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Evangelio Seglar para el IIº Domingo del Tiempo Ordinario (13/11/2016)

Laiconet -

PRIMER PASO: LECTIO
¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según san Mateo 3,1-12

Convertíos, porque está acerca el reino de los cielo

Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando: "Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos." Éste es el que anunció el profeta Isaías diciendo: "Una voz grita en el desierto: "Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos." Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.
Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: "¡Camada de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones, pensando: "Abrahán es nuestro padre", pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga."

NOTAS BÍBLICAS
(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)

La forma de vestir de Juan el Bautista es como la del gran profeta Elías (ver 2 Reyes1,8), presentándolo así como un profeta de esa línea. Más tarde, Jesús lo corrobora al decir que Juan era el Elías que esperaban que volviera (Mateo11, 14).
La presentación de Juan como profeta se completa al mostrarlo como el anunciado por el profeta Isaías en 40,3 cuyo texto reproduce el evangelista.
Como tantos profetas, Juan predica en el desierto. El tono de su mensaje es apocalíptico, ya que anuncia un castigo inminente por lo que urge al arrepentimiento. Jesús es, según Juan, el que realizará tal juicio, al decir que él separa la paja del grano. Sin embargo, el mensaje de Jesús nos siempre se adecua a ese perfil, ya que aconseja dejar crecer el trigo y la cizaña juntos en13, 24-30.
A los que confiesan sus pecados, Juan los bautiza con agua. Él mismo anuncia la novedad del bautismo de Jesús que infunde el Espíritu Santo.
Entre los que acuden a él se encuentran fariseos y saduceos, futuros adversarios de Jesús.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO
¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ESPERA
(mujer, casda, 3 hijos, embarazada, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

No puede haber fruto sin conversión.
El embarazo y la maternidad son tiempos de conversión. Poco a poco vas muriendo a ti misma para dar la vida a otro ser, para cuidar y criar a tus hijos. Te desapegas de ti misma y te agarras a Dios para que te de fuerzas y puedas sacarlos adelante.  
En el embarazo, ayunas de algunos alimentos, dejas de hacer ciertas actividades, cuidas tu salud más que antes, pero no lo haces por ti, sino por la vida que llevas dentro.
Así ha de ser también nuestra vida como cristianos, morir a nosotros mismos para dar fruto, para dejar a Dios nacer en nuestro corazón, en nuestras vidas. Para dejar llegar al Reino de Dios a este mundo, a nosotros y a los demás. Porque los frutos, los hijos, no son nuestros, ni son solo para nosotros. Son de Dios para el Mundo. Tenemos el privilegio de disfrutarlos, nada más. Igual que nuestros dones y nuestra vida, no son para nosotros, nos los ha regalado Dios para entregarlos y en esa entrega, está el Reino de los Cielos.

DESDE LA FAMILIA
(hombre, casado, trabaja, tres hijos, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Hace frío, se acerca el invierno, se van viendo ya en los escaparates adornos y el ambiente se va caldeando para la navidad.  ¿Pero quién quiere que llegue la navidad? Es curioso como en los ultimos años voy contando por miles las personas que la odian. Tiempo de hipocresía, consumismo y falsa alegría, es decir, mayor tristeza. Parte de la sociedad se está acercando obligada a celebrar una porquería. Y no me extraña nada. Una celebración hueca es peor que no celebrar nada.Y aquí llegan entonces las palabras de Juan, que parece que viene de otro planeta... Palabras que sin embargo tienen más sentido que nunca: “Convertíos porque está cerca el reino de los cielos”.
Pronto pondremos el Belén. A las niñas les encanta. ¿Acaso es de la patrulla canina? Que va, es de un recién nacido. Y tienen Ilusión. Desde luego es cierto que también participan de ésta rueda consumista, pero no es lo único: Ganas de celebrar, ganas de estar con las primas, con los tíos, de estar en familia, de jugar, de comer y cantar.
“Convertíos porque está cerca el reino de los cielos”. Desde luego yo también necesito de ésa conversión para poder buscar en lo más profundo, no perderme en lo artificial del día a día, para poder acercarme a Dios, quitar los velos que nos despistan y saber celebrar con sencillez y alegría.

