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Evangelio Seglar para la Solemnidad de Jesucrito Rey del Universo (20/11/2016)

Laiconet -

PRIMER PASO: LECTIO
¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según san Lucas 23, 35-43

Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino

En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo: "A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido." Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: "Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo." Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: "Éste es el rey de los judíos." Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: "¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros." Pero el otro lo increpaba: "¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibirnos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada." Y decía: "Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino." Jesús le respondió: "Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso."

NOTAS BÍBLICAS

(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)

Este trozo del evangelio es parte de un conjunto algo más amplio, de los versículos 33 al 49, que tiene dos partes simétricas: 33-39 es paralela a 44-49. Queda en medio el párrafo 40-43 -la parte final del texto litúrgico de hoy-, lo que hace que destaque y sea el centro del mensaje que Lucas quiere trasmitir: que Jesús, el injustamente Crucificado, es Dios, y tiene un Reino del que podemos formar parte, si le reconocemos como tal.
Estos versos sobre el llamado buen ladrón, son exclusivos de Lucas.
Antes hay otro versículo que supone un inciso en el desarrollo literario, y que interesa a la liturgia de hoy: el verso 38, que habla de un letrero sobre la cabeza de Jesús que decía "éste es el Rey de los judíos". Este epígrafe -que lo mencionan los cuatro evangelistas- indica la causa de la condena. La burla de los soldados romanos se refieren a este pretensión: Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
El malhechor también se refiere a ello: Acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino. La frase constituía una petición que los judíos solían hacer a Dios ante su muerte, y que se ha encontrado en alguna lápida del tiempo. Implica una fe de la que no han hecho gala sus discípulos, pues un crucificado -el malhechor, cuyo nombre es desconocido (no se dice que se llame Dimas), y del que no sabemos si estaba a la derecha o a la izquierda, ni mucho menos que fuera un buen ladrón- se dirige a otro crucificado -Jesús- creyendo que puede hacerlo partícipe de un supuesto reino, a pesar de está viendo cómo está muriendo. Es la única vez en Lucas que alguien se dirige a él con el sólo nombre de Jesús.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO
¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA JMJ

 

(joven, estudiante, en grupos parroquiales, participante en la JMJ)

En el símbolo de la cruz el cristiano se ve representado; es un símbolo de dolor que para nosotros va mucho más allá, en palabras del Papa, "la cruz vence y nos libera del pecado; no es un acto sadomasoquista sino que es la vía del compromiso social que conduce a la esperanza, la plenitud y la felicidad". Este verano durante la JMJ las obras de misericordia suscitaron en mi algo nuevo; lejos de ser una simple recopilación de buenas acciones que deberíamos cumplir en nuestro día a día, me encendieron la necesidad de estar siempre atento, es decir, pasar a implicarme verdaderamente con las necesidades cercanas sin mirar hacia otro lado, sin indiferencia.
Jesús abrazó la cruz acogiendo el dolor de las personas de todos los tiempos, ojalá nosotros seamos capaces de hacer lo mismo con los que sufren a nuestro alrededor.
"Si cada uno de nosotros hace una obra de misericordia al día, se produciría una revolución en el mundo" Papa Francisco

DESDE LA MISION

 

(mujer, soltera, trabaja en ONG-D, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical)  

Me impresiona ver que cerramos el año litúrgico como debe ser, celebrando a nuestro Señor como Rey. Pero este evangelio me muestra un rey totalmente distinto a las realizas de este mundo en el que vivimos,  donde un rey busca su bienestar, acumular riquezas sin mira a su alrededor, reyes que se rodean de gente poderos, rica, etc… pero Nuestro Rey (Cristo) nos habla hoy de una realiza distinta, difícil de entender muchas veces, un rey en la Cruz, crucificado por no ser valorado, no ser comprendido, juzgado injustamente, rodeados de la gente que el mundo no quiere, un rey dispuesto a sufrir, algo que aun a nosotros los cristianos tantas veces nos cuesta llegar a entender, que hay que pasar por la cruz y hay con Él dar testimonio.
Tiene por trono una cruz nuestro Rey y está rodeado de otro que también van a ser crucificados, pero como dice este texto, “nosotros justamente”, porque tantas veces como antes decía, cambiemos los términos hechos con Cristo: “No valoramos a los demás”, “No queremos comprender al otro” “Juzgamos”, y  ¿a quienes menos preciamos nosotros? Como dice otro texto del evangelio: “Cuando a otro se lo haces, a mi me lo estás haciendo”.
Le pido a Dios tener la actitud de este crucificado que aunque justamente está a punto de ser maltratado, la actitud de ver el sufrimiento del hermano, porque eso es lo que hace el buen ladrón, ver lo que Jesús sufre y se compadece de Él y por eso reconoce al Rey. Y veremos la misericordia en cada cosa que hagamos, en cada gesto que recibamos y que demos. La misericordia que Dios muestra en este evangelio, que ni en el momento más sufriente, se olvida de AMAR, de ver las necesidades del hermano, este hombre le pide y no pone por delante lo que está él viviendo, si no lo que el que tiene cerca le pide.
Porque como decía S. Agustín de Hipona: “La medida del Amor, es amar sin medida”..

