Angola en marzo y l celebración en Roma del II Sínodo Africano (en octubre) que versará sobre justicia, paz reconciliación.

Extraído de RELIGION DIGITAL
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