DESDE LA LAUDATO
(mujer, soltera, trabajadora social y voluntaria en ONG-D, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

El texto del Evangelio de hoy supone una llamada fuerte a la conversión personal. Una conversión que no es algo estrictamente íntimo y personal, sino que tiene que traducirse en frutos concretos.
También la Laudato si está repleta de invitaciones constantes a la conversión personal y comunitaria, en todos los ámbitos de la vida:
- Estamos llamados a convertir nuestra mirada: cambiar nuestra indiferencia por una mirada atenta al que sufre, intentar comprender las cusas de ese sufrimiento, reconocer el valor y la belleza de las cosas sencillas, cultivar una mirada compasiva ante la realidad,...
- Estamos llamados a convertir nuestras actitudes: superar el individualismo y buscar el bien común, vivir con una actitud agradecida por todo lo que recibimos, cultivar la esperanza, desarrollar la creatividad en la búsqueda de soluciones,...
- Estamos llamados a convertir nuestros comportamientos: consumir de una manera más responsable, cuidar las relaciones y vivirlas desde la gratuidad, dedicar tiempo a construir comunidad, reforzar nuestra solidaridad,...
Ojalá sepamos en este Adviento avanzar por este camino. Son los frutos necesarios para que el Dios-niño pueda hacerse presente.

TERCER PASO: ORATIO
¿Qué nos hace decir el texto?

(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Te damos Gracias, Dios nuestro Misericordioso,
porque Tú nos amas y vienes a nuestro encuentro
para quedarte con nosotros en medio del mundo
y hacerte presente en nuestra vida cotidiana de cada día.
Gracias, porque tu Reino de Vida está cerca
y Tú, Dios nuestro, nos invitas a formar parte de él,
construyéndolo cada día con alegría y esperanza,
para que todas las personas te conozcan y te amen a Ti.
Dios Bueno y Misericordioso, ayúdanos a convertirnos a Ti
para acercar tu Reino de Amor y tu Misericordia a todos.
Ayúdanos Tú a preparar el camino para tu Venida,
para que nuestro corazón esté siempre dispuesto y atento
a la escucha de tu Palabra Viva, para poder reconocerte a Ti,
acogerte y acercarte a cada hermano que aún no te conoce.
Ten Misericordia de nosotros y aléjanos de todo mal,
para que logremos confesar con humildad nuestra debilidad,
y todo aquello que nos separa de Ti, para que así logremos
convertirnos cada día más a tu Amor y a tu Misericordia.
¡Haz Tú que tu Espíritu Santo nos impulse a Evangelizar,
para acercar tu Buena Noticia a todo el Mundo!    Amén

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO
¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

ÚLTIMO PASO: ACTIO
¿A qué nos lleva el texto?

(matrimonio, 2 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

En esta segunda semana de Adviento estamos llamados a seguir “preparando el camino al Señor” para su nacimiento, para su “renacimiento” en medio de nuestro mundo. Preparemos esta semana ese camino procurando dar frutos abundantes, frutos que nazcan de la sabiduría del Espíritu, del empuje y la fuerza de Dios, que nos llega desde nuestra fe y nuestra oración.
Demos fruto con la familia y con las personas a las que queremos. También con aquellas a las que no terminamos de aceptar o que nos rechazan. Demos fruto con los que compartimos trabajo, ocio, labor social… Demos frutos con aquellos que están lejanos y con los que viven en nuestro barrio…
Demos futo desde el amor, el servicio, la entrega, el esfuerzo en hacer aquello que nos cuesta…  Demos fruto en todos y cada uno de los proyectos que albergan nuestra vida. Demos fruto por un mundo más justo, por hacer realidad el Reino de Dios. Demos fruto sin sentirnos orgullosos, sabiendo que somos instrumentos en manos de Otro. Abandonémonos a Él.
Demos fruto sin quejas, siguiendo el ejemplo que nos marca Jesús desde que inicia su camino de vida sencillo en Belen.

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