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Evangelio Seglar para el Primer Domingo de Adviento (Ciclo A) - 1 de diciembre de 2013

Laiconet -

PRIMER PASO: LECTIO
¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según san Mateo 24,37-44

Estad en vela para estar preparados

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por lo tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

NOTAS BÍBLICAS
(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)

El evangelista del ciclo litúrgico A que empezamos es Mateo. El capítulo 24 habla sobre el fin de los tiempos.
En el pasaje de hoy, Jesús insiste en que hemos de vivir atentos a lo que acontece y fiel a él. Ilustra su petición con cuatro ejemplos:
- la gente en tiempos de Noé vivía ocupada en sus cosas (el texto no dice aquí que estuviesen pecando, sino que estaban en las tareas propias de la vida); al no estar atentas les sorprendió el diluvio, y no se salvaron.
- dos mujeres están en su tareas, una pendiente de los acontecimientos y otra no. Se salva la primera.
- dos hombres en su trabajo diario, uno en actitud de vela y el otro no. Se salva el primero.
- un hombre cauto para que no le sorprenda el ladrón.
El Hijo del Hombre volverá sorpresivamente como el diluvio o el ladrón en la noche.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO
¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LOS NECESITADOS
(hombre, casado, dos hujas, trabaja en caritas, pertenece a movimiento seglar)

Hoy, como tantos otros días, comienzo el día con un ritmo bastante alto. Muchas veces tengo la sensación de que al día le faltan horas. Llevo muchos años trabajando en Cáritas en diferentes campos, con personas sin hogar, con familias en situación de exclusión social, realizando tareas de coordinación, etc., y acabas cogiendo un ritmo de trabajo bastante alto, siempre corriendo, ya que la acción social es un mundo que nunca tiene fin.

Pero mantener ese ritmo hace que en ocasiones se me olvide lo importante: que con cada persona con quien me encuentro en mi vida, en mi trabajo, en mi compromiso con las personas en exclusión social, Dios está presente, y que es un privilegio el encuentro con cada uno, porque en el encuentro crecemos los dos, descubrimos los dos nuestro camino. Solo le pido a Dios que mi ritmo, que la propia actividad no haga que el encuentro con cada persona se convierta en una rutina, y que esté siempre preparado a encontrarme con Él en cada persona, especialmente en sus predilectos, aquellos a quienes nuestra sociedad margina.

DESDE LOS ABUELOS
(mujer, casada, jubilada, 3 hijos, 2 nietos, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

La Palabra de Dios de este domingo, para mí cobra muchísimo sentido. No la vivo como ese estar en vela  por la venida del Señor en su parusía, en los últimos días, algo que en mi mente queda lejano, y narrado en este evangelio de forma  dramática.   La venida del Señor es una realidad personal que no sólo sucederá al final del camino histórico de nuestro paso por el mundo, ya que en cada momento puede acontecer el encuentro con el Señor. ”Velad”  El Señor nos lo pide insistentemente. Él sabe que nos distraemos fácilmente y perdemos de vista la meta. Y ahí sí que mi corazón está inquieto, en vela, porque me toca una parte de responsabilidad de los que tengo junto a mí día a día: mis nietos. Ahí sí que el Señor me está diciendo que no me duerma, que espabile,  que tengo una gran responsabilidad ante ellos. Unos nietos que no están bautizados, que viven en un hogar de espalda a la fe cristiana, con unos padres buenísimos, con unos valores humanos extraordinarios, pero que si nosotros no les hablamos de Jesús de Nazaret, del mensaje de salvación y esperanza del evangelio, no lo hará nadie. Difícilmente podrán elegir libremente (como dicen sus padres) el camino de nuestra fe si nadie se lo enseña,  tenemos que darles a conocer al Señor, que vean que esos valores en los que ellos están viviendo son los mismos valores que vivimos sus abuelos pero vividos desde Jesús, y ya no es lo mismo.  Es verdad que  Dios tiene su hora, que viene en su momento y que tiene sus medios, pero ¿no somos nosotros ese medio del que el Señor se vale?. Tenemos que espabilarnos porque nuestra labor es importantísima y no sabemos del tiempo del que disponemos.  No es nada fácil y  debemos agudizar nuestro ingenio, utilizar estrategias para no crear un caos en sus mentes y sobre todo para que sus padres no vean en ello que nos metemos en su terreno. Que tiempo más propicio este del Adviento y la Navidad para hacerlo. Llevamos meses preparando con ellos el Belén, cada casita lleva una historia, cada figurita nos da pie para acercarlos y prepararlos para la llegada del Niño Dios, porque el belén de la casa de los abuelos no es meramente decorativo sino que tiene unos fines catequéticos muy concretos: abrir sus corazoncitos al Señor.

