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La tierra buena de las campañas infantiles.

Salvador León Belén, cmf -
    Esta hermosa y educativa campaña ya cumplió sus bodas de plata. Las campañas infantiles se desarrollan en todos los centros educativos y parroquiales en los meses de Julio y Agosto. En ella intervienen un gran número de educadores, catequistas y jóvenes voluntarios que desde España vienen con el P. Javier Ojeda, misionero claretiano, a través de PROCLADE (Promoción Claretiana de Desarrollo) El P. Luis Solé, recientemente ordenado obispo de de la Diócesis de Trujillo la inició, en S. Pedro Sula. Hoy, las campañas infantiles son una realidad consolidada y extendida por todo el territorio hondureño.

Unos valores, un slogan, unos temas, unas dinámicas, unos cánticos y las más variadas actividades se van desgranando a lo largo de las ocho semanas por todas las escuelas, centros educativos y comunidades católicas. Se prepara a los profesores para que ellos sean los más implicados en ofrecer los contenidos y lleven el seguimiento de todo lo que cada año se les ha preparado para realizar esta importante acción educativa. Se pretende que los niños aprendan a creer y crecer con valores y los puedan vivir conforme a sus edades y posibilidades.

En el año 2005, de elecciones y de nuevo gobierno, el lema era: “Unidos amando a la Patria”. Con él se quería recordar que las autoridades están al servicio del bien común, al servicio de todos y especialmente de los más pobres y desprotegidos. El misionero Mikel Sagastagoitia es el asesor de pastoral educativa en la Diócesis y responsable desde años de las campañas. Su figura menuda parece como si el viento se la fuera a llevar. Es dinámico, crítico, cordial, intuitivo, prudente, lúcido para pensar y actuar. Posee una buena dosis de humor y está muy bien capacitado para organizar y dirigir esta acción. Siempre que nos encontramos se interesa vivamente por el trabajo de la Misión Popular. Me ha invitado repetidas veces a  ir presentando el proceso inicial de la Misión en su territorio parroquial. He podido responder a esta invitación y he visto cómo anima y se desvive por sus comunidades que con interés y entusiasmo han recibido la noticia de la Misión. En dos ocasiones fue fraternalmente acogido por la comunidad de los misioneros Paules.

A propósito de esta Campaña Infantil hizo las siguientes declaraciones: “La política no es la lucha por el poder como muchos la entienden y practican. La política no tiene que ser mala como muchos nos han hecho pensar por sus negativos ejemplos. Los políticos deben tener una gran vocación de entrega, servicio, responsabilidad y generosidad. Cuando las autoridades gobiernan para una minoría, para un grupo reducido de privilegiados, para intereses particulares están traicionando al pueblo y a la democracia. Por tanto necesitamos realizar actividades como la que hacemos con esta Campaña  para formar políticos honestos, responsables y que se hagan cargo de las necesidades básicas del pueblo para mejorar en todo”

Del mundo infantil también nos tiene mucho que decir Consuelo Martínez, misionera Claretiana. Ella cogió el relevo de la Organización de Madres Maestras que había fundado en Panamá el buen P. Teo quien desde la casa del Padre nos sigue echando a todos una manita, una sonrisa, una palabra de esperanza. Cuando fue enviado a Honduras, y antes de que el cáncer nos lo arrebata, ya le había dado tiempo a sembrar las primeras semillas de esta organización. El Proyecto nació en 1971 en una aldea muy pobre y de mala fama en Panamá.

Un grupo de mujeres se reunía periódicamente para orar la Palabra de Dios y se dejaban interpelar por ella. Se preguntaban: ¿A qué nos invita Dios en nuestra realidad? ¿Cuál es la necesidad más urgente? Entonces comprendieron que, aunque los problemas eran muchos, los más marginados y necesitados de atención eran los niños abandonados en las calles, expuestos a abusos, cuando las madres los dejaban para ir a trabajar. No podían enviarlos a un Centro de Preescolar, no tenían dinero. ¿Qué hacer?
Alguien les insinuó:
- “Enséñenles ustedes”
Y ellas respondieron:
- “¿Qué podemos enseñar nosotras que apenas sabemos leer y escribir?”
Y así, con toda sencillez y gran amor empezó este Proyecto que hoy está extendido por varios países Centroamericanos.

Consuelo nos dice que esta es una Organización Pastoral de la Iglesia Católica ( con 10 años de presencia en Honduras) para las familias que no pudiendo llevar a sus hijos/as a un centro de pago, desean darles una educación acorde a los objetivos oficiales. Los Jardines de niños de la Iglesia Católica son el centro de las comunidades, el vientre donde se están gestando con amor los que pronto serán adolescentes y jóvenes con valores humanos y cristianos. Una condición importante para abrir un Jardín es que el lugar sea pobre y esté necesitado de este servicio.

La Organización de madres maestras tiene como primer objetivo la promoción de la mujer. Se trata de preparar y acompañar a mujeres de las aldeas y colonias marginales para que lleguen a ser madres maestras, y en equipo, puedan dirigir los Jardines de los niños y niñas. El segundo objetivo es la educación de esa infancia en la etapa preescolar, en las zonas rurales y suburbanas. Los pequeños reciben también alimentación diaria y son atendidos en el cuidado de su salud.

