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Evangelio Seglar para el Domingo de Ramos (9 de abril de 2017)

Laiconet -

PRIMER PASO: LECTIO

¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según san Mateo 26, 14-27, 66

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo:
C. En aquel tiempo uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
S. "¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?"
C. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo. El primer día de los ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
S. "¿Donde quieres que te preparemos la cena de Pascua?"
C. Él contestó:
+ "Id a casa de Fulano y decidle: "El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos"".
C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
+ "Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar".
C. Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
S. "¿Soy yo acaso, Señor?"
C. Él respondió:
+ "El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!, más le valdría no haber nacido".
C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
S. "¿Soy yo acaso, Maestro?".
C. Él respondió:
+ "Así es".
C. Durante la cena, Jesús cogió pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a los discípulos diciendo:
+ "Tomad, comed: esto es mi cuerpo".
C. Y cogiendo un cáliz pronunció la acción de gracias y se lo pasó diciendo:
+ "Bebed todos; porque ésta es mi sangre, sangre de la alianza derramada por todos para el perdón de los pecados. Y os digo que no beberé más del fruto de la vid hasta el día que beba con vosotros el vino nuevo en el Reino de mi Padre"
C. Cantaron el salmo y salieron para el monte de los Olivos. Entonces Jesús les dijo:
+ "Esta noche vais a caer todos por mi causa, porque está escrito: "Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño". Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea".
C. Pedro replicó:
S. "Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré".
C. Jesús les dijo:
+ "Te aseguro que esta noche, antes que el gallo cante tres veces, me negarás".
C. Pedro le replicó:
S. "Aunque tenga que morir contigo, no te negaré".
C. Y lo mismo decían los demás discípulos. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y les dijo:
+ "Sentaos aquí mientras voy allá a orar".
C. Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse. Entonces dijo:
+ "Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo".
C. Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo:
+ "Padre mío, si es posible, que pase y se aleje d mí ese cáliz. pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres".
C. Y se acercó a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:
+ "¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu es decidido, pero la carne es débil".
C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:
+ "Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad".
C. Y viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque estaban muertos de sueño. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba repitiendo las mismas palabras. Luego se acercó a sus discípulos y les dijo:
+ "Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega".
C. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, mandado por los sumos sacerdotes y los senadores del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña:
S. "Al que yo bese, ése es: detenedlo".
C. Después se acercó a Jesús y le dijo:
S. "¡Salve, Maestro!"
C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:
+ "Amigo, ¿a qué vienes?"
C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano para detenerlo. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús le dijo:
+ "Envaina la espada: quien usa espada, a espada morirá. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría en seguida más de doce legiones de ángeles. Pero entonces no se cumpliría la Escritura que dice que esto tiene que pasar".
C. Entonces dijo Jesús a la gente:
+ "Habéis salido a prenderme con espadas y palos como a un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis".
C. Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron. Los que detuvieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se había reunido los letrados y los senadores. Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver en qué paraba aquello. Los sumos sacerdotes y el consejo en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos que declararon:
S."Este ha dicho: "Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días".
C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:
S. "¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?"
C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:
S. "Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios".
C. Jesús respondió:
+ "Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: desde ahora veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo."
C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras diciendo:
S. "Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?"
C. Y ellos contestaron:
S. "Es reo de muerte".
C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon diciendo:
S. "Haz de profeta, Mesías; dinos quién te ha pegado".
S. Pedro estaba sentado fuera en el patio y se le acercó una criada y le dijo:
S. "También tú andabas con Jesús el Galileo".
C. Él lo negó delante de todos diciendo:
C. "No sé qué quieres decir".
C. Y al salir al portal lo vio otra y dijo a los que estaban allí:
S. "Este andaba con Jesús el Nazareno".
C. Otra vez negó él con juramento:
S. "No conozco a ese hombre".
C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron: "Seguro; tú también eres de ellos, se te nota en el acento".
C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar diciendo:
S. "No conozco a ese hombre".
C. Y en seguida cantó el gallo. Pedro se acordó de aquella palabras de Jesús: "Antes de que cante el gallo me negarás tres veces". Y saliendo afuera, lloró amargamente.
Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los senadores del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y atándolo lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador. Entonces el traidor sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de palta a los sumos sacerdotes y senadores diciendo:
S. "He pecado, he entregado a la muerte a un inocente".
C. Pero ellos dijeron:
S. "¿A nosotros qué? ¡Allá tú!"
C. Él, arrojando las monedas en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sacerdotes, recogiendo las monedas, dijeron:
S. "No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas porque son precio de sangre".
C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía "Campo de Sangre". Así se cumplió lo escrito por Jeremías el profeta: "Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de uno que fue tasado, según la tasa de los hijos de Israel, y pagaron con ellas el Campo del Alfarero, como me lo había ordenado el Señor".
Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:
S. "¿Eres tú el rey de los judíos?"
C. Jesús respondió:
+ "Tú lo dices".
C. Y mientras la acusaban los sumos sacerdotes y los senadores no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:
S. "¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?"
C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera. Tenía entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, dijo Pilato:
S. "¿A quien queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman Mesías?"
C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:
S. "No te metas con ese justo porque esta noche he sufrido mucho soñando con él"
C. Pero los sumos sacerdotes y los senadores convencieron a la gente que pidieran el indulto de Barrabás y la muerte de Jesús. El gobernador preguntó:
S. "¿A cuál de los dos queréis que os suelte?"
C. Ellos dijeron:
S. "A Barrabás".
C. Pilato les preguntó:
S. "¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?"
C. Contestaron todos:
S. "¡Que lo crucifiquen!"
C. Pilato insistió:
S. "Pues ¿qué mal ha hecho?"
C. Pero ellos gritaban más fuerte:
S. "¡Que lo crucifiquen!"
C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia del pueblo, diciendo:
S. "Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!"
C. Y el pueblo contestó:
S. "¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!"
C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotado, lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y trenzando una corona de espinas se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él diciendo:
S. "¡Salve, rey de los judíos"!
C. Luego lo escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella en la cabeza. Y terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar. Al salir, encontraron un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz.
C. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir "La Calavera"), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo, probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa echándola a suertes y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de la cabeza colocaron un letrero con la acusación: "Este es el Rey de los Judíos". Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. los que pasaban, lo injuriaban y decían meneando la cabeza:
S. "Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz".
C. Los sumos sacerdotes con los letrados y los senadores se burlaban también diciendo:
S. "A otros ha salvado y él no se puede salvar. ¿No es el rey de Israel? Que baje ahora de la cruz y le creeremos. ¿No ha confiado en Dios? Si tanto lo quiere Dios, que lo libre ahora. ¿No decía que era Hijo de Dios?".
C. Hasta los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban.
Desde el mediodía hasta la media tarde vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó:
+ "Elí, Elí, lamá sabaktaní"
C. (Es decir:
+ "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?")
C. Al oírlo algunos de los que estaban allí dijeron:
S. "A Elías llama éste".
C. Uno de ellos fue corriendo; en seguida cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio de beber. los demás decían:
S. "Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo".
C. Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu.
Entonces el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rasgaron, las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron. Después que él resucitó salieron de las tumbas, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba dijeron aterrorizados:
S. "Realmente éste era Hijo de Dios"
C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderle; entre ellas, María Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los Zebedeos.
Al anochecer llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Éste acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María Magdalena y la otra María se quedaron allí sentadas enfrente del sepulcro.
A la mañana siguiente, pasado el día de la preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:
S. "Señor, nos hemos acordado que aquel impostor estando en vida anunció: "A los tres días resucitaré". Por eso da orden de que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, se lleven el cuerpo y digan al pueblo: "Ha resucitado de entre los muertos". La última impostura sería peor que la primera. Pilato contestó:
S. "Ahí tenéis la guardia: id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis".
C. Ellos fueron, sellaron la pierda y con la guardia aseguraron la vigilancia del sepulcro.