TERCER PASO: ORATIO
¿Qué nos hace decir el texto?
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Dios Padre Bueno, Tú vienes a nuestro encuentro
porque nos amas y deseas que estemos junto a Ti.
Ayúdanos a prepararnos bien para estar atentos a tu Venida
y poder reconocerte, para acogerte en nuestro corazón.
Tú te haces cercano a nosotros, Dios nuestro, por Amor
y nosotros te danos Gracias y te Alabamos por ello cada día.
Te damos Gracias, Dios nuestro de Misericordia,
porque, este Tiempo de Adviento que hoy comenzamos,
es un Tiempo de Gracia y Bendición que Tú nos regalas
para poder experimentar la alegría y el gozo de tu Venida
y de tu Encuentro con nosotros que nos llena de Esperanza.
Te damos Gracias y te Alabamos, Dios nuestro, porque Tú
te haces visible y cercano en de tu Hijo Jesucristo, Salvador nuestro,
y a través de cada persona que lleva tu Amor a los demás.
Te damos Gracias, Dios Bueno y Misericordioso,
porque a pesar de todos nuestros miedos y debilidades
Tú nunca dejas de venir a nosotros porque nos amas
y deseas llenarnos el corazón de tu Ternura y Bondad.  Amén.

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO
¿Quién dice el texto?
(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

ÚLTIMO PASO: ACTIO
¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, dos hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Este Evangelio nos hace pensar que vivimos como si esta vida fuese a ser para siempre, preocupados de cosas externas muy poco importantes, superficiales, a las que nos sentimos “obligados” a responder por vivir en sociedad, por no desentonar. Estamos llenos de necesidades creadas, a las que les dedicamos inmenso tiempo y esfuerzo (que no son en realidad necesidades básicas para la vida). Solo a veces somos conscientes de que el tiempo va pasando y pasando… Tal vez estamos descuidando dedicar ese tiempo y esfuerzo a construir el mejor arca que se puede tener, por si llega el diluvio. Y la mejor arca que se puede tener es la que va dentro de nosotros, de nuestros potenciales humanos, regalo de Dios, tesoro incalculable que nos ayuda a vivir con esperanza, desde la sabiduría, con fortaleza, amor, comprendiendo, mejorando, comprometiéndonos…

Os invitamos a que durante esta semana, tengamos a mano un cuaderno, cuando vayamos a hacer nuestra oración de cada día. Os sugerimos revisar a la luz de la Palabra de esta primera semana de Adviento, nuestra vida. Veamos en qué no estaríamos preparados para esa “llegada del Hijo del Hombre”. Busquemos los medios concretos para comenzar a prepararnos y para hacer de esa preparación una constante en nuestra vida. Recordemos que nuestra vida es de Dios, ha de ser para Él y vivida desde Él.
Sepamos acudir con humildad a otro hermano, más sabio que nosotros, si no sabemos qué hacer para prepararnos.
Os invitamos también a descubrir cuales son los “diluvios” que están cayendo en este momento sobre vuestra vida, para los que no tenemos el “arca” construida.

Dejemos todo anotado en nuestro cuaderno. Pongámoslo en un lugar en el que sea posible acudir a él a lo largo de cada día de este Adviento, para seguir anotando lo que nos vaya surgiendo y para recordar que hemos de estar preparados para que el Hijo de Dios renazca en nuestra vida, que hemos de estar preparados para el día que venga a nuestro encuentro a través de un enfermo que sufre, de la familia, de la alegría, de la soledad o del que nos acompaña, del que pasa hambre... “Velemos, estemos preparados” para ese día en que Él llegue o para el que vayamos definitivamente a su encuentro.

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