Actualmente existen 16 Jardines de infancia situados en distintos sectores: Rivera Hernández, El Merendón, Las Brisas, Bordo Nueva esperanza…En perspectiva están estudiando la posibilidad de abrir otros nuevos en distintos bordos, es decir, en las zonas de difícil acceso, alejadas y con muchas carencias y pobrezas.

En la Diócesis de S. Pedro Sula existen más de 20 instituciones que trabajan en coordinación en la tarea de rescatar a los menores del mundo infeliz que les ha tocado padecer. Niños y niñas que son maltratados, discriminados o simplemente olvidados por la irresponsabilidad paterna o materna y por la indiferencia de las autoridades gubernamentales. Niños y niñas discapacitados, desaparecidos, portadores del Sida, que van a la guerra, que padecen abusos sexuales. Instituciones como: Paso a Paso, Hogar Luz, Obras Sociales Vicentinas, Aldeas S.O.S., Hogar de Niños San Ramón, Senderos de Amor; Amigos para Siempre, Feed The Children…demuestran con los hechos la preocupación, atención, cuidado y entrega incondicional por una infancia dañada.

Son muchas las personas que están trabajando por una infancia y juventud mejor. Una de ellas es el sacerdote Thomas Drews. Es el responsable del hogar San Rafael, ubicado en la aldea El Venado, Villanueva, en medio de una montaña y rodeado de frondosos pinos. La misión del P. Thomas por recuperar a unos 23 niños en riesgo social, abandonados y huérfanos que luchan contra el mundo de las drogas es una verdadera muestra de generosidad. Este sacerdote dejó su país hace siete años al conocer las condiciones en que vivían los niños de la calle en Honduras. Con la ayuda de varias organizaciones logró fundar el hogar S. Rafael. El albergue reúne a una numerosa familia entre las edades de 8 hasta 16 años. En él comparten sus historias y luchan juntos para dejar atrás su pasado. Sueña con la rehabilitación y la reintegración de estos niños a la sociedad. Estos niños, guiados por su sacerdote, tienen un proyecto de cultivo de hortalizas para suplir en parte la necesidad alimenticia. En un pequeño huerto, los pequeños han sembrado cebolla, rábano, tomate, chile dulce, zanahoria, pepino y remolacha. También la crianza de ganado está dentro de los planes del hogar, aunque requieren de una mano generosa para que les brinde su apoyo. Han aprendido a hacer hamacas, a sentirse útiles. Asisten a la escuela y después de sus jornadas escolares los niños tienen encomendada la misión de cuidar los cultivos.

Digna labor la del P. Thomas que se ha ganado el respeto y el afecto de estos menores que le confían sus anhelos. Digna labor de quien entrega su vida incluso en situación de alto riesgo: “Me han disparado en varias ocasiones y realmente estoy aquí por cariño a ellos. Quiero seguir mi labor y rehabilitar a todos los niños que pueda”.

A pesar de todos estos buenos ejemplos y trabajos por la infancia, desgraciadamente son muchos los niños que  continúan siendo explotados, viviendo en el infierno. Muchos comenzaron a hacer sus vidas en cualquier calle, entre cartones, mendigando la autoridad del poderoso de la pandilla o del grupo. Esta infancia sigue sufriendo fríos y soledades, faltas de amor y de protección. Son todavía muchos los que tardarán en ver amanecer y tal vez no todos lo vean. Desposeídos del abrigo del corazón ya sólo se arropan con hojas de periódicos y cajas de cartones. Son también muchos los niños y niñas que ven partir a su papá, también a su mamá para los Estados Unidos, buscando algún trabajo que alivie tanta escasez. Padres que dejan sus bebés en manos de tíos, abuelitos con un desgarrón en el alma escuchando: “mami, no te vayas”. Los que se van son muchos. Lo hacen con dolor. La sangre y el sudor de los emigrantes y el lamento de esa niña me hacen pensar y rezar.

Las instituciones y organizaciones ya nombradas están tratando de poner fin a esta tragedia. ¡Qué gran misión la de tantos voluntarios por la niñez! ¡Qué pena que se vean amenazadas estas organizaciones por la falta de apoyo económico! En medio de esta oscuridad tan grande, de este pozo negro, aparece la Fundación Unidos por la Vida, encabezada por el Obispo auxiliar Rómulo, haciendo una apuesta grande y generosa por la rehabilitación. La Fundación proclama la defensa de la paz y la vida entre niños y jóvenes. También fundó hace poco más de un año otra importante obra para paliar la desnutrición de niños entre 0–5 años. (El 33% de la niñez hondureña está desnutrida) El trabajo de Rómulo y el de las personas que con él colaboran está siendo una voz en el desierto de este calvario, pero está despertando una cultura de vida y combatiendo la muerte. Éste es también un hombre de oración y de acción que se implica radicalmente en la defensa de los indefensos; y, sin darse tregua, viaje de un lado a otro desaforadamente. No se rinde, y su lucha no siempre alcanza sus objetivos. La compañía, el consejo y la sabiduría de su hermano en el episcopado le han ayudado en más de una ocasión.
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