NOTAS BÍBLICAS
 (por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)

En la liturgis del Domingo de Ramos se proclaman dos evangelios: uno en la procesión, el de la entrada de Jesús en Jerusalén, y otro en la liturgia de la Palabra, el relato de la pasión según San Mateo, dos largos capítulos (existe una versión abrievada que empiza con el encuentro con Pilatos).
El relato culmina con la confesión de los soldados romanos tras la muerte de Jesús: "Realmente éste era Hijo de Dios". Esa fue la cuestión por la que el Sumo Sacerdote y el sanedrín condenaron a Jesús por blasfemo: "Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios". Y ese título fue el tema de las burlas de la gente y de las autoridades ante la cruz: "Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz".
En el proceso romano el acento de la condena se pone, en cambio, en el título de "Rey de los Judíos", sobre el que Pilatos le pregunta: "¿Eres tú el rey de de los judíos?". Sobre el mismo se hace una parodia: los soldados le disfrazan de rey con una capa, una corona de espinas y una caña por centro, a la vez que se arrodillan ante él y le dicen: "Salve, rey de los judíos". Pilatos continúa el escarmiento poniendo en la cruz "Este es Jesús, el rey de los judíos". Y también a ello se refieren algunas burlas ante la cruz: "¿No es el rey de Israel?".

