icono estrella Nº de votos: 0

La persona es lo primero. Siempre con otros

Julio César Rioja, cmf -

Hay un precioso mar frente a su casa, o quizás una montaña, da igual ser de dentro o de fuera, del interior o de la costa. Son las siete de la mañana y no tiene que hacer nada. Se levanta a esa hora, porque el despertador humano se lo pide dos años después de no tener que madrugar para ir a trabajar, y porque tampoco aguanta el dar vueltas a las cosas, en la cama.

Todo el día para mirar las olas o pasear entre los pinos y seguir pensando los mismos problemas. Ayer le llegó la carta que le anunciaba el desahucio, no ha dicho nada a su mujer ni a sus hijos. Sin trabajo, sin la casa en la que invirtió todo, se le ocurren cosas muy extrañas. Siente vergüenza ante su propia familia…, nada que decir a sus padres y hermanos, ¡ya tienen bastante con algún que otro familiar en paro! No hay asideros, la dignidad se resquebraja, tendrá que seguir acudiendo a Cáritas, al menos asegurar la comida y la ropa, ¿pero ahora sin casa?...

Sale a la calle, recorre su barrio donde vive desde hace diez años, los mismos que lleva de matrimonio, se ha hecho a sus gentes. Saluda, en los últimos años sin trabajo, ha conocido a bastantes, antes vivía más anónimamente. Camina pensando que aún le quedaban otros diez años de hipoteca. Ha buscado tanto… con 39 años y dos manos, ¿cómo no ha sido capaz de encontrar algo? Se culpabiliza, no debí comprar ese piso a veinte años, ni aceptar un crédito tan alto, pero entonces tenía un buen trabajo. El Banco no puso problemas, era aceptable mi nómina.

Como otras veces, tiende a pensar lo mal que funciona el sistema y como nos engañan. Qué a los ricos y los políticos no les afecta este fraude, (no es una crisis, es una estafa) y se prefiere ayudar a los Bancos antes que a las personas. Pero hoy no está para grandes reflexiones teóricas. Sabe que es un poco borrego y que uno sólo no puede salvarse. Pero aparte de alguna manifestación, no ha tenido el coraje de juntarse con nadie. Indignado, cabreado, mucho hablar y criticar, pero poco organizarse para reivindicar algo para él y los demás. Se siente como muchos españoles, el capitalismo consiguió su objetivo final, que cada uno “vaya a su bola”, el individualismo feroz, el sálvese quien pueda.

Prosigue en sus cavilaciones. Justo cuando piensa que lo mejor sería quitarse de en medio y recuerda que su padre tiene una escopeta de caza en el campo, le viene a la mente la imagen de su mujer y de sus hijos. Llora, ¿cómo ha podido llegar a esta situación? Está desolado, camina ya hacía ninguna parte.

Se llama Juan, Pedro, Manuel, Pablo… no sabe por dónde tirar, con quién hablar, la cabeza va a explotarle. Pasa frente a los Juzgados de su ciudad, ve a los de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (los Stop Desahucios) y se queda parado. Le dan un papel, como a un viandante más, lo guarda en el bolsillo, se detiene unos minutos más escuchando: “Si se puede, pero no quieren”. Piensa, da media vuelta y se encamina hacia su casa.

Ha caminado mucho, al llegar sin decir nada abraza a su mujer, después le cuenta lo que pasa. ¡Lo ha decidido: va a luchar! Se unirá a otros para que su vida y la de su familia no queden también hipotecadas. Seguirán buscando trabajo los dos, aunque apenas le salgan pequeños apaños. Besa a su mujer, no le dice las cosas negras que ha estado pensando, lo dos lloran y tiemblan. El futuro no está claro.

Es la tragedia cotidiana de tantos, difícil ponerse en su pellejo. Son vecinos, compañeros, familiares, son personas y “la persona es lo primero”.

Julio César Rioja
Consiliario de Cáritas Interparroquial de Elda (Alicante)
Párroco de San Francisco de Sales

Si te ha gustado, compártelo:
icono etiquetas etiquetas :
icono comentarios 1 comentario

Comentarios

eleazar eleazar
el 25/5/13
Esta persona tiende a pensar lo mal que funciona el sistema y como nos engañan;no es una crisis, es una estafa. Creo que tiene razón porque el cambio que se ha producido es impactante en lo económico, pero está producido por un cambio paulatino en la importancia que le damos a las cosas, hemos trasladado lo que consideramos importante para nuestro bienestar a cosas intrascendentes. Esto ha permitido que, olvidándonos del valor casi divino de la persona, nos hayamos aprovechado del otro, y si es estafando mejor, ¡mayor ganancia!. Nos hemos engañado y estafado, y toda estafa es un drama para la persona; Gracias a Dios seguimos siendo sus hijos. Cuando, después de compadecer, amemos a los estafados, y, después de perdonar, amemos a los estafadores, ya no habrá crisis. Bajo el lema ... » ver comentario
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.