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, enferma de cáncer, pertenece a grupo cristiano)

A mí me conmueve mucho esta festividad de Jesucristo Rey del Universo, me siento amada y perdonada por Él, que ha dado su vida por mi, sin merecérmelo, que ha pasado por la cruz y el sufrimiento; que a nadie nos gusta y huimos de ello. Sin embargo Él ha pasado por todo eso por amor a todos gratuitamente, se ha acordado de mí cuando yo estaba en el sufrimiento, y me invita a no olvidarme nunca de tantas personas que día a día están es la Cruz, en el lecho del dolor. A rezar por ellas, para que puedan sentir que no están solas.
Pero también me cuestiona un interrogante grande en mi corazón: ¿Verdaderamente Jesucristo es el Rey de mi vida? Porque que Dios reine en mi vida es tenerlo por encima y único de todas las cosas, que nada ni nadie me pueda separar de Él. Y sin embargo no es así, me veo débil y a la primera de cambio me olvido tan fácilmente de todo lo que hace cada día por mí.

TERCER PASO: ORATIO

¿Qué nos hace decir el texto?

(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Señor Jesucristo y Dios nuestro, te damos Gracias
porque Tú eres Rey del Amor y de la Misericordia,
y Tú nos amas, sin condición alguna, tal y como somos.
Ayúdanos Tú cada día a trabajar sin cansancio
en la construcción de tu Reino en medio del mundo,
y haz que tu Reino de Vida crezca en nuestro corazón.
Te damos Gracias porque Tú has vencido a la muerte,
y desde tu Cruz, nos traes Vida y la Salvación a quien sufre.
¡Tú, Jesucristo, eres Dios Misericordioso y Rey del Universo!
¡Tu Victoria es Vida y Salvación para cada uno de nosotros!
Señor Jesucristo y Dios nuestro Misericordioso,
te pedimos que Tú nos ayudes a confiar fielmente en Ti
y a tener un corazón generoso y valiente, para divulgar
tu Reino de Vida por todos los lugares del mundo,
y para proclamar con esperanza y alegría tu Evangelio,
a través de nuestro testimonio de vida y de fe, cada día.
¡Viva Cristo, Rey del Universo y de nuestra vida!  
Te pedimos que Tú y nuestra Madre, Toda Corazón,
Reinéis siempre en nuestra vida y en nuestro corazón,  
y que jamás nos separemos de vuestro Amor.   Amén 

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO
¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

ÚLTIMO PASO: ACTIO
¿A qué nos lleva el texto?

(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

¿A quién no sorprende la imagen de un rey crucificado?. Sin embargo, Cristo no es un rey cualquiera, incluso en su máximo dolor, cuando más lo humillaban, laceraban, insultaban, incluso haciendo leña del árbol caído, provocádolo hasta su propio compañero de crucifixión...de Él, a pesar de todo, salían palabras de perdón y consuelo, salía sólo su Verdad.
Hace poco caía en mis manos una reflexión que viene muy al caso:
Un profesor, con una naranja en la mano, preguntaba a sus alumnos  qué jugo saldría si la exprimían. ¿Acaso jugo de fresa, de manzana...? Todos dijeron que de naranja, puesto que eso es lo que tiene dentro,¡ no puede salir otra cosa!. Cierto, les dijo el profesor, pero añadió: - supongamos que esto no es una naranja, que eres tú y alguien te aprieta y te dice algo que a tí no te gusta; te ofende y fuera de tí sale ira, odio, amargura, miedo. ¿Por qué sale eso?. La respuesta la dió un alumno: - porque eso es lo que hay dentro.
Contemplar a Cristo Rey crucificado es impresionante, nos da una lección: ¿ Qué sale de Él cuando más le aprietan, cuando más dolor le producen y le ofenden?: Sólo sale Amor, porque es lo que ha permitido que haya en su corazón. Por tanto, no importa quién hace la contracción, si es tu madre, tu hermano, tus hijos, tu jefe, tu esposa, el conductor que va delante... Es tu elección, responder con ira y odio o en cambio con Amor, como hizo Cristo Rey, por que eso es lo que has intentado albergar en tu interior y es lo primero que aflora. Eso requiere una  opción radical por la Verdad de ese Rey y además un gran" entrenamiento", volviendonos a levantar tras cada caida, tras cada respuesta mal dada...
Tratemos de llenarnos de ese Amor gratuito y vivamos cada dia siguiendo su ejemplo. En la medida en que nos empapemos de ese Amor, seremos constructores del Reino de Dios, porque, cuando nos "expriman", sólo saldrán de nosotros hechos y palabras que edificarán "pedacitos del Reino a nuestro alrededor".
Y, ¡Viva nuestro Rey! ¡Qué suerte la nuestra, el haberlo conocido! ¡GRACIAS, SEÑOR!

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