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Lo politicamente correcto y el tragar saliva

Ron Rolheiser -

El que algo sea políticamente correcto no significa que no sea acertado. En ocasiones tenemos que tragar saliva para aceptar la verdad.

Hace algunos años, fui miembro de un Consejo Presbiteral,  que es un consejo asesor para el obispo en la Diócesis. El obispo, a pesar de tener un temperamento fuertemente conservador, era un hombre de principios y no permitía que su temperamento natural o que sus sentimientos espontáneos dictaran sus decisiones. Sus decisiones eran tomadas por principios, lo cual, algunas veces significaba para él un duro trago.

En una ocasión, por ejemplo, estuvo sometido a una fuerte presión para elevar los salarios de los empleados laicos de la Diócesis. La presión provenía de un grupo local de defensores de la justicia social quienes citando la Doctrina Social de la Iglesia a la cabeza de las protestas, pero el punto estaba en que la Diócesis no podía hacer frente al pago del tipo de salarios que ellos demandaban. Su causa se apoyaba en lo políticamente correcto. Esto no ponía las cosas fáciles al obispo, dado su temperamento conservador y sus amigos conservadores.

Pero como dije, era un hombre de principios. Vino una mañana a la reunión del Consejo Presbiteral y pidió a los sacerdotes que aprobaran el dar a los empleados de la diócesis el incremento salarial que estaban demandando. El Consejo Presbiteral le dijo que ellos no podían someterse a lo políticamente correcto y votaron en contra. Un mes más tarde el Obispo regreso al Consejo Presbiteral y pidió a los sacerdotes de nuevo su apoyo, y antes de la discusión dijo a los sacerdotes que si de nuevo votaban en contra, él invocaría su privilegio para tomar otra decisión. Uno de los sacerdotes, un amigo personal del obispo,  le preguntó: “¿Nos pides esto porque es lo políticamente correcto? El obispo respondió: “No, no hacemos esto porque sea políticamente correcto. ¡Hacemos esto porque es lo correcto! No podemos predicar el Evangelio con integridad si no lo vivimos en nuestras vidas. Debemos pagar un salario digno porque esto es lo que demanda el Evangelio y la Doctrina Social Cristiana –no porque sea lo políticamente correcto”. Decir esto para el obispo supuso tragar saliva, tragarse su propio temperamento, tragarse el enfado de sus amigos, y tragarse su propia irritación arrodillándose ante algo presentado como políticamente correcto. Pero los principios triunfaron sobre los sentimientos.

Y los principios necesitan triunfar sobre los sentimientos porque, a menudo, cuando algo nos llega con la etiqueta que esto debe ser aceptado porque es lo políticamente correcto, nuestra reacción espontánea es negativa y estamos tentados,  por despecho, a rechazarlo, simplemente por las voces que lo están defendiendo. Tengo mis propias experiencias de esto, lidiando con sentimientos al enfretarse a lo políticamente correcto. Enseñando a través de los años, donde algunas veces cada palabra es potencialmente un bomba que podría explotarte en la cara, es fácil caer en un insano cansancio de la sensibilidad. Recuerdo una vez en que frustrado por la hipersensibilidad de algunos estudiantes (y la pomposa evidencia dentro de esa susceptibilidad), le dije a un estudiante “tomatelo con calma”. Inmediatamente me acusó de ser racista en base a dicha corrección.

Es fácil entonces reaccionar con despecho más que con empatía. Pero. como el obispo, que cité anteriormente, necesitamos ser personas de principios y sufientemente maduras para no dejar que las emociones y el temperamento determinen nuestras perspectiva y nuestras decisiones. Justo porque la verdad viene disfrazada de lo politicamente correcto y como nos dicta la voz de la conciencia, no siempre significa necesariamente que no sea veradero. Algunas veces solo podemos tragar saliva, comernos nuestro orgullo y enfado, y aceptar la verdad que se nos está presentando. Lo politicamente correcto es normalmente irritante, exagerado, desbalanceado, pomposo y falto de matiz, pero sirve a un importante propósito. Necesitamos este espejo: si vemos cómo hablamos espontaneamente sobre otros elimina una gran cantidad de nuestros puntos ciegos.

