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FELIZ AÑO 2006

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Las crónicas de Nochevieja y de Año Nuevo pueden ser muy diferentes según el ambiente, la familia, el lugar donde se viven esas horas últimas y primeras de un tiempo, que los humanos señalamos como viejo y nuevo, cuando quizá todo continúa de manera semejante.

En Buenafuente hemos cruzado simbólicamente de 2005 a 2006 de manera discreta y familiar. A las once de la noche nos hemos reunido para rezar juntos las Vigilias de la solemnidad de la Madre de Dios. Una hora de adoración que alcanzó, mientras cantábamos el Te Deum y la Salve a la Virgen, el inicio oficial de 2006.

Ha sido una noche serena, recitando la salmodia en comunión con todos los orantes por las intenciones de la Iglesia, la jornada de la paz, por tantas necesidades que nos comunican las familias y amigos. Es un verdadero privilegio terminar el año en acción de gracias, adoración, apertura a la Palabra y súplica delante de la Eucaristía. No por ello dejamos de tomar juntos una copa y dulce, intercambiando palabras de felicitación y buenos augurios.

El año nuevo ha amanecido colmado de la presencia de la Madre de Dios en este lugar consagrado a ella. La imagen del Niño Jesús que había estado desde Nochebuena sobre una pequeña artesa con paja, ahora es presentada sobre un manto azul y revestida con camisa de hilo blanco.
Desde la mañana resuena la bendición más ancestral de la Biblia y se comprende dónde se funda la razón de desearnos: “Feliz año nuevo”, sin que sea una fórmula o frase social, que aunque cargada de buenas intenciones no tiene poder para configurar el tiempo venidero. Sin embargo desde la Palabra de Dios, realmente nos podemos desear: “Feliz Año Nuevo” y esperar que sea así, al comprender que hemos sido agraciados con la bendición de ser hijos de Dios, y por contar con la mirada entrañable de María. Desde esta conciencia, cada hora del nuevo año tendrá la posibilidad más esperanzada de ser tiempo de salvación, si nos mantenemos en la invocación filial y confiada, porque ya no somos esclavos, sino hijos y herederos de Dios, nuestro Padre.

Amigo, ¡Feliz Año 2006! Que Dios te bendiga, te guarde, haga brillar su rostro, te conceda su favor, vuelva su mirada hacia ti y te de la paz a ti y a los tuyos.

Un abrazo.
                                      Ángel Moreno

Si vives en Madrid, el próximo encuentro será el 10 de enero, martes después de la fiesta de Epifanía.
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