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La paciencia

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 Un hombre de intachable reputación, tenía un criado de rostro atroz y carácter imposible.  No podía recibir una orden sin ponerse de inmediato hecho una furia.  Se sentaba de forma grosera a la mesa, servía mal, empujaba a los invitados y dejaba a su patrón sediento.  Todas las reprimendas lo dejaban indiferente, y no hacían más que agravar el desorden y la negligencia de su servicio.  Por la noche la casa retumbaba con el ruido de sus pasos, de la vajilla que rompía.  Incluso echaba gallinas a los pozos y colocaba matorrales espinosos en el camino por donde tenía que pasar el patrón.  No se podía contar con él para nada.

    Unos amigos del patrón le aconsejaron que se deshiciera de aquel fastidioso criado y se buscase otro.
- Pero ¿por qué?  -protestó el patrón sonriendo-.  Le estoy muy agradecido porque me ha hecho mejor.  Sí, me ha enseñado la paciencia, y cada día que pasa me la sigue enseñando.  Y ese don me permite soportar las otras dificultades de la vida.


PISTAS DE REFLEXION

1. ¿Quiénes son las personas y situaciones que más me hacen perder la paciencia y por qué? ¿Cómo suelo reaccionar ante ellas?
2. ¿Algunas de esas situaciones/personas me han  enseñado algho, me han ayudado a madurar?
3. La paciencia, ¿es hoy considerada una virtud? ¿Por qué? ¿Quiénes tienen más interés en que no "esperemos pacientemente", sino que pasemos cuanto antes a la acción
4. ¿Qué significa tener paciencia ante: el consumo, mi pareja, el puesto de trabajo, los estudios...
5. Ver, con el mismo título, en la sección de "Oración y meditación"
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