Entre otras cosas, lo politicamente correcto, como demuestra nuestro lenguaje, ayuda a mantener el discurso civico, algo que se da escasamente en estos días. Radio, televisión por cable, blogs, tweets, y editoriales hoy están cada vez más caracterizados por un lenguaje rudo, insensible, y falto de respeto y su marcada distancia de lo politicamente correcto, es , ironicamente, el argumento más fuerte por lo politicamente correcto. Hoy, politicos, iglesias y comunidades de cualquier nivel deber ser mucho más cuidadosos en el uso del lenguaje, cuidadosos por ser politicamente correctos, porque la violencia en nuestra cultura se refeleja en la violencia de nuestro lenguaje.

Por otra parte, la atención al lenguaje ayuda, a largo plazo, a dar forma a nuestras actitudes interiores y ampliar nuestra empatía. Las palabras trabajan con fuerza para dar forma a actitudes y si permitimos que nuestras palabras socaven la más elemental cortesía y respeto y permitimos que ofendan a los otros pertimos que crezcan las semillas de la falta de respeto.

Lo politicamente correcto vienede ambos lados, la izquierda y la derecha. Ambos, liberales y conservadores ayudan a disponerlo y ambos pueden ser igualmente farisaico e intimidatorio. Debemos ser conscientes de que solo porque algo sea politicamente correcto no significa que no sea correcto. Algunas veces no tenemos otro remedio que tragar saliva y aceptar la verdad.

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icono comentarios 3 comentarios

Comentarios

Yolyort Yolyort
el 25/8/15
Pienso yo que parte del problema es nuestro empeño de poner etiquetas a todo y a todos. Queremos encasillar a las personas, las ideas, aún la forma de pensar y hablar de nuestros hermanos causando distancia y separación en una Iglesia que debe estar unida, como Jesús desea que esté unida. Este es liberal, yo no, así que no tengo por qué escucharlo. Aquel es ortodoxo, yo no soy como el. Fulano es políticamente correcto, así que todo lo que sale de su boca está equivocado. Y de esa manera nos separamos y aislamos a aquellos a quienes consideramos diferentes, y si somos verdaderamente honestos, de quienes consideramos inferiores, siendo nuestros propios hermanos.
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Martha Martha
el 25/8/15
Doquier que transcurra nuestra existencia, hemos vis-
to como en distintas ocasiones tenemos que tragar en
seco (asi decimos en mi pais) cosas que politicamente
son correctas, pero chocan con nuestro sentimiento,
con nuestro sentido Cristiano; no voy a referirme a
sucesos de la Iglesia, no me pertenece a mi siendo
laica. Mencionare algo que ocurre a diario, que lo
podemos evidenciar en los indocumentados y sus de-
portaciones, a simple vista es "politicamente correcto"
pues no tienen una ficha por donde seguir su conduc-
ta ,manejan sin licencia de conduccion, al parecer las
deportaciones son lo "correcto"; pero indigna ver co-
mo son separados de sus hijos, nacidos en esta tierra,
tienen esos padres que tragar en seco el dolor de la
separacion, tragarse el dejar a sus hi ... » ver comentario
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eleazar eleazar
el 29/8/15
Supongo que en ambientes del KUKUXCLAN (supongo que se escribirá parecido) no es políticamente correcto decir que todos los hombres son iguales; o que todos son personas. Ni en la edad media decir eso de la mujer, ni en grupos nazis, . . . La sociedad se dota en cada momento de un sistema de valores (ordenamiento jurídico y costumbres políticamente reconocidas como correctas) y hemos visto que en ocasiones defienden lo que no es correcto. Pero individual, sobretodo cuando chocamos con el ambiente, y el cristiano en principio va contra corriente, puede ocurrir que nosotros tengamos que tragar saliva y asumir lo políticamente correcto. Porque sólo nos debemos al Señor, a la verdad, a lo correcto, no a la sociedad, pero tampoco a nosotros mismos.
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