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Evangelio Seglar para el Domingo III de Adviento (13 de diciembre de 2015)

Laiconet -

LO QUE HEMOS VISTO Y OIDO
(por equipo coordinador)

"Maneras de vivir" de Oiluj Samall Zeid en https://flic.kr/p/rXD1t8 con licencia CC BY-NC-ND 2.0

 

"¿Qué tenemos que hacer?"

PRIMER PASO: LECTIO
¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según san Lucas 3,10-18

¿Qué hacemos nosotros?

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: «¿Entonces, qué hacemos?»
Él contestó: «El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.»
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: «Maestro, ¿qué hacemos nosotros?»
Él les contestó: «No exijáis más de lo establecido.»
Unos militares le preguntaron: «¿Qué hacemos nosotros?»
Él les contestó: «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga.»
El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.»
Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.

NOTAS BÍBLICAS
(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)

Los Domingos 2º y 3º de Adviento se reparten la perícopa que presenta la figura de Juan (el Bautista), omitiendo los versos donde Juan (Bautista) presenta a Jesús como Juez.
A Juan acude toda clase de gente, y él le pide que actúe con justicia con el prójimo y con caridad con el necesitado.
Lucas insiste en que Juan no es el Mesías: Juan dice que ni siguiera es digno de hacer con él ni una tarea de esclavo, como la de desatar las sandalias.
También insiste en distinguir el bautismo de conversión de Juan y el del Mesías, cuyo bautismo infundirá el Espíritu Santo -algo que no ocurrirá hasta Pentecostés, narrado por el mismo autor.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO
¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, cuatro hijos pequeños, pertenecen a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Este evangelio pone en su lugar lo que significa la venida del Salvador y nos muestra el camino para recibirlo, dando y compartiendo lo que tenemos con los que conviven con nosotros en nuestra casa, barrio, trabajo,... Dios nos pide de manera muy simple y clara un estilo de vida sencillo, austero, basado en la felicidad de compartir, nos pide amar sin demasiadas exigencias ni a los demás ni a nosotros mismos, nos pide no juzgar...
La semana pasada participamos como voluntarios en la campaña del banco de alimentos, los niños ayudaron, tanto llevando cosas al colegio como siendo voluntarios en los supermercados recogiendo los alimentos donados por otras personas. Fue muy bonito ver como, a pesar de que les costaba salir de su timidez para pedirle a los demás que colaborasen, de mantener la atención y no ponerse a jugar durante el tiempo que estuvimos en la puerta del super, superaban esos obstáculos por ayudas a los más desfavorecidos. Cada vez que alguien donaba alimentos se les iluminaba la cara y se les veía felices de ayudar a los demás, dándonos ejemplo de que las cosas suelen ser mucho más sencillas frente a como las planteamos los adultos.
En este año de Misericordia que ha dado comienzo, seamos mas que nunca trigo "limpio", sin paja, miremos con los ojos de la misericordia y de la sencillez al hermano. No compliquemos más las cosas con todos los juicios de valor que vienen a la mente de los adultos.

DESDE LA MISERICORDIA
(Mujer, soltera, trabaja, voluntaria en comedor social y cáritas, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

La Palabra de Dios hoy nos da un mensaje muy concreto y claro: compartir. Juan nos indica lo que tantas veces Jesús nos dice a lo largo del Evangelio, compartir con nuestros hermanos. No podemos recorrer este camino de Adviento y preparar la llegada del Señor sin volver nuestra mirada hacia nuestro hermano más necesitado. Porque es en este hermano donde encontraremos a Dios, es en él donde Dios va a nacer esta Navidad, donde nace cada día a nuestro lado. Y es desde la misericordia que debemos acercarnos a este hermano, para tenderle nuestra mano y nuestra ayuda. Cada uno desde sus circunstancias y su vida, desde sus posibilidades... Hoy al preguntar al Señor: “Entonces ¿qué debo hacer?” resuenan en mi interior las obras de misericordia como una llamada a la que no puedo hacer oídos sordos:“Dar de comer al hambriento”, “dar de beber al sediento”, “vestir al desnudo”....Una llamada a construir con ellas el pesebre en el que Dios venga a nacer en mi vida. Estas semanas estamos ya preparando en nuestras parroquias la campaña de Navidad de Cáritas. El lema de este año es “Practica la justicia, deja tu huella”. Dicho de otra forma, es a lo que nos llama hoy el evangelio: repartir, compartir, no exigir más de lo justo, no hacer extorsión ni aprovecharnos... en definitiva, practicar la justicia. Aprovechemos este Adviento para escuchar lo que Dios nos pide para con nuestros hermanos y dejar huellas de justicia y misericordia en sus vidas.

