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Los signos de los tiempos están en la Iglesia de los pobres.

Daniel E. Benadava -

 

El primero de mayo del presente año Benedicto XVI nombró Beato a Juan Pablo II lo cual, como era previsible, emocionó a millones de católicos ya que la citada autoridad eclesial era muy querida por su ferviente amor a María y su incansable peregrinar alrededor del mundo.

Ahora bien teniendo en cuenta que la beatificación es una declaración hecha por el Papa de que una persona tuvo una vida de santidad y/o tuvo muerte de mártir y está ahora en el cielo, numerosos movimientos cristianos critican la llamativa celeridad con que se beatificó a Juan Pablo II si se la compara con los mas de 30 años que se sigue aguardando, y dilatando, la anhelada beatificación de Monseñor Oscar Romero quién el 24 de marzo de 1980 murió como mártir al borde del altar mientras oficiaba una misa en San Salvador.

En este sentido diferentes comunidades cristianas ven con cierto recelo el accionar de la jerarquía católica ya que consideran que la misma tiene una sugerente tardanza para “elogiar”, y como contrapartida una sorpresiva premura para sancionar, a quienes adhieren a la Teología de la Liberación y por ende comprenden que el Mensaje de Cristo encierra tanto el anuncio del Reino como la construcción temporal de estructuras sociales fraternales en las que el ecosistema y los seres humanos no sean oprimidos.

Dentro de este escenario eclesial el colectivo Redes Cristianas recientemente planteó que en las últimas décadas conscientemente se abandono el espíritu y parte de la letra del Vaticano II sobre la democratización interna de la Iglesia ya que, entre otras cuestiones, existió una dolorosa invisibilización y hasta descalificación de las comunidades cristianas de base y de los mártires y testigos de la iglesia de los pobres; no se reviso el papel de la mujer en la religión; y se sustituyó la imagen de un Dios cercano, inmanente en la historia y especialmente en la vida de los pobres por la vieja imagen del Dios lejano, transcendente y vinculado siempre al poder.

Por su parte el padre Eduardo De la Serna afirmó que la Iglesia parece estar llena de miedos y desorientación frente al mundo contemporáneo y -precisamente por eso- busca casi con desesperación que nada cambie y -obviamente- refuerza las alianzas más conservadoras buscando por todos los medios posibles evitar todo cambio que asusta.  

Podría agregarse que, transitando por este sendero de miedos y desorientación, la Iglesia cada día se esta alejando mas de quienes -como sostuvo Jon Sobrino- creen que Jesús con los pequeños actuó con compasión y con los poderosos entró en conflicto;  por defender a pobres y víctimas lo arriesgó todo, su tranquilidad, su buen nombre, su vida;  y estorbó a los poderosos y por eso lo mataron.

De lo todo lo expuesto se concluye que sería deseable que la jerarquía católica juzgue con mayor “ecuanimidad” a los cristianos que desarrollan una comprometida militancia en los signos de nuestro tiempo, realizan una opción preferencial por los pobres y, al mismo tiempo que claman al cielo por paz, trabajan en la tierra por la inclusión social de quienes nada tienen.  En caso contrario se estará dando la espalda a las proféticas palabras de Juan XXIII quien, en el año 1962, sostuvo que frente a los países subdesarrollados, la Iglesia se presenta tal como es y quiere ser: como la Iglesia de todos, particularmente, la Iglesia de los Pobres.

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icono comentarios 7 comentarios

Comentarios

Carlos Carlos
el 11/5/11
Me alegro que se haga este tipo de comentarios, pues reflejan lo que pensamos un gran número de cristianos que nos sentimos y somos miembros de nuestra Iglesia y nos gustaría que se reconociera más a todas las personas que han hecho de su vida una entrega y servicio a los más pobres, y sobre todo, si han muerto mártires por la causa de Jesús, como Monseñor Romero. Daniel, felicidades y gracias por este artículo.
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bajoflores bajoflores
el 12/5/11
Muy buen articulo comparto en su totalidad.Hoy se celebra un nuevo aniversario del paso a la inmortalidad del hermano y compañero P Carlos Mugica,los pobres siempre lo recordaremos.
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MIguel MIguel
el 12/5/11
me parece un comentario pertienente porque nos deja la posibilidad de pensar sobre la orientación que tiene la jerarquí eclesiástica, al margen del dolor de millones de cristianos muy católicos.
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alor2802 alor2802
el 13/5/11
No se preocupen que la primer tarea celestial de Juan Paulo II ha sido promover la canonizacion de su hermano Monseñor Romero. Lo que si alarma es que no se proclame en muchas de estas festividades los aportes ecumenicos y liberadores en opcion por los pobres intra y extra eclesiales del nuevo beato. Una cosa es beatificar al Papa y otra "momificar "su espiritu.
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viartola viartola
el 13/5/11
Bien por el artículo; muchas personas se están poniendo en contra de la Iglesia por como actúa con frecuencia la jerarquía; otras únicamente reconocen como cristianos a los que viven y trabajan entre los más desfavorecidos y explotados. Y muchos creyentes en ocasiones nos preguntamos que hacemos dentro de una Iglesia que no siempre nos representa. Seguí la beatificación por TV. Hubo cosas que no me gustaron, pero no tengo experiencia en protocolos y otras servidumbres Que hagan santos oficiales me es indiferente, la vida de Monseñor Romero no me es indiferente.
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Blanca Blanca
el 14/5/11
Jesús dio su vida por todos los hombres, representados en los pobres.
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Julius Julius
el 15/5/11
Creo que Roma no desconsidera –como se insinúa - a tantos misioneros que perpetúan la labor de Cristo para su mayor gloria, ni creo que las prioridades de las beatificaciones obedezcan a importancias de las mismas, sino a que nos movemos en un universo en que hay que ser oportunos para sobrevivir.

Para atender las necesidades de aquella primitiva Iglesia liderada por Pedro y por Pablo, se nombraron 7 diáconos dedicados a administrar, de los cuales 6 eran judíos, algo que no debió de gustar nada a este último que deseaba una iglesia más aperturista “ad homine”. La Iglesia acababa de nacer, la Palabra era de primera mano y ya tenían una profunda divergencia. Cristo ya era bandera discutida. Todo quedó felizmente resuelto en el concilio de Nicea.

Sabemos bien que las cir ... » ver comentario
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