Ángel Sanz Arribas, cmf - Miércoles 22 de Julio del 2009
María, Maestra de la escucha, Virgen de la pregunta humilde (‘¿Cómo puede ser esto?’); de la disponibilidad perfecta (‘Aquí esta la sierva del Señor’); del sí total y continuo al querer de Dios, buscado y discernido (‘Hágase en mí según tu palabra’).
Ayúdame a serenarme para centrarme, como tú, en Aquél que es ‘todo Palabra’ cuando yo lo escucho y ‘todo oídos’ cuando yo le hablo.
Que mi corazón acoja el mensaje de la Escritura a fin de guardarlo, meditarlo, hacerlo vida y compartirlo con los hermanos.
Mujer del Espíritu, siempre atenta, contemplativa y fiel, acompáñame en este encuentro con la Palabra; preséntame a Jesucristo, tu Hijo, y enséñame a decirte amén con la vida.
QUE BUENO SI NOS DETUVIERAMOS EN EL GRAN AMOR DE NUESTRA MADRE CUANTO APRENDERIAMOS Y CUANTO AYUDARIAMOS MIENTRAS VAMOS EN ESTE PEREGRINAR.EL SEÑOR LOS GUARDE HOY SIEMPRE.