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LA INMIGRACIÓN AFRICANA SUBSAHARIANA

NICOLE DNONGALA -

(JPG) África no emigra a Europa, hay circunstancias y lugares muy concretos y determinados momentos, en los que algunas personas se ven en la necesidad de tener que realizar un proyecto de emigración, para poder sobrevivir.

Ante la situación migratoria, nosotros los africanos reivindicamos que se comprenda la inmigración como una acción personal, no como un proyecto colectivo y masivo.

Primero, porque los inmigrantes africanos subsaharianos, y hablamos de 50 países, somos el colectivo de inmigrantes menos numeroso en España, - dejamos aparte a Marruecos por ser un país diferente y con connotaciones y acuerdos muy especiales con España, en los que el resto de África no participa-.

De hecho, las últimas estadísticas apuntan a que la presencia de Africanos en España es de 661.066, de ellos 503.966 son de Marruecos, por lo tanto, los procedentes de los restantes países de África serían 157.100. A modo de ejemplo vemos que de la Rep.Dem. Congo son únicamente 1.438.

En el Centro de África, hemos vivido momentos muy duros, donde la guerra lo envolvía todo. Es verdad que nuestra guerra era entre nosotros mismos y las razones eran que nos peleábamos porque queríamos conseguir el poder, porque al tener el poder íbamos a tener acceso al bienestar, a la riqueza necesaria para sobrevivir, a la asistencia sanitaria, a la escolarización de nuestros hijos, a un puesto de trabajo.

Pero también es verdad, que esas guerras se sostenían desde fuera, porque algunos querían acceder a nuestros bienes (Oro, petróleo, diamantes y el famoso COLTÁN). Así podemos comprender que lo tenían muy fácil, al enfrentarnos entre nosotros mismos, ellos explotarían nuestros recursos. Ponen y sustituyen a nuestros jefes según sus necesidades.

Pero nuestros pueblos africanos, cada uno de ellos con sus motivos, sus explotadores, sus guerras propias, sus desastres naturales, sus sequías, sus plagas, siguen siendo cada vez mas pobres. La información de las Naciones Unidas ha señalado que la pobreza ha disminuido en todo el mundo excepto en África.

Hay personas que no puede soportar esta situación y luchan por cambiarla dentro de sus países, buscando alternativas, haciendo frente a la realidad social que les envuelve, pero frecuentemente terminan en la cárcel o son perseguidos, sufriendo venganzas y represiones, abusos contra su propia integridad física o contra sus familias.

Las posibilidades laborales allí son mínimas, en el campo no llegas a tener lo mínimo para vivir dignamente y mantener a la familia. El desplazamiento a las ciudades es el primer intento de emigración y no es fácil encontrar una vía laboral y cuando aveces se encuentra es sufriendo la explotación y la injusticia.

El segundo paso es salir hacia los países y ciudades vecinas. La salida de sus países es la única posibilidad para ofrecer una vida digna a las suyos y para pensar en iniciar un proyecto de familia.

Muchos países africanos se encuentran en situaciones que cierran toda posibilidad de futuro y de esperanza y toda posibilidad de desarrollo y de bienestar de sus ciudadanos. Sus políticos no saben, o no pueden, abrir esa puerta de esperanza al desarrollo futuro y al bienestar de sus gentes. Así que muchos emprenden la huida a otros países, principalmente a los países vecinos con mas posibilidades y posteriormente, una minoría, emprenden la aventura hacia el mundo de los blancos, para acceder, allí donde hay bienestar, a posibilidades sanitarias y formativas y a una vida laboral que proporcione, tanto al propio interesado como a su familia, la esperanza de poder satisfacer sus necesidades y realizar sus proyectos de vida.

Pero lo más duro de la inmigración africana subsahariana es la forma en que se produce, lo que ha sido objeto de análisis y de información en los últimos meses por parte de todos los medios de comunicación.

En estos momentos es prácticamente imposible para un africano el acceso legal a nuestro país. Ya solamente el acceso del africano a una embajada para tramitar unos visados, es prácticamente imposible y ello porque las embajadas, además de ser de hecho inaccesibles, son muy escasas. En el caso de España, no existe embajada en muchos países y solo en unos pocos hay consulado. A ello se añade el que la información de la legislación vigente en España para la llegada como inmigrante es desconocida en África, y pensar que a las embajadas lleguen ofertas laborales es totalmente utópico.

El resultado es que para un africano es irrealizable el reunir las condiciones exigidas y tener, por tanto, posibilidades de obtener un visado de acceso a España.

Por otra parte, las leyes han ido cerrando las puertas de acceso, debido a las políticas de cierre de fronteras que se aplican continuamente, así que los africanos subsaharianos cada vez tienen que ir buscando nuevas formas de acceso mas arriesgadas y mas complicadas, que conllevan riesgos importantes y que les llevan a emplear mucho tiempo, a veces años, para conseguirlo.

Primeramente han sido los desplazamientos a otras ciudades de África, es el caso de África del Sur, en donde se podía acceder a un avión que les trasladaba a Madrid. Otra forma era intentar llegar a Marruecos para, desde allí, intentar pasar la frontera en coches. Todo esto se ha ido controlando, en aplicación de las políticas de cierre de fronteras y es así, como hemos llegado a formas mas espectaculares y que han llamado la atención del mundo entero.

La que más ha llamado la atención ha sido la de dos niños africanos muertos en el tren de aterrizaje del avión en el que se habían escondido para salir de su país, Guinea Conakry. Ellos eran portadores de una carta que habían escrito y que apareció junto a sus cadáveres. Entre otras cosas decían: ....Señores miembros y responsables de Europa, es a su solidaridad y a su bondad a las que gritamos por el socorro de África. Ayúdennos, sufrimos enormemente en África, tenemos problemas y carencias....tenemos la guerra, la enfermedad, la falta de alimentos...Si ustedes ven que nos sacrificamos y exponemos nuestra vida, es porque se sufre demasiado en África. Esto lo dicen dos menores Yaguine Koita y Fodé Tounkara.

Esto ha sido el preludio de los riesgos a los que se enfrentaron los africanos ante la barrera que se implantó en Ceuta y Melilla, en la que hemos visto como muchos fueron heridos, uno perdió su ojo, otro quedó lesionado de por vida al romperse los tobillos, o aquella madre que con su hijo a la espalda cae desde lo alto de la valla y aplasta a su hijo. De las numerosas llegadas a las Islas Canarias con africanos exhaustos que anuncian la perdida de compañeros y la llegada de cadáveres a las playas. Y todo esto sucede porque unos tienen que buscar una tierra donde vivir dignamente y otros solo tienen la obsesión del cierre de fronteras.

Ante esto nos preguntamos y ¿África que? No se trata solo de esconder la realidad, los países de África necesitan dar respuestas a sus problemas, necesitan salir de la opresión, tienen que dejar de ser juguetes a emplear según los intereses y las necesidades de los poderosos. No se puede resolver el problema devolviendo a inmigrantes y dejándolos abandonados en el desierto.

No es justo esconder la forma de vida en que viven algunos seres humanos, simplemente para que no nos enteremos. África existe y tiene el potencial necesario para que sus habitantes vivan dignamente.

NICOLE DNONGALA

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