SEGUNDO PASO: MEDITATIO
¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA CUARESMA EN FAMILIA
(hombre, casado, trabaja, 4 hijos, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Cada vez que leo la pasión de Cristo, me viene siempre a la cabeza las imágenes de varias películas que recrean al detalle las escenas narradas y siempre me hago una pregunta; ¿Como podían hacerle eso a Jesús, al Dios a quien tenían en ese momento en carne y hueso? Simplemente,no le reconocieron.Y ocurre con nosotros lo mismo en nuestras familias cuando somos como los personajes que aparecen en la lectura.
Cuando no nos creemos sus palabras como el Sumo sacerdote, cuando le traicionamos a la mínima como Judas,cuando le prometemos cosas que no cumplimos como Pedro, cuando le negamos, cuando nos lavamos las manos sin querer que nos moje su mensaje, cuando lo crucificamos, etc.......
En la variedad de familia que formo y pertenezco todos tenemos nuestro papel en esta pasión, y es que esta, la vida en familia ,es una historia de amor y sufrimiento,y quizás solo nos demos cuenta de papel que tiene Cristo en ella cuando como el romano,después de todo lo ocurrido se de cuenta diciendo !Verdaderamente,este era el hijo de Dios!, y aquí es donde radica todo,el final de la Pascua, que cuando todo aparece haber acabado,comienza todo de nuevo.
Y es cuando en esos momentos mas que exclamar ¡Cuanto sufrió!, sería mejor que gritásemos ¡Cuanto nos amó y nos ama! Y cuando nos lamentamos de cuanto de sufrimiento hay en nuestra vida nos preguntemos ¿cuanto amamos?

DESDE LOS INMIGRANTES Y REFUGIADOS
(mujer, soltera, participa activamente en la lucha de los derechos de los inmigrantes, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar) 

En la Pasión el Señor sigue entregándose a su Pueblo. En la Cruz está abandonado, como tantos inmigrantes y refugiados, que se sienten y experimentan esa soledad del abandono.  Claman como en el salmo, Desterrados muy lejos de nuestra tierra, sin hogar ni casa propia; entonces surge el grito- ¿Dónde estás? ¿dónde estás? - Jesús clama al Padre _Elí, Eli lamá sabaktani- No le entendían los que estaban a su alrededor, pués eran mercenarios. Su grito es el clamor de los pobres, de los inmigrantes y refugiados.
Jesús con su oración sigue clamando por su pueblo.  Así fue el sábado pasado, al asistir más o menos 250 personas de diferentes puntos de la ciudad para seguir preparándose e informar a la comunidad. Hizo acto de presencia el alcalde de la ciudad, re-afirmando a los presentes que vivimos en una ciudad santuario, concurrieron también otros concejales de diferentes precintos, al igual que una congresista. “Estamos aquí para apoyarles y para que su voz llegue al Congreso estatal.
Hubo una gama de talleres a saber: Salud mental, Tutela, Conozca sus derechos, Ciudadanía, Consulados de dos diferentes países, Derechos de los Trabajadores, Protección de bienes. Son las respuestas ante el Clamor de Jesús en su agonía. También Padre Dios sigue dando su respuesta, cuando el domingo pasado se desplazaron varios voluntarios, en un vecindario, donde los de Seguridad Nacional, el fin de semana rondaron el área. Se movilizó una marcha visitando locales, informándoles a las personas sus derechos antes estas visitas inesperadas.  Sobre todo, inspirándoles confianza, recordándoles que no están solos. A la puerta de una Parroquia se les dio también información.
Un regalo más, ha sido la declaración de un Obispo de la Ciudad de México, al calificar de inmoral, el que compañías constructoras se presten a lucra, con la construcción del Muro, además de traicionar a la Patria.  Verdaderamente Jesús vive entre nosotros, sigue clamando al Padre, para darnos Vida y Vida en abundancia. Gracias por amarnos.

DESDE LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO
(hombre, casado, jubilado, voluntario de pastoral penitenciaria, pertenece a movimiento eclesial)

“Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí este cáliz, pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres” Podríamos considerar este momento en la vida de Jesús, el momento culmen, en donde Él alcanza la verdadera consciencia de que era verdadero Dios y verdadero Hombre. El comportamiento de Jesús en esta noche de Getsemaní, en la que ve claramente cuál es su final, su humanidad se rebela, le hace sudar sangre, tiene tristeza de muerte, pero ahí su testimonio para nosotros. Acoge la voluntad del Padre a sabiendas de lo que ello significa, porque es el Hijo del Hombre. Ahí tenemos ante nosotros, que estamos casi siempre tentados de tirar la toalla ante situaciones difíciles y dolorosas, que nos cuesta asumir cuál es nuestro futuro cercano, lo que es verdaderamente humano. “El Espíritu es decidido pero la carne es débil” le dice a sus discípulos al encontrarlos dormidos. Ese Espíritu, es nuestra fe en Jesucristo, la única que puede hacernos vencer nuestros miedos y temores, y agarrarnos con fuerza a esa cruz, al final salvadora.

TERCER PASO: ORATIO
¿Qué nos hace decir el texto?

(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

¡Gracias, Señor Jesús, por el Amor que nos regalas cada día!
Durante esta Semana Santa queremos “subir a Jerusalén” contigo, Jesús.
Haz Tú, Jesús, que sepamos contemplarte para poder abrir
nuestro corazón a Dios y a los hermanos, como Tú nos has enseñado.
Durante estos días de Semana Santa queremos contemplar
tu Entrega total por el bien de la humanidad y de cada uno de nosotros,
y ver todo tu sufrimiento causado por la injusticia que aún perdura hoy día.
Haz posible Tú, Señor Jesús, que sepamos acompañarte cada día,
compartiendo contigo el dolor de nuestros hermanos que más sufren.
Te pedimos que nos ayudes a alcanzar el don de la fraternidad
al contemplar y sentir tu Mirada de Amor hacia nosotros.
¡Enséñanos a amar como Tú nos amas, Señor, y ayúdanos a cargar cada día
con nuestras propias debilidades, dificultades y problemas,
sabiendo y confiando que Tú siempre nos consuelas y acompañas!
Danos tu Fuerza, Señor Jesús, para que nuestra vida responda siempre
a tu Evangelio y al estilo de vida que Tú nos muestras con tu ejemplo.
Danos, Tú Señor, la valentía necesaria para no huir de nuestra responsabilidad,
en medio de nuestra sociedad, siendo testigos de tu Mensaje de Salvación.
¡Que tu Amor y Misericordia permanezca con nosotros cada día!
Señor Jesús, ayúdanos a compartir nuestra fe con cada una de las personas
que Tú pones en nuestra vida cotidiana cada día. Amén.

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO
¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)



ÚLTIMO PASO: ACTIO
 ¿A qué nos lleva el texto?
 (matrimonio, 2 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Os invitamos a que nuestra acción central e importante de estos días sea la lectura reposada de la Pasión. Busquemos momentos para leerla y releerla. Meditemos sobre ella. Pongamos nuestras vidas a la luz de aquellos acontecimientos. Revisemos nuestra forma de ser y de hacer. Hagamos silencio. Dejemos que Dios nos hable a través de la Pasión de su Hijo, para que nos transforme y logremos ser presencia suya, en medio del mundo.
Os sugerimos igualmente colmar LA Semana Santa de acciones, que nos mantengan en sintonía con lo que recordamos y celebramos como cristianos, sin dejarnos arrastrar por el “ruido” que nos rodea. Podemos centrarnos para ello en algunos versículos o en algunas palabras clave del Evangelio, que nos ayuden e iluminen para actuar.  No debemos olvidar que Cristo hoy sigue siendo entregado, negado, crucificado…
En esta línea, te hacemos una propuesta a continuación para procurar llenar estos días, de momentos que nos hagan vincularnos a la Pasión del Señor. Úsala si te resulta válida y si no céntrate en lo que consideres más oportuno.
"Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar"- Procuro denunciar o impedir todas aquellas situaciones en las que hacemos sufrir a los prójimos de palabra o con las obras (insultos, humillaciones, falta de cuidados al medio ambiente...)
Jesús cogió pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio- Busco ocasión para darme y repartirme con más intensidad en estos días (visito a algún enfermo, acompaño a alguien que está solo, comparto mis bienes… )Bendigo a Dios por ello.
"Aunque tenga que morir contigo, no te negaré"- Intento no negar mi “ser cristiano”, con todo lo que ello implica, aunque me rechacen, se burlen, entorpezca una imagen socialmente aceptada de mi…  
“..Empezó a entristecerse y a angustiarse”- Estoy atento, sin “dormirme” para curar las tristezas y angustias de los que me rodean. Son muchas las situaciones que hacen padecer al ser humano.
“Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu es decidido, pero la carne es débil"- Evito las tentaciones mundanas que me llevan al egoísmo, a querer figurar, a la mediocridad… Me encomiendo al Espíritu para que me de  fortaleza.
"¡Que lo crucifiquen!"- No me mantengo indiferente ante los crucificados de este mundo. Me comprometo con ellos, con alguna acción constante que llevaré adelante a partir de esta Pascua.

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