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Jornada Mundial del Trabajo Decente

Juan Fernández de la Cueva Delegado de Pastoral del Trabajo de Madrid -

El 15M califica la situación laboral actual como "Se alquila esclavo económico". Estando de acuerdo con esa descripción propongo el "Decálogo del Trabajo Decente" de Benedicto XVI. La "decencia" en el trabajo viene por:

  • Que el trabajo sea expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer.
  • Que el trabajo sea libremente elegido.
  • Que el trabajo asocie efectivamente a los trabajadores al desarrollo de su comunidad.
  • Que los trabajadores sean respetados.
  • Que el trabajo satisfaga las necesidades de las familias.
  • Que el trabajo consiga escolarizar a los hijos sin que se vean obligados a trabajar.
  • Que los trabajadores puedan organizarse libremente.
  • Que los trabajadores puedan hacer oír su voz.
  • Que los trabajadores consigan espacio para reencontrarse adecuadamente con las propias raíces en el ámbito personal, familiar y espiritual.
  • Que el trabajo asegure una condición digna a la hora de la jubilación.

(Caritas in Veritate, 63)

La Organización Internacional del trabajo fundamenta esta Jornada Mundial en razones poderosas: "El trabajo decente es esencial para el bienestar de las personas. Además de generar un ingreso... el trabajo decente sintetiza las aspiraciones de los individuos durante su vida laboral". La Iglesia asume ésta causa pero precisa algo en este decálogo. El primer artículo del decálogo coloca "la dignidad esencial de todo hombre y mujer" como el pilar que sostiene todas los demás piedras del edificio. A su vez la dignidad humana es la maqueta que define el final a conseguir con todo el trabajo.

¿De dónde le viene la situación de "indecencia" al trabajo?

1. Ocurre que el trabajo es tenido como una mercancía más dentro de este sistema productivo. Y éste es organizado como un mecanismo principalmente para ganar dinero. Aquí radica la causa principal de que el trabajo sufra atentados a su decencia. Si empezamos torcido el muro de carga, podremos corregir la dirección, pero siempre habrá amenaza de ruina. Juan Pablo II decía: "quisiera recordar a todos... que el primer capital que se ha de salvaguardar y valorar es el hombre, la persona en su integridad, pues el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida económico-social" (Laborem Exercens, 25)

2. Primitivamente se producía para satisfacer las necesidades humanas. Pero en el sistema capitalista moderno, el trabajo cada vez tiene menos esa finalidad, sino que es utilizado para producir beneficio mediante la especulación sin producir bienes para satisfacer las necesidades humanas. Al trabajo se le quita capacidad de solidarizarse en el bien común del género humano (ahora sólo el bien de los especuladores). Benedicto XVI propone "movilizarse con el fin de hacer cambiar los procesos económicos y sociales actuales hacia metas plenamente humanas" (Caritas ¡n Veritate, 20).

3. La crisis es ocasión para rebajar las condiciones del trabajo. En estas semanas la crisis ha puesto de moda los recortes sociales, que curiosamente se concentran en la enseñanza y en la sanidad. Tres mil profesores interinos en secundaria (uno de cada 8) pueden no ser contratados en Madrid para ahorrar 80 millones al año en la enseñanza pública. Miles de personas calificadas ya con "dependencia" pueden no ser cuidados por falta de fondos. Pero, por otra parte, Madrid ha gastado en publicidad institucional 620 millones desde que empezó la crisis en 2008 (8 veces más que lo que se va a ahorrar en profesores). Cuando hay billones para inyectar en la banca tambaleante, va a ser verdad la frase de los "indignados en Sol": "Esto no es una crisis, es una estafa".

Ocurre que el trabajo se vuelve indecente por la deslocalizacion: "O trabajáis como chinos o me llevo las fábricas a China". Estamos asistiendo a una globalización incontrolada que ha impuesto el modelo económico a nivel planetario: obtener el máximo beneficio para los inversores por el mecanismo de la competencia total. Con el agravante de que se tiene como un dogma de fe. ¿Quién no ha oído la frase "Esto es lo que hay. Si quieres lo tomas y si no lo dejas"?: como si no hubiera otras formulas económicas que Adam Smith y otros diseñadores del liberalismo han consagrado.

La Doctrina Social de la Iglesia afirma que "hay que evitar el error de considerar que los cambios en curso suceden de modo determinista. El factor decisivo y el arbitro de esta compleja fase de cambio es una vez más el hombre, que debe seguir siendo el verdadero protagonista de su trabajo" (C.D.S.I. 317)

ORACIÓN

Ante estas condiciones indignas del trabajo he encontrado una oración en consonancia con las Malaventuranzas del evangelio de S. Lucas (6, 24-26). La rezaré el día 7 de octubre, como si fuese un "indignado de la puerta del Sol":

¡Ay de aquellos que saborean la "alta cocina" en platos refinados, pero no "saben" de la amargura del peón precario que trabaja la tierra;
que miran la belleza en la fachada de los grandes edificios, pero no oyen en las piedras el grito de los obreros mal pagados.
que pasean en coches de lujo por las nuevas avenidas, pero no tienen memoria para las familias desalojadas como escombros.
que exhiben ropa elegante en cuerpos bien cuidados, pero no se preocupan de las manos que cosechan el algodón...
porque dejan resbalar sobre la vida su mirada de turistas y no contemplan detrás de las fachadas con ojos de profetas!

¡Ay de aquellos que solo ven en el pobre una mano que mendiga y no una dignidad indestructible que busca la justicia;
que solo escuchan en los gritos de los pobres caos y peligros y no oyen la protesta de Dios contra los fuertes;
que solo contemplan lo bello, sano y poderoso y no esperan salvación de lo más bajo y humillado... porque no podrán contemplar la salvación que brota en el Jesús encarnado desde abajo! (B. González Buelta, citado en HOAC, Orar desde el mundo obrero)

Señor, sé que no te debo pedir que nos des "trabajo decente", porque esto es lo que nos pides a nosotros los humanos en quien has delegado tu plan desde que nos creaste para ayudarte a convertir la creación en un vergel (Génesis 2, 5-25)

Concretamente nos pides:
Crear Trabajo
- una economía que genere oportunidades de inversión, iniciativa empresarial, desarrollo de calificaciones, puestos de trabajo y modos de vida sostenibles.
Garantizar los derechos de los trabajadores
- para lograr el reconocimiento y el respeto de los derechos de los trabajadores. En particular de los trabajadores desfavorecidos o pobres que necesitan representación, participación y leyes adecuadas que se cumplan y estén a favor, y no en contra, de sus intereses.
Extender la protección social
- para garantizar que mujeres y hombres disfruten de condiciones de trabajo seguras, que les proporcionen tiempo libre y descanso adecuados, que tengan en cuenta los valores familiares y sociales, que contemplen una retribución adecuada en caso de pérdida o reducción de los ingresos, y que permitan el acceso a una asistencia sanitaria apropiada.
Promover el diálogo social
- La participación de organizaciones de trabajadores y de empleadores, sólidas e independientes, es fundamental para elevar la productividad, evitar los conflictos en el trabajo, así como para crear sociedades cohesionadas (OIT http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/decent-work-agenda/!... -)

Os recuerdo que existe una página web en relación a esta campaña:
http://www.wddw.org/-Espanol- y que podéis encontrar también información en la página de la OIT: http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/decent-work-agenda/lang-es/index.htm, de la Confederación Internacional de Sindicatos http://www.ituc-csi.org/decent-work-decent-life.html

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