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Jornada de oración y ayuno por la Paz.

Ciudad Redonda -

La oración por la paz no es un elemento que « viene después » del compromiso por la paz. Al contrario, está en el corazón mismo del esfuerzo por la edificación de una paz en el orden, en la justicia y en la libertad.

(JPG) Orar por la paz significa abrir el corazón humano a la irrupción del poder renovador de Dios. Con la fuerza vivificante de su gracia, Dios puede abrir caminos a la paz allí donde parece que sólo hay obstáculos y obstrucciones; puede reforzar y ampliar la solidaridad de la familia humana, a pesar de prolongadas historias de divisiones y de luchas.

Orar por la paz significa orar por la justicia, por un adecuado ordenamiento de las Naciones y en las relaciones entre ellas. Quiere decir también rogar por la libertad, especialmente por la libertad religiosa, que es un derecho fundamental humano y civil de todo individuo.

Orar por la paz significa rogar para alcanzar el perdón de Dios y para crecer, al mismo tiempo, en la valentía que es necesaria en quien quiere, a su vez, perdonar las ofensas recibidas.

ESCUCHAMOS: “Desaprender” (de Luis Guitarra, u otro canto)

Desaprender la guerra, realimentar la risa, deshilachar los miedos, curarse las heridas.
Difuminar fronteras, rehuir de la codicia, anteponer lo ajeno, negarse a las consignas.

Desconvocar el odio, desestimar la ira, rehusar usar la fuerza, rodearse de caricias.
Reabrir todas las puertas, sitiar cada mentira, pactar sin condiciones, rendirse a la justicia.

Rehabilitar los sueños, penalizar las prisas, indemnizar al alma, sumarse a la alegría.
Humanizar los credos, purificar la brisa, adecentar la Tierra, reinaugurar la Vida.

Desconvocar el odio, desestimar la ira,..

Desaprender la guerra, curarse las heridas. Desaprender la guerra, negarse a las consignas. Desaprender la guerra, rodearse de caricias. Desaprender la guerra, rendirse a la justicia. Desaprender la guerra, sumarse a la alegría. Desaprender la guerra, reinaugurar la Vida

RECORDAMOS ALGUNOS DE LOS CONFLICTOS ARMADOS DE NUESTRO MUNDO.

(Después de cada uno, se enciende una vela que se coloca sobre el mapa del mundo y se guarda un tiempo de silencio)

-  Darfur: 400.000 víctimas desde 2003. Más de dos millones de personas desplazadas.

-  Afganistán: La violencia del régimen talibán primero y la operación “Libertad Duradera”, después arrojan un saldo de 4,5 millones de refugiados.

-  Sri Lanka: sufre una guerra civil desde 1983se ha cobrado la vida de 65.000 personas.

-  Nepal: Desde1996, más de 13.000 personas han perdido la vida y las violaciones de los derechos humanos y el recorte de libertades son constantes por parte del gobierno y de los rebeldes

-  Colombia: Desde 1985, más de 60.000 muertos, 4.000 desaparecidos y casi tres millones y medio de desplazados

-  R.D. Congo: Cada día 1.200 personas mueren como consecuencia directa o indirecta de la violencia que ha asolado durante casi una década la República Democrática del Congo (RDC) y de ellas más de la mitad son niños, según ha denunciado en un informe UNICEF.

-  Uganda: Azotada desde 1986 por una cruenta guerra civil que ha provocado más de 1,6 millones de desplazamientos.

-  Palestina-Israel-Líbano-Irak: Oriente Próximo se desangra cada día.

Todos los conflictos olvidados...(Podemos nombrar alguno)

ILUMINANDO EL MUNDO (YA) DESDE LA LUZ DE LA PASCUA.

“En la humanidad actual existen muchos hombres, mujeres, pueblos enteros que están crucificados. Esta situación mayoritaria de la humanidad hace del recuerdo del crucificado algo connatural y exige ese recuerdo para que la resurrección de Jesús sea buena noticia concreta. Desde los crucificados de la historia, sin pactar con sus cruces, es desde donde hay que anunciar la resurrección de Jesús. En ellos está hoy presente Jesús; en el servicio a ellos se hace hoy presente el señorío de Jesús; en la tozudez de no pactar con sus cruces y buscar siempre la liberación de esas cruces se hace presente la esperanza inconmovible”

Rezamos tod@s junt@s: EL AMOR LIBERA

Atenágoras, Patriarca ortodoxo de Constantinopla

Tenemos que entablar la guerra más difícil:
la guerra contra uno mismo.
Hay que llegar al desarme de sí mismo.
he mantenido esta guerra durante años.
Fue duro, pero ahora estoy desarmado.

Ya no temo a nada, pues el Amor libera del miedo.
Estoy desarmado de mi deseo de tener razón,
de justificarme despreciando a los demás.

Ya no me siento inquieto,
en angustiada crispación por mis riquezas.
Doy asilo y comparto.

No estoy atado a mis ideas y a mis deseos.
Si se me ofrece algo mejor, o mejor dicho algo bueno,
lo acepto sin arrepentirme.
He renunciado a las comparaciones. Por eso ya no tengo miedo.
Si nos desarmamos, si nos desprendemos de todo,
si nos abrimos al Dios-Hombre,
que renueva todas las cosas, entonces,
Él borrará el oscuro pasado y nos dará
un Tiempo nuevo, en el que todo es posible.

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