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III Lunes de Pascua (9 - Mayo - 2011)

Angel Moreno -

 

“TRABAJAD, NO POR EL ALIMENTO QUE PERECE, SINO POR EL ALIMENTO QUE PERDURA PARA LA VIDA ETERNA, EL QUE OS DARÁ EL HIJO DEL HOMBRE”

Si recordamos la noche de brega que pasaron los discípulos en Tiberiades, sin pescar nada, comprenderemos mejor las palabras que nos dirige Jesús en el marco del discurso del “Pan de vida”. Seguro que Él conocía el salmo que reza: “Es inútil que madruguéis, que veléis hasta muy tarde, que comáis el pan de la fatiga, Dios lo da a su amigos mientras duermen” (Sal 127,2).

¿Cuál es el alimento por el que debemos trabajar? El alimento que perdura no es el que sostiene la vida mortal, sino el que concede la vida eterna – “la vida vale más que el alimento” (Lc 12,23)-. Si acudimos a la enseñanza del Maestro, escuchamos: «Yo tengo para comer un alimento que vosotros no sabéis» (Jn 4,32). «Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra» (Jn 4,34). El seguimiento del querer de Dios aprovecha más que todos los manjares de la tierra.

Los primeros cristianos “acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón”. Desde esta práctica, comprendemos la relación directa que hay entre alimento, Eucaristía y vida. Jesús lo enseña explícitamente en Cafarnaúm: “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día” (Jn 6, 54). De nuevo, nos encontramos con una referencia pascual, la Cena del Señor.

Sorprende que en los diálogos de Moisés con Nicodemo, ya salga la referencia a la “vida eterna” en conexión con el signo redentor de Jesús levantado en alto - como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna” (Jn 3, 14-15). La vida eterna nos viene por el Misterio Pascual, por creer en el Hijo único de Dios (Jn 3, 16. 36). El costado herido de Jesús se convierte en fuente de agua viva, que salta hasta la vida eterna (Jn 4,14), nueva referencia a los Misterios de la Pasión, muerte y resurrección de Cristo.

Si ampliamos el campo de observación y rastreamos las palabras de Jesús en los Evangelios, especialmente en el de San Juan, la explicitación que encontramos sobre cómo alcanzar la “vida eterna”, se convierte en el trabajo que Dios quiere, en el seguimiento de Jesús como discípulos. 

DISCERNIMIENTO

¿Por qué te afanas? ¿Dónde pones tu esfuerzo? ¿Cuál es el motivo de tu trabajo? ¿En qué tarea experimentas la bendición? ¿Confías en la Providencia? ¿Te fías de la Palabra?

TESTIMONIO

“Al presente, libres del pecado y esclavos de Dios, fructificáis para la santidad; y el fin, la vida eterna” (Rm 6,22). Os lo deseo.

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Comentarios

Yasmín Yasmín
el 9/5/11
En el diario bregar se nos hace indispensable buscar a Jesús que refresca el corazón. En su Palabra encontramos las respuestas, el ánimo y la esperanza para avanzar. Es necesario que nuestra ideas y proyectos se minimicen para experimentar la fuerza de Dios en aquello que no alcanzamos realizar. Estando vacía de mí misma puedo darle espacio verdadero a Él
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