TERCER PASO: ORATIO
¿Qué nos hace decir el texto?
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Dios Bueno y Misericordioso, te damos Gracias
por todas las personas que Tú has puesto,
y aún continúas poniendo a lo largo de nuestra vida,
para anunciarnos tu Evangelio y poder acercarnos más a Ti,
conocerte y convertirnos a tu Amor, Ternura y Misericordia,
para seguirte y amarte cada día, siendo fieles discípulos tuyos.
Te damos Gracias por tantas personas buenas
que Tú pones en medio de nuestro camino de la vida
para ayudarnos a buscarte, seguirte, conocerte y amarte,
y que también nos enseñan a madurar nuestra fe
y a mejorar nuestra conducta, para poder ser reflejos de tu Amor
en medio del mundo y en nuestra sociedad que tanto te necesita.
Ten Misericordia de nosotros y ayúdanos Tú a compartir,
con generosidad, lo que tenemos y lo que somos con los demás,
y no nos dejes caer en la tentación del mal uso del poder
o de la falta de compasión que nos  impide servir a los demás.
Ayúdanos Tú, Dios nuestro, a hacer siempre el bien a los demás,
a saber dar buenos consejos a quien los necesite escuchar,
y a ser instrumentos tuyos para ayudar a cada persona a buscarte
para tener un Encuentro personal contigo y sentir tu Misericordia.
¡Envíanos, Dios nuestro, tu Espíritu Santo y el Fuego de tu Amor,
para que transforme nuestro corazón y nos impulse con valentía
a proclamar tu Buena Noticia a cada hermano nuestro,
y para que seamos tus testigos, anunciando a todos y sin cansancio,
la alegría de tu Evangelio, con palabras y con obras concretas! Amén

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO
¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

ÚLTIMO PASO: ACTIO
¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 2 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Nos dice la Palabra de hoy que en aquel tiempo la gente preguntaba a Juan: “¿Entonces qué hacemos?”. Hoy nosotros le podemos hacer esa misma pregunta. Y a través de este texto del Evangelio, nos irá desgranando y recordando, cual debe ser nuestro actuar, a partir de esta tercera semana de Adviento.
«El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.»: Convirtamos en hábito la generosidad, el compartir lo que tenemos… Hagamos el esfuerzo de “ensanchar nuestro corazón”, eliminando tantas necesidades creadas e irreales y alejándonos de dar solo lo que no usamos o nos sobra.
«No exijáis más de lo establecido.»: Convirtamos en hábito la misericordia. Como nos decía San Antonio María Claret tengamos para con nosotros corazón de juez y para con el prójimo corazón de madre. Que nuestra “exigencia” al otro sea a modo de llamada de atención, por predicar nosotros desde el ejemplo, desde un comportamiento acorde con el de Jesús de Nazaret. Que nuestra exigencia principal sea con nosotros mismos para imitarle a Él.
«No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga.»: Convirtamos en hábito la gratitud. Tenemos todo lo que necesitamos, puesto que como seres humanos se nos han regalado capacidades infinitas, posibilidades infinitas de desarrollo y aprendizaje… No olvidemos que aceptar con satisfacción y contento nuestra vida, depende de los ojos con que miramos.
Sigamos preparándonos desde nuestro actuar, para que Dios renazca en nosotros.

LO QUE HEMOS VISTO Y OIDO
(por equipo coordinador)

"¿Hasta cuándo, Señor, viviremos sin justicia y caridad?".

"Esperando" de Cesáreo Garabaín, interpretado por Oscar Paz

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icono comentarios 1 comentario

Comentarios

Carmen Carmen
el 13/12/15
Bravo por ustedes